Persisten disturbios y protestas contra ICE frente a centro de detención de inmigrantes en Nueva Jersey
Varios días de disturbios frente al centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Newark han derivado en múltiples arrestos, en un contexto en el que la postura de mano dura adoptada por la administración del presidente Donald Trump suscita una férrea oposición.
Manifestantes se enfrentaron a fuerzas policiales de Estados Unidos a las afueras de un centro de detención de inmigrantes en Nueva Jersey, informó el viernes un alto funcionario, después que internos del recinto iniciaran una huelga de hambre en protesta por las condiciones de detención.
Ha habido altercados varios días y en algunas ocasiones los choques han sido violentos, con los agentes del ICE usando las porras contra los manifestantes, según The New York Times.
El secretario de Seguridad Nacional , Markwayne Mullin, publicó en X que en la tarde del jueves, «aproximadamente 100 agitadores anti-ICE se congregaron alrededor de las instalaciones de Delaney Hall, gestionadas por el ICE. Los agitadores mordieron, patearon y golpearon a los agentes de las fuerzas del orden». Precisó luego que nueve personas fueron detenidas.
Imágenes difundidas por diversos medios de comunicación estadounidenses mostraron forcejeos entre los manifestantes y las fuerzas del orden, las cuales recurrieron al uso de gas pimienta.
Delaney Hall es un centro privado utilizado exclusivamente por el ICE con capacidad para unas mil camas y que está operativo desde 2025, coincidiendo con la intensificación de la campaña de la administración Trump para deportar a millones de inmigrantes indocumentados.
Nueva Jersey, en la costa este del país, es uno de los denominados «estados santuario», que restringe su cooperación con las autoridades federales de inmigración.
Delaney Hall, que es el mayor centro de detención del ICE en la Costa Este de EE.UU. con más de 1.000 plazas, está gestionado por la empresa GEO Group, con un contrato de 15 años y 1.000 millones de dólares.
Los disturbios frente a Delaney Hall se desencadenaron después del inicio de una huelga de hambre y de trabajo para protestar por las condiciones de detención.
Una carta manuscrita en español —publicada esta semana por Cosecha, un grupo que aboga por los derechos de los inmigrantes indocumentados— afirmaba que estos se encuentran «detenidos sin justificación», carecen de una atención médica adecuada y reciben una «mala alimentación».
El senador demócrata por Nueva Jersey Cory Booker, que visitó las instalaciones de la cárcel el miércoles y declaró haber conversado con decenas de detenidos, se hizo eco de esas denuncias.
«La mayoría de las personas con las que hablé no tienen antecedentes penales —ni cargos, ni condenas— relacionados con el tipo de violencia que Donald Trump prometió a los estadounidenses que combatiría», dijo en un comunicado. «Delaney Hall debería ser clausurado», añadió.
La gobernadora del estado, Mikie Sherrill, denunció que el lunes se le denegó el acceso al recinto.
El Departamento de Salud de Nueva Jersey logró inspeccionar las instalaciones del servicio de alimentación del centro el jueves; no obstante, se le denegó el acceso pleno a la totalidad de la cárcel, según informó la gobernadora demócrata en X.
«La negativa a conceder acceso pleno suscita serios interrogantes sobre qué es lo que el ICE intenta ocultar a la opinión pública», dijo.
Mullin le respondió también en X afirmando que los centros de detención del ICE son inspeccionados y auditados periódicamente por «agencias externas».
«A todos los detenidos se les proporciona comidas adecuadas, agua de calidad, mantas y tratamiento médico, y tienen la oportunidad de comunicarse con sus familiares y abogados», aseguró.
Gobernadora crea zona de protesta «protegida» frente a centro de detención de ICE
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, estableció este viernes una zona de protesta «protegida» por la Policía del estado ante el centro de detención de inmigrantes Delaney Hall (Newark) tras una semana de choques entre manifestantes y agentes del Servicio de Inmigración (ICE).
«No daré al ICE el pretexto para ampliar sus operaciones en nuestro estado, por lo que la Policía de Nueva York establecerá hoy una zona de protesta pacífica y protegida en el área de fuera de Delaney Hall», dijo la dirigente demócrata en una rueda de prensa junto a otras autoridades.
Sherrill anunció la medida después de que nueve manifestantes fueran detenidos el jueves por la noche tras enfrentamientos con los agentes federales fuera de Delaney Hall, según el canal ABC7, y de cara a nuevas protestas convocadas mañana en el lugar por defensores de ICE, dijo la gobernadora.
Legisladores, activistas y familiares llevan una semana haciendo guardia para obtener respuestas sobre la situación dentro del recinto de gestión privada que alberga a unos 300 inmigrantes, de los cuales una parte han iniciado una huelga de hambre tras denunciar condiciones inhumanas.
«Sigo tomando toda acción disponible para que el Departamento de Salud local entre a las instalaciones y haga una inspección completa» y «presionando para su cierre», afirmó la gobernadora este viernes, señalando que ICE ha «rechazado» la mayoría de solicitudes de acceso completo, incluida la suya.
Sherrill exigió a «todos los que están allí, especialmente ICE, que desescalen la situación, actúen con humanidad, protesten pacíficamente y respeten las leyes y la Constitución de EE.UU.».
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende ICE, refutó hoy las acusaciones sobre el centro como «falsas» y dijo que los políticos de las jurisdicciones «santuario», que protegen a los inmigrantes de las agencias federales, están «incitando disturbios violentos».
«Ningún criminal en la historia de la civilización humana ha sido mejor tratado que los extranjeros ilegales. Se les da 3 comidas al día, cuