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Las estaciones fantasma del tren salvadoreño… ¡No creerás cómo se ven ahora!»

Nos subimos a la máquina del tiempo para recorrer las históricas estaciones del tren —desde el puerto de Acajutla hasta el Sitio del Niño— para descubrir cómo las antiguas paradas de la mítica «Bala de Plata» se han transformado en viviendas improvisadas, museos o solo escombros. Un viaje visual entre la nostalgia de quienes vivieron su época dorada y la incertidumbre de quienes hoy habitan sobre sus rieles.

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El estado de las estaciones: Un viaje por la ruta del olvido

Para quienes un día utilizaron el tren, ya sea para transportarse o para el comercio, los recuerdos se mantienen intactos, contrastando fuertemente con la realidad actual de los inmuebles. El Diario de Hoy realizó un recorrido por algunas de las rutas del tren, desde el puerto de Acajutla hasta el Sitio del Niño y constatar el estado actual de estas antiguas infraestructuras.


Cuando el ferrocarril llegó a tierras salvadoreñas inició una fuerte actividad comercial e industrial que potenció al país, cambiando la forma de hacer negocios y de transportarse. Sin embargo, este auge comenzó su decadencia con la guerra civil de los años 80. Aunque el tren intentó sobrevivir operando paseos turísticos, murió definitivamente en la década de los 90 debido al robo de sus rieles y la apropiación ilegal de sus terrenos en comunidades vulnerables.

Las primeras locomotoras llegaron a El Salvador en 1882. En su época dorada, la línea férrea contaba con 141 estaciones de diversos tamaños, todas con personal de planta. No obstante, el tiempo y el olvido han hecho lo suyo.

Según la investigación “El valor de la arquitectura ferroviaria”, publicada en 2015 por la Universidad Albert Einstein, de aquellas 141 estaciones solo se mantienen en pie 18, de las cuales cuatro han revivido como museos.

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