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El poeta salvadoreño Jorge Argueta rescata el náhuat con un nuevo libro infantil trilingüe

El escritor salvadoreño Jorge Argueta presenta una obra infantil trilingüe para rescatar el náhuat. Publicado por Groundwood Books, el libro conecta a la infancia con las raíces ancestrales y la memoria originaria.

Escritor salvadoreño Jorge Argueta lanza libro trilingüe a favor del idioma náhuat
Portada del libro ilustrada por el pintor salvadoreño El Aleph Sánchez y el retrato del escritor Jorge Argueta. Fotos: cortesía del autor

En los senderos de barro de Witzapan —Santo Domingo de Guzmán, Sonsonate—, los árboles murmuran hojas y las rocas del río Tepechapa guardan los rostros de las abuelas.

De esa geografía íntima, impregnada del aroma al loroco y la calidez del maíz, brota Tay naja nitajtaketzki achtu tik Nawat / Mis primeras palabras en nahuat / My First Words in Nahuat. Esta obra poética trilingüe del escritor salvadoreño Jorge Argueta, publicada en Norteamérica bajo el prestigioso sello Groundwood Books, surge como un acto de amor y resistencia cultural en favor de una lengua ancestral que lucha por no extinguirse.


Radicado en Estados Unidos, Argueta vuelve la mirada a su infancia para tejer veinte poemas líricos que devuelven la voz a la naturaleza y a la tradición oral pipil-nahua. Cada verso -presentado en inglés, español y náhuat- se vuelve vital ante las escasas iniciativas dedicadas al rescate del náhuat en El Salvador.

El volumen cobra aún más fuerza visual gracias a las pinturas en acrílico del consagrado pintor salvadoreño El Aleph Sánchez, quien tomó como modelos a sus hijos gemelos ecónomos para encarnar la leyenda narrada en el Popol Vuh -de Hunahpú y Xbalanqué, los dioses gemelos héroes de la mitología maya k’iche’-, y plasmó en la portada una entrañable versión infantil del propio autor.

LM- Libro My Firt Words in Nahuat-Jorge Argueta- El Aleph Sánchez- Libro
Páginas interiores del libro trilingüe de Jorge Argueta. Foto EL DIARIO DE HOY/ Lissette Monterrosa

Aguardando su ansiado reencuentro con la tierra de sus ancestros antes de finalizar el año para presentar la obra en Santo Domingo de Guzmán, Jorge Argueta conversó con eldiariodehoy.com sobre la nostalgia, el peso de la historia y el milagro cotidiano de susurrarle al mundo: «Nahuat nemi yultuk —el náhuat está vivo».

¿Cómo cree que este libro trilingüe puede ayudar a las nuevas generaciones de hijos de salvadoreños en EE. UU. a conectar con la identidad indígena y ancestral de sus padres?
Mis primeras palabras en náhuat es un libro maravilloso, que en las manos de nuestros niños puede hacerlos sentir orgullosos y obviamente a los padres, tanto dentro como fuera de El Salvador.

Este idioma es un idioma que desafortunadamente ha venido sufriendo desde que vinieron los españoles y un libro como este se convierte en una herramienta para apoyar los esfuerzos que existen dentro y fuera de El Salvador para seguir manteniendo viva esta hermosa lengua.

Yo pienso que deberían de ser muchos más los esfuerzos. Este es solamente un libro, y debería de ser el esfuerzo de toda una nación, de todo el país, por tratar de rescatar esta lengua tan bella que ha sufrido y que sigue sufriendo.

Para la diáspora salvadoreña, ¿de qué manera el aprendizaje o la lectura del náhuat se convierte en un acto de resistencia cultural y orgullo?
Yo siento que somos todos fuera y dentro de El Salvador los que tenemos que conectar con nuestras raíces indígenas, para que podamos respetar, para que podamos sentirnos orgullosos, para que esto no muera, para que esto continúe lo que hemos dejado. Desafortunadamente, está en el olvido.

Ilustración de El Aleph Sánchez incluida en el libro trilingüe de Jorge Argueta
Ilustración del pintor El Aleph Sánchez incluida en el libro de Jorge Argueta. Foto / cortesía

Si dejamos en el olvido a los nahua-hablantes estamos dejando en el olvido la lengua. Si estamos dejando en el olvido la lengua, estamos dejando en el olvido a los nahua-hablantes. Eso ha sucedido con diferentes lenguas en El Salvador. En alguna época se habló cacaopera, se habló maya y otras lenguas que han existido, pero desafortunadamente no hubo un esfuerzo por preservarlas.

Yo pienso que el náhuat es la última de las lenguas que va quedando viva en El Salvador.
Tenemos que sentirnos orgullosos todos, no solamente los salvadoreños que están fuera del país, sino todo salvadoreño dondequiera que se encuentren, de que es nuestro nuestro idioma ancestral y es nuestra responsabilidad conservarlo.

Y, por supuesto, nuestras autoridades, nuestro gobierno, nos tienen también que apoyar en los esfuerzos que se hagan para preservar esta lengua maravillosa, el náhuat.

