Estoy parafraseando el eslogan de 1992 (la economía, estúpido, la economía) que sirvió al demócrata Clinton para hacerse con la Casa Blanca después de dos períodos republicanos. Y no de cualquiera: los de Reagan y Bush padre… un éxito de propaganda y mercadeo político.
Pues bien; en estos dorados tiempos parece que se ha dado una vuelta más a la tuerca, pues la economía depende cada vez más disponibilidad de la energía, y ésta sustancialmente -aunque haya fuentesalternativas de producción de energía, sobre todo eléctrica- del petróleo y del gas.
El viento, el sol, la energía nuclear producen electricidad, pero los combustibles fósiles siguen siendo los reyes del mambo. Como sea, quien controla los precios de los hidrocarburos controla las fuentes de energía, la Inteligencia Artificial, el comercio mundial, los ingresos de países exportadores de petróleo y gas, la balanza del comercio internacional, etc.
La energía es la clave. Y los gringos lo saben.
Hace cinco años había varios jugadores en el tablero mundial. Europa se abastecía desde Rusia, Asia de los países árabes, de Irán y Venezuela, todos dependían del gas de Qatar, y China construía su pasillo comercial a través de Irán, Irak y Siria para acceder a los mercados europeos sin depender del comercio marítimo. Había opciones, y cuando las hay… el rey es el consumidor, no el productor.
Hoy día todo ha cambiado. Rusia se embarcó en una guerra que le trajo, además de sancioneseconómicas para la exportación de su gas y de su petróleo a Europa, la destrucción del gaseoducto más importante por el que suplía a ese continente.
Estados Unidos se hizo con el control de la explotación del petróleo venezolano y está a punto de controlar no solo el de Irán, sino también el tránsito del canal de Hormuz. Controlando así el mercado petrolero que estaba fuera del sistema de los petrodólares, a la vez que manda en el mercadointernacional de energía. La caída de Assad en Siria, y la posible “toma” del poder en Irán (si se instala un gobierno pro americano) ha roto el comercio a través de la ruta de la seda, colocando a China en un brete considerable, pues vuelve a depender plenamente de las vías marítimas para su comercio.
Europa y Asia están comprando dólares porque los necesitan para comprar petróleo y gas, ya que Venezuela e Irán (este último más pronto que tarde) ya no pueden ofrecer sus hidrocarburos si no en esa divisa.
A todo esto, hay que sumar el control de la Inteligencia Artificial. Una gran fuente de poder que reclama grandes cantidades de energía eléctrica ininterrumpida, de agua y de chips, que a su vezdemandan tierras raras y metales específicos.
Los norteamericanos se están haciendo con las mayores reservas mundiales de hidrocarburos e, indirectamente, con la producción mundial de energía eléctrica, combustibles, plásticos, fertilizantes, y todo lo que depende del petróleo y del gas natural.
Además… quien controla los corredores energéticos controla el sistema monetario mundial, la infraestructura de computación que sostiene la IA. El gas y el petróleo, por supuesto, y las economías de muchos países importantes.
Quien piense que el presidente norteamericano está loco debería repensárselo.
No está fuera de este mundo, tiene una estrategia de dominio a través de los complicados intríngulis de la geopolítica: control de las fuentes de energía, de la economía global por medio del dólar, nuevamente (sacando del tablero de juego a Venezuela e Irán que producían petróleo fuera del sistema del petrodólar), y de la competencia tecnológica; una estrategia de dominio que si se continúa después de los años de gobierno que le quedan, terminará por hacer a “América” (como le llaman ellos) grande. No sé si de nuevo… pero grande, seguro que sí.
Ingeniero/@carlosmayorare