El empleo figura entre los principales riesgos del uso de la IA en El Salvador, según informe
De acuerdo con un diagnóstico elaborado por la UNESCO, casi un 32% de los empleos están expuestos a sufrir cambios a causa de la Inteligencia Artificial en el país. Recientemente, el gobierno anunció la creación de un millón de “ciudadanos virtuales” para entrenar a agentes de IA.
Por Juan Carlos Mejía
Publicado el 14 junio 2026 - 13:00
Profesionales en informática, telecomunicaciones. Foto de referencia / Pixabay
El avance tecnológico de los últimos años ha traído consigo un acelerado aumento en las capacidades de la Inteligencia Artificial, una herramienta que se ha vuelto muy útil pero que, al mismo tiempo, representa grandes desafíos para las economías, tanto en aspectos sociales, como educativos y económicos.
A propósito de esto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) publicó recientemente un diagnóstico situacional sobre la adopción de la Inteligencia Artificial en el país, y en el cual reconoce los grandes avances que ha registrado El Salvador en los últimos años, principalmente por la adopción de una ley encaminada a fomentar el uso de esta tecnología y la consecuente creación de la Agencia Nacional de IA (ANIA).
No obstante, en la construcción del informe, la UNESCO realizó un análisis documental y recopiló información de hasta 75 fuentes provenientes de 51 instituciones, entre académicas, empresariales, gubernamentales y sociedad civil, incluyendo empresas tecnológicas y representación de tres zonas del país. Con esto, el organismo señala que, tras las consultas, los principales riesgos asociados a la IA en el país tienen mucho que ver con el factor empleo y con el uso indebido de los datos personales, entre otros.
Por ejemplo, por el lado del empleo, el documento cita cifras del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y subraya que en El Salvador hasta un 32% de los empleos están expuestos a sufrir cambios ocasionados por la implementación de la IA. La incidencia de este tipo de tecnología podría ser tanto positiva como negativa, en áreas como la automatización, mejora de la productividad y otros efectos todavía inciertos.
En este sentido, también apunta que el país carece de estrategias que atiendan estos riesgos, es decir, iniciativas que puedan ayudar a la población trabajadora que podría verse afectada por la IA a través del reskilling o upskilling, las cuales son estrategias de capacitación del talento humano en las nuevas habilidades laborales con IA o de reconversión laboral que permitan a los trabajadores explorar nuevas áreas profesionales.
La inteligencia artificial está avanzando hacia áreas de aplicación más diversas. Foto EDH/ referencia
Según la UNESCO, “el perfil demográfico de mayor exposición (a estos cambios) incluye mujeres, habitantes urbanos, jóvenes con niveles educativos más altos y empleados formales de los sectores bancario, financiero, seguros y del sector público”, lo que implica que son estos grupos los que más podrían verse afectados por los cambios que introduzca la IA generativa, aunque esto no supone que, necesariamente, perderán sus empleos.
No obstante, estos hallazgos ocurren pocos días después de que la ANIA anunció en sus redes sociales que el gobierno creó hasta un millón de personas sintéticas, o “ciudadanos virtuales”, los cuales consisten en una extensa base de datos construida con datos demográficos de la población salvadoreña, y que ha sido alimentada con aspectos culturales e idiosincráticos locales, todo con el objetivo de entrenar a agentes de IA, es decir, a sistemas que funcionan a base de inteligencia artificial para interactuar con el público real.
Según el investigador mexicano Javier Villegas, quien también es profesor en la Universidad Autónoma de Baja California, México, “una persona sintética, o agente de IA, es una representación artificial de una persona, diseñada para ser como nosotros, con características anatómicas y fisiológicas específicas”, lo que incluye aspectos como el color de piel, forma de vestir o el rostro, y la idea es que pueda interactuar con los usuarios “de forma menos robótica”, señala.
Esto quiere decir que la IA ofrece posibilidades de que, en el futuro, sean estos agentes los que realicen diversas tareas que, generalmente, han sido ejecutadas por trabajadores humanos, como lo es la atención al público en oficinas gubernamentales o a través de canales digitales.
De acuerdo con Villegas, “puede que llegue el momento en el que simplemente no sepamos si estamos hablando con una persona real o si estamos interactuando con un agente de IA”, debido a que estos sistemas se están entrenando ya para adoptar, incluso, modismos y expresiones propias de los lugares donde funcionan.
Aún así, el informe de la UNESCO recomienda que, para el caso del sector público, debería existir un marco de gobernanza para regular el nivel de autonomía de estos agentes de IA que, en algunas carteras de Estado, ya están funcionando (DoctorSV, por ejemplo). Según las conclusiones realizadas por el equipo del organismo, “la IA debe cumplir un rol de apoyo sin sustituir el criterio humano, por lo que anticipar un marco antes del despliegue masivo es una oportunidad preventiva”.