Comenzó la UEFA Champions League de los «pobres» y nos regala postales entrañables
El pasado martes 7 de julio se puso en marcha la UEFA Champions League 2026-2027, un certamen que en sus etapas embrionarias cobija a instituciones de presupuestos sumamente exiguos. Una invitación a repasar y contemplar la belleza de aquellos escenarios donde el negocio globalizado todavía no ha plantado su bandera
El Ararat Armenia posa previo al duelo contra el Riga FC de Letonia, véase la fachada de esa tribuna en el Kotaik Stadium y escrito en armenio. Qué locura. | Foto: Ararat Armenia
La pelota comenzó a rodar de manera oficial en la UEFA Champions League 2026-2027. La jornada del pasado martes albergó cotejos disputados en latitudes que rara vez asoman en la glamorosa Fase de Liga o en la antigua fase de grupos, abriendo una ventana hacia un fútbol tan auténtico como desconocido.
El propósito medular de este compendio fotográfico dista ostensiblemente de brindar un frío reporte sobre los marcadores registrados en la fecha inaugural —cuya actividad se extendió durante este miércoles—, sino que persigue un fin netamente estético.
Se trata de ofrecerle al lector un detallado itinerario gráfico por los pintorescos parajes donde da inicio la prestigiosa competencia europea.
Son comarcas y estadios periféricos a los que todavía no han arribado los sofisticados carteles de las multinacionales ni las marcas de élite que auspician el torneo en sus instancias decisivas.
En estos reductos, resulta usualmente imposible adivinar a simple vista cuáles escuadras están en el rectángulo de juego o a qué país representan; son escenarios desprovistos de asfixiantes anillos de seguridad, donde la vecindad y la infancia local se apropian del entorno para protagonizar imágenes de una belleza conmovedora.
La quimera de cuarenta y dos federaciones relegadas por el sistema
Los entornos geográficos que cobijan estos primeros compromisos de las rondas clasificatorias resultan verdaderamente infrecuentes para el gran consumidor de fútbol.
Aquí, clubes de presupuestos austeros se abrazan a la quimera de alcanzar, con base en sangre, sudor y lágrimas, el idílico banquete de la Fase de Liga, donde aguardan los colosos del continente para dirimir supremacías en ocho partidos de altísimo voltaje.
El crudo guarismo de cuarenta y dos federaciones nacionales se bate a duelo desde esta semana para intentar capturar apenas siete exiguos pasajes hacia la ronda consagratoria.
Se trata de una evidente y escandalosa estructura de segregación deportiva armada por la UEFA, una injusticia de diseño institucional que, nobleza obliga, parece interesarle muy poco a las masas futboleras del planeta, encandiladas siempre por las luces de los mismos poderosos de siempre.
Techos a dos aguas, montañas y la entrañable sencillez del balón
Con todo, este no es un espacio para la queja ni el reclamo social, sino una invitación formal a la contemplación de los colores, los escudos, las indumentarias y las geografías que jamás tendrán pantalla en las etapas definitorias del torneo.
Las postales nos devuelven techos de chapa a dos aguas que lindan de forma casi inmediata con las tribunas, cadenas montañosas recortadas contra el horizonte, alfabetos ajenos y exóticos como el que ilustra la cabecera de esta nota, y un clima de fiesta barrial absolutamente desprovisto de tensiones corporativas.
Esta es, en definitiva, la UEFA Champions League de los denominados «pobres».
Un espectáculo visual profundamente noble, digno de ser apreciado por aquellos ojos sensibles capaces de rescatar la belleza de lo cotidiano y lo infrecuente, allí donde el fútbol todavía se parece a su versión más pura.
El mensaje «First Qualyfing» y el balón con estrellas de la UEFA Champions League resalta en la valla electrónica durante el juego entre el Ararat Armenia y el Riga FC. La «Champions» de los modestos ya se disputa sin que el mundial FIFA 2026 haya terminado aún. | Foto: Ararat ArmeniaEl portero João Bravim evita un gol del Riga FC con un espectacular lance para la cámara. | Foto: Ararat ArmeniaFanáticos del Kauno Zalgiris aprovechan el buen clima veraniego en Vilna, Lituania, para el duelo contra el Drita de Kosovo. | Foto: Kauno ZalgirisGratas Sirgedas lanza el balón al área del Drita. | Foto: Kauno ZalgirisSí, Amine, no «Lamine». El apoyo al futbolista local no se negocia, y esta chica, le pidió la camiseta al sensacional Amine Benchaib, quien curiosamente comparte nacionalidad con el padre de Yamal: la de Marruecos. | Foto: Kauno ZalgirisUn chico cumple su sueño de tener la camiseta firmada por el mismísimo Léo Ribeiro, del Kauno Zalgiris. | Foto: Kauno ZalgirisVeljko Simic, del Sabah, enfrenta a Leo Smith, del TNS. Los dorsales idénticos y rivales se cruzaron para la postal. | Foto: Sabah FKDías en los que se pueden ver patrocinadores locales en plena UEFA Champions League, situación que se da en varias rondas clasificatorias del certamen. Aquí, el duelo entre al Sabah FK de Azerbaiyán contra el TNS de Gales. | Foto: Sabah FKVarios elementos de la policía militar azerí preservan la seguridad en las instalaciones del Bank Respublika Arena del Sabah FK. | Foto: Sabah FKJoannes Kalsø Danielsen, volante del KI Klaksvik, en pleno juego contra el Atert Bissen. | Foto: KI Klaksvik/Kronberg PhotographyEl onceno del KI Klaksvik, de Islas Feroe, posa previo al juego contra el Atert Bissen de Luxemburgo. | Foto: KI Klaksvik/Kronberg PhotographyOussama Ali, del KI Klaksvik, de Islas Feroe, celebra el 1-0 contra el Atert Bissen de Luxemburgo. | Foto: KI Klaksvik/Kronberg PhotographyJean Carlos, carrilero del KI Klaksvik, en el juego contra el Atert Bissen. | Foto: KI Klaksvik/Kronberg Photography