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Agricultores de subsistencia en oriente ya agotaron sus reservas de alimentos, advierte red de alerta

De acuerdo con el organismo, la suma de factores como el clima y el precio de los combustibles está afectando la capacidad de adquirir alimentos para las familias rurales.

La siembra de algunos granos básicos podría ser afectada con la falta de lluvias. Foto EDH/ Archivo
La siembra de algunos granos básicos podría ser afectada con la falta de lluvias. Foto EDH/ Archivo

El reciente informe de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, en inglés), que abarca el período de mayo a septiembre, advierte que los pequeños agricultores, principalmente aquellos que cultivan alimentos para su propio consumo, ya agotaron sus reservas, una situación que los empuja al riesgo de sufrir de inseguridad alimentaria.

De hecho, el organismo señala que, debido a esa disminución en la existencia de alimentos para los hogares, «se espera que los resultados de Estrés alimentario sean generalizados en todo El Salvador, un nivel equivalente a la Fase 2 de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria (IPC), la cual es utilizada para medir la seguridad alimentaria de los países.


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Dicha fase es la antesala a una situación de Crisis (Fase 3), algo que tampoco es ajeno a la realidad de muchas familias del país, las cuales podrían caer en esta categoría si se toman en cuenta las diferentes circunstancias que están pesando sobre su capacidad de ingresos, sobre todo, en el Corredor Seco Oriental, es decir, los hogares que viven en departamentos como Morazán, Usulután, San Miguel o La Unión.

Con respecto a esto último, el informe apunta que «los pequeños agricultores de estas zonas ya han agotado las reservas de alimentos, enfrentan ingresos reducidos y tienen una capacidad limitada de afrontamiento debido a las lluvias cada vez más erráticas y a las cosechas recurrentes por debajo de la media».

Lo anterior significa que el clima está jugando un papel preponderante en la situación de estas familias, pues las denominadas lluvias erráticas están asociadas a ese inicio tardío de la temporada lluviosa provocado por el fenómeno de El Niño, el cual amenaza con una sequía prolongada entre julio y agosto, y con posibles afectaciones también en los últimos meses del año, algo que incidirá directamente en la producción de alimentos.

Sequía
Según los pronósticos de FEWS NET, el fenómeno de El Niño provocará una sequía prolongada entre julio y agosto. Foto EDH / Archivo.

Este contexto ha venido a sumar dificultades para estas familias ya que, en informes anteriores, FEWS NET señalaba que los agricultores de subsistencia ya enfrentaban inventarios de alimentos reducidos debido a una baja producción de granos durante la siembra postrera del año pasado, es decir, la que se realiza en noviembre.

Además de ese agotamiento en las reservas de comida de las familias, el organismo indica que el aumento de precios en los granos como el maíz también está minando esa capacidad económica en los hogares. «La disponibilidad de alimentos básicos sigue siendo adecuada; sin embargo, los precios del maíz, persistentemente por encima de la media, siguen limitando el acceso a los alimentos para los hogares pobres que dependen de las compras del mercado», sostiene.

De acuerdo con el informe, los precios al por mayor del maíz blanco se mantienen por encima de los registrados el año pasado y, de hecho, añade que «en el mercado de referencia Gerardo Barrios en San Salvador, los precios del maíz blanco fueron un 21% más altos que el año anterior y un 17% por ciento superiores a la media de los últimos cinco años».

A lo anterior también se suma el contexto internacional, como el conflicto bélico en Irán, el cual ha provocado aumentos en los precios internacionales del petróleo en los últimos meses. Este precio, aunque ha bajado en las últimas semanas, ha venido ejerciendo presión sobre los precios de rubros como el transporte desde sus inicios, a finales de febrero.

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Según FEWS NET, los precios más altos del combustible, junto con los efectos de transmisión de precios y la especulación del mercado, probablemente aumentarán los costes de los insumos agrícolas», algo que podría erosionar «aún más el poder adquisitivo de los hogares, especialmente para los pequeños agricultores que adquieren insumos para el inicio de la temporada de siembra postrera».

Debido a todas estas circunstancias, el organismo advierte que «probable que los hogares pobres en tierras y dependientes de la mano de obra aumenten su dependencia tanto de estrategias sostenibles como insostenibles para cubrir las necesidades básicas de alimento». Anteriormente, la misma entidad había señalado que las familias del país, ante este contexto, siguen comiendo, pero sacrificando otras necesidades en el hogar.

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