La contracara de la controversia: el penal que todo Egipto reclamó antes del gol definitivo argentino
Una controvertida acción en perjuicio del volante Fatih encendió las alarmas en Egipto justo antes de que Argentina sellara el tres a dos. La polémica se instaló con fuerza debido a la llamativa pasividad de la cabina del VAR, que optó por no revisar una sujeción que comenzó fuera del área pero se extendió claramente dentro de la zona de castigo; aquí el análisis arbitral
El vibrante epílogo entre Argentina y Egipto no estuvo exento de polémicas cruzadas, analizamos la más picante y decisiva siempre con ayuda del árbitro sueco Victor Karim de «RefereeChannel» en Instagram, una palabra autorizada con reglamento en mano, no opiniones ni percepciones para el caso.
Más allá de la legítima revocación del tanto africano en los albores del complemento, la escuadra de los faraones masticó rabia por una severa acción que pudo haber alterado el destino del partido: un presunto penal no sancionado sobre Fatih en las vísperas de la conquista que le otorgó la victoria definitiva a la escuadra sudamericana.
La jugada se gestó mediante un envío volcado sobre el corazón del área penal argentina.
«Mientras un compañero intentaba disputar el esférico de espaldas, Fatih fue claramente sujetado de su camiseta por un zaguero albiceleste», dice Karimi.
«El meollo técnico de la discusión radica en que, si bien el contacto inicial se produjo fuera de los límites de la zona de sentencia, la sujeción continuó de forma evidente una vez que ambos futbolistas traspasaron la línea del área mayor», continúa.
«De acuerdo con el dictamen de las Reglas de Juego de la FIFA, cuando una falta por agarre se inicia en terreno neutral pero se prolonga hacia el interior del área de meta, la infracción debe castigarse con la pena máxima», sentencia.
El impacto táctico de la falta y la pasividad del videoarbitraje
Las reiteraciones de la transmisión televisiva permitieron constatar que el defensor argentino tomó del tejido de la casaca a Fatih en momentos en que la globa no se encontraba en su radio inmediato de acción.
Semejante detalle potenció las airadas protestas del banco egipcio, dado que la maniobra no revestía el carácter de una disputa lícita hombro con hombro por la posesión del útil.
La lectura del episodio sugiere que el tirón de la indumentaria neutralizó de raíz la capacidad del volante egipcio para buscar un eventual rebote o perfilarse como receptor de una segunda jugada.
Pese a que el balón no lo buscaba de forma directa en ese microsegundo, el jugador africano se vio privado de su libertad de movimiento para transformarse en una opción válida de ataque.
Por tal motivo, diversos análisis posteriores catalogaron la acción como una falta evidente por parte de Alexis McAllister y que ameritaba la interrupción de las acciones.
Foto: AFP
La controversia por la falta de coherencia y el doble rasero
La normativa vigente es sumamente taxativa al penalizar cualquier sujeción que condicione el desplazamiento de un adversario.
Al haberse verificado que la infracción se consumó en las entrañas de la zona de rigor, el colegiado principal François Letexier debió haber decretado el tiro penal en favor de Egipto.
En idéntica sintonía de responsabilidades, la cabina del VAR disponía de los elementos tecnológicos suficientes para convocar al juez a una revisión en el monitor de campo ante lo que se perfilaba como un error claro y manifiesto.
Asimismo, el malestar de la delegación norafricana se vio agudizado por lo que consideraron una palmaria falta de coherencia en la aplicación de las varas técnicas.
Minutos antes, el cuerpo arbitral se había mostrado implacable al anular la conquista que hubiese significado el dos a cero para Egipto, amparándose en una falta previa sobre Lisandro Martínez.
Bajo ese mismo estricto criterio de revisión, el reclamo de los faraones exigía que se juzgara con idéntico rigor el atropello cometido en perjuicio de Fatih.
El silencio tecnológico y el desahogo albiceleste
Pese a las recriminaciones de los futbolistas egipcios, el juego prosiguió su curso normal ante el mutismo de los encargados de la repetición técnica.
Para mayor desazón de Egipto, apenas unos instantes después de disiparse la jugada, Argentina hilvanó la transición colectiva que culminó en el festejado frentazo de Enzo Fernández para el tres a dos, un desenlace que agigantó de forma retrospectiva el peso de la omisión arbitral.
Para quienes sostienen la legitimidad del reclamo egipcio, la resolución del incidente no solo debió haber deparado un tiro penal, sino también la correspondiente amonestación para el zaguero rioplatense, considerando la naturaleza netamente antideportiva de un agarrón orientado a cortar el avance del volante africano.
La jugada sobre Fatih ingresará definitivamente en el catálogo de las grandes controversias de este mundial FIFA 2026, dejando flotando en el ambiente un agrio debate sobre la disparidad de criterios aplicados en las áreas de un Atlanta Stadium que fue testigo de una batalla memorable.