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CEPAL advierte sobre caída de natalidad que podría vaciar las aulas en El Salvador

Un estudio reveló que para 2050 El Salvador registrará casi un 28% menos de nacimientos anuales, empujando al sistema escolar a una transformación histórica

Disciplina estudiantes en escuelas, Ministerio de Educación. Niñas y adolescentes
El Salvador presentaba en el 2007, que por cada 19.3 personas de 65 años y más habían 100 niños y jóvenes de 0 a 14 años, a nivel nacional. Foto: EDH / Archivo

El Salvador se enfrenta a una transformación demográfica sin precedentes que rediseñará de forma estructural su sistema de educación pública en las próximas décadas. Según el artículo de investigación “El impacto de la caída de la natalidad en los sistemas educativos de América Latina”, publicado en la edición N° 122 de la revista Notas de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el país registrará una de las reducciones más severas de población en edad escolar dentro de su categoría regional.


El estudio, elaborado por los investigadores Simone Cecchini, Mariana Huepe, Martín Guillermo Scasso y Alejandro Vera, sitúa a El Salvador en la etapa de envejecimiento moderadamente avanzado. Esta transición acelerada generará una contracción continua de la matrícula, abriendo tanto un desafío de planificación como una oportunidad histórica para optimizar la inversión pública por alumno.

En el 2007, por cada 19.3 personas de 65 años y más habían 100 niños y jóvenes de 0 a 14 años, a nivel nacional.

Diecisiete años después, la relación, en lo que se conoce como Índice de Envecimineto Poblacional, era de 49 por cada 100; es decir, una mayor cantidad de personas adultas mayores, de acuerdo a los datos consignados en el VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda 2024, realizado por el Banco Central de Reserva (BCR).

El desplome de la natalidad en cifras

Los datos recopilados e incorporados en el informe revelan una reducción constante y drástica tanto en el promedio de hijos por mujer como en el volumen bruto de nacimientos anuales en el territorio salvadoreño:

  • Tasa Global de Fecundidad (TGF): En el año 2000, El Salvador registraba una tasa de 3.10 hijos por mujer. Para 2013, descendió a 2.36 y en 2023 se ubicó en un crítico 1.82, situándose formalmente por debajo del nivel de reemplazo demográfico (estimado tradicionalmente en 2.1). Las proyecciones de la CEPAL señalan que para el año 2050 la tasa caerá hasta 1.68.
  • Volumen de nacimientos anuales: El número de recién nacidos vivos ha seguido una trayectoria descendente muy pronunciada. Mientras que en el año 2000 nacieron 161,255 niños en el país, la cifra cayó a 117,772 en 2013, y disminuyó a 99,428 en 2023. Se proyecta que para el año 2050 los nacimientos anuales desciendan a solo 71,788.
  • Contracción proyectada (2023-2050): Esto significa que en 2050 habrá 27,640 nacimientos menos por año en comparación con los reportados en 2023, lo que representa un desplome neto del -27.8% en las cohortes de nuevos estudiantes.

El análisis histórico de las variaciones quinquenales del total de nacimientos en El Salvador demuestra que este fenómeno no es lineal ni coyuntural, sino una tendencia acelerada. El país experimentó una baja del -9.4% en el quinquenio 2008-2013, una desaceleración temporal del -2.6% entre 2013-2018, y un fuerte acelerón de caída del -11.9% en el período de 2018 a 2023.

Impacto directo en el sistema escolar salvadoreño

El informe de la CEPAL enfatiza de manera explícita que el impacto del envejecimiento demográfico sobre la demanda educativa potencial será desigual en la región. Dentro del grupo de países con envejecimiento moderadamente avanzado, El Salvador —junto con Brasil y Ecuador— experimentará la mayor reducción de población en edad escolar, superando notablemente los efectos moderados previstos para Perú o Panamá.

Esta reducción progresiva del tamaño de las cohortes de entre 0 y 18 años incidirá directamente en la demanda de infraestructura, plazas docentes y presupuestos estatales. De hecho, el documento detalla que las contracciones de matrícula ya han comenzado a percibirse a nivel regional en los primeros años de la educación preprimaria y en los ciclos iniciales de la educación primaria.

¿Crisis o ventana de oportunidad fiscal?

Tradicionalmente, la caída de la población escolar se ha conceptualizado de forma negativa; no obstante, el enfoque técnico de la CEPAL propone interpretarla como una oportunidad única para la política económica y social de los Estados.

La reducción natural de la matrícula escolar liberará recursos financieros que antes se diluían en la necesidad de ampliar coberturas físicas para absorber la sobrepoblación. Con la matrícula a la baja y manteniendo el gasto público en educación constante respecto al Producto Interno Bruto (PIB) —cuyos indicadores actualizados para El Salvador en el reporte toman como base el año 2023—, el Estado salvadoreño contará con un margen de maniobra fiscal inédito.

De acuerdo con los autores, esta «liberación de recursos» debe ser gestionada con un enfoque proactivo y con bases empíricas sólidas para saldar las deudas históricas del sistema escolar:

  1. Reinversión en calidad y equidad: Direccionar los fondos excedentes a robustecer el gasto real por estudiante, equiparándolo progresivamente a estándares internacionales.
  2. Atención a los rezagos de Preprimaria y Secundaria: El modelo simulado en la investigación evidencia que mientras la educación primaria goza de coberturas casi universales en América Latina, los mayores rezagos se concentran en la primera infancia (preprimaria) y en la educación secundaria alta y baja. Hacia esos sectores vulnerables deberían enfocarse los esfuerzos de financiamiento liberados por la transición demográfica.
  3. Avance hacia el ODS 4: Acelerar el cumplimiento de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, enfocado en garantizar una educación inclusiva, equitativa, de calidad y con oportunidades de aprendizaje permanente.

La CEPAL concluye advirtiendo que los beneficios de este cambio demográfico no se materializarán de forma automática. Se requiere un giro urgente en las autoridades y planificadores públicos para abandonar esquemas rígidos o estáticos de presupuesto y adoptar políticas dinámicas y ágiles que anticipen con precisión el nuevo escenario poblacional.

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