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Si se actualiza la Canasta Básica podría aumentar la cantidad de personas en pobreza extrema

El indicador oficial con el que se mide la pobreza en El Salvador se basa en una canasta de alimentos que no ha sido revisada desde hace 43 años.

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De acuerdo con los datos de la EHPM, hasta un 22.5% la población está en pobreza y no puede costear el precio de la Canasta Básica Ampliada. Foto: EDH / Archivo

Una actualización de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que sirve como referencia para medir la pobreza en El Salvador, podría incrementar automáticamente la cantidad de personas clasificadas en condición de pobreza extrema, según lo planteó Adalberto Blanco, representante de la Mesa Nacional por la Soberanía Alimentaria, quien estuvo en la entrevista de la radio YSUCA.

En su momento, la Canasta Básica Alimentaria se definió tomando como referencia los alimentos que consumían los salvadoreños cuando fue creada, sin embargo, después de más de cuatro décadas, ese conjunto de productos podría ya no coincidir con la forma en que se alimenta la población en la actualidad por lo que, si la canasta se actualizara para incorporar esos cambios, también cambiaría el propio indicador con el que se mide la pobreza ya que implicaría un aumento en el costo.


«Si nuestra canasta básica, que tiene 43 años de no ser actualizada y que solo tiene 22 productos, se pone bajo un proceso de actualización, posiblemente provocaría que las personas que viven bajo la línea de pobreza incrementen automáticamente porque estamos midiendo pobreza con un indicador que no está actualizado», afirmó Blanco.

Actualmente, la pobreza monetaria en El Salvador se calcula utilizando el costo de la CBA, lo que implica que los hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir el valor de esa canasta son considerados en pobreza extrema, mientras que aquellos que no logran generar ingresos equivalentes al doble de ese monto son clasificados en pobreza relativa.

En este sentido, y según los datos de la más reciente Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) elaborada por el Banco Central de Reserva, el 7.7% de los hogares salvadoreños vive en condición de pobreza extrema y otro 14.8% en pobreza relativa, lo que significa que, en conjunto, el 22.5% de los hogares del país se encuentra en situación de pobreza.

Asimismo, los datos de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) arrojan que en mayo el costo de la CBA ampliada llegó a $516.42, lo que implica que una familia que se sostiene de un salario mínimo no puede ser capaz de suplir todas sus necesidades económicas.

Durante la entrevista, Blanco también explicó que la Canasta Básica Alimentaria urbana está integrada por 22 productos, mientras que la rural incluye 15. A su juicio, se trata de una cantidad reducida si se compara con otros países de Centroamérica, donde las canastas contemplan más de 30 e incluso más de 50 productos.

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El costo de la Canasta Básica ampliada llegó a $516.42 en mayo, según los datos de la ONEC. Foto: EDH / Archivo

Actualizar la canasta también serviría para orientar la producción

Para Blanco, revisar la composición de la Canasta Básica no solo tendría implicaciones en la medición de la pobreza, sino que también ayudaría a definir qué alimentos deberían recibir mayor apoyo para fortalecer la seguridad alimentaria del país.

«Necesitamos actualizar la canasta básica para identificar cuáles son las nuevas dinámicas alimentarias de la población salvadoreña. Básicamente tendríamos que identificar esos productos clave e incentivarlos para garantizar la alimentación a nivel nacional», expresó.

El representante de la Mesa Nacional por la Soberanía Alimentaria señaló que esta discusión cobra mayor relevancia en momentos en que el país enfrenta una reducción sostenida de la producción agrícola y una creciente dependencia de las importaciones de alimentos.

Como ejemplo, recordó que los resultados del V Censo Agropecuario muestran una reducción importante en la producción de maíz y frijol respecto a los niveles alcanzados en años anteriores. Según explicó, el país pasó de producir cerca de 17 millones de quintales de maíz en sus mejores años a poco más de 11 millones en 2025, mientras que la producción de frijol cayó de más de 2.5 millones de quintales a menos de un millón.

A este escenario, agregó, se suman los efectos del fenómeno de El Niño, el incremento en los costos de producción y la disminución del área cultivada, factores que podrían afectar aún más la disponibilidad de alimentos durante este año.

Blanco advirtió que una menor producción nacional obligaría al país a depender todavía más de las importaciones para abastecer la demanda interna. Aunque este mecanismo puede servir para enfrentar emergencias, señaló que también vuelve a El Salvador más vulnerable a las variaciones de los precios internacionales y a los conflictos geopolíticos que afectan el comercio mundial de alimentos e insumos agrícolas.

Por ello, insistió en que fortalecer la producción nacional debe convertirse en una prioridad, especialmente de aquellos alimentos que forman parte de la dieta de los salvadoreños, una tarea que, a su juicio, pasa también por actualizar una Canasta Básica que ha permanecido sin cambios durante más de cuatro décadas.

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