Al escribir estos poemas desde la distancia, ¿cómo influye la nostalgia de Witzapan en su misión de mantener vivo el idioma entre la comunidad migrante?
El libro Mis primeras palabras en náhuat se une a esfuerzos que están sucediendo de manera colectiva, entre grupos que han tomado en sus manos el aprendizaje del idioma o o el dar a conocer este idioma maravilloso.

Poema incluido en el libro trilingüe de Jorge Argueta
Uno de los poemas incluidos en el libro en su versión náhuat y en español. Fotos: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / https://www.instagram.com/groundwoodbooks/?hl=es
Poema incluido en el libro trilingüe de Jorge Argueta
Mismo poema, pero en sus versiones español e inglés. Foto: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / https://www.instagram.com/groundwoodbooks/?hl=es

Hay organizaciones en diferentes pueblos, diferentes comunidades en El Salvador, donde se practica la lengua. Existen Las cunas náhuas y organizaciones como El Nido del Ministerio de Educación, también existe una organización que se llama a Timu Machtigan Náhuat Pal Temygit, que quiere decir «Aprendamos náhuat para que no muera».

Esta es una organización que está siendo liderada por un joven salvadoreño que hace grandes esfuerzos para que el aprendizaje del náhuat viaje no solamente dentro de El Salvador, sino en los Estados Unidos y en Europa para que todos los salvadoreños por el mundo se puedan sentir orgullosos de su lengua y también para que podamos conservarla.

¿Qué respuesta o reacciones ha recibido de las familias salvadoreñas en EE. UU. al descubrir que existe literatura infantil que rescata nuestra lengua materna originaria?
Los poemas de este libro son poemas que nacen de mis recuerdos con mi familia, con mi abuela, con mi mamá, con mis tíos y con mis tías: el río, los cerros, sembrando maíz, cuidando del maíz.
Están llenos de idiosincrasia maravillosa que hace el pueblo. Sí hay mucha nostalgia, muchos recuerdos, mucha dulzura y también mucha alegría. La alegría de saber que aún el pueblo náhuat sigue vivo, que estamos haciendo esfuerzos por seguir con esta lengua maravillosa que nos ha entregado el creador y que queremos que se siga expandiendo y que crezca en El Salvador el orgullo de los niños por esta lengua maravillosa.

Los salvadoreños en el extranjero están muy orgullosos de su lengua, de sus raíces, y algunos se vuelven más salvadoreños estando lejos de El Salvador. Y soy testigo de esos sentimientos, porque yo hago presentaciones con mis libros y el público es un público en muchas ocasiones muy salvadoreño… Y vienen para que yo les cuente acerca de nuestros cerros, nuestros volcanes, de nuestra gente.

El Aleph expone su propuesta mágica en el MUNA.
El Aleph posando junto a parte de su obra. Foto / Facebook del artista

Y es algo maravilloso poder sentir ese orgullo a través de una lengua ancestral como lo es el náhuat. Una lengua maravillosa que ha sobrevivido por tantos años, y que sigue adelante pese a todo las injusticias por las que ha atravesado. Solo imaginemos en 1932, hablar náhuat era un delito. Hablar náhuat era una condena a la muerte. Entonces, el náhuat se silenció.

Pero ese silencio ha sido roto por los mismos náhuat hablantes, quienes guardaron en su corazón, en su alma, el espíritu, la esencia de la palabra y la palabra ha prevalecido y la palabra sigue adelante. El náhuat está vivo. Entonces, sí es un orgullo adentro del Salvador y afuera del Salvador.

Dado que los hablantes nativos son mayoritariamente adultos mayores, ¿cuál es su mayor esperanza respecto al rol que deben asumir los jóvenes de la diáspora para que el náhuat no se extinga?
Escribir estos poemas es hacerle honor a esa lengua maravillosa, a nuestros nahua-hablantes y decir a las cuatro direcciones sobre esta madre tierra que el náhuat está vivo: Ne náhuatl ne yultuk.
Muchos de nuestros nahua-hablantes fallecieron por ancianidad y algunos se los llevó la pandemia, pero aún hay varios que afortunadamente continúan entregándonos esa lengua maravillosa, y los esfuerzos por aprender no solamente están entre los niños, sino también entre los jóvenes.

Afortunadamente, ahí mismo en Santo Domingo de Guzmán, hay un grupo que se llama Nahuat Tlaquetzalis y orgullosamente soy parte de este. Es un grupo que se reúne por medio de estos teléfonos ahora. Y dejamos palabras en náhuat para para que todos sigamos aprendiendo saludos y conversaciones.

Entonces el náhuat sigue adelante con grandes esfuerzos, pero sigue adelante. Y lo hermoso sería que recibiéramos el apoyo de toda la comunidad, de todas las comunidades tanto afuera como dentro del Salvador y, por supuesto, de nuestro gobierno, para que se involucren más en apoyar los esfuerzos que ya están y que continúan, para que este hermoso idioma nunca se vaya, porque es nuestro orgullo, nuestra lengua materna.

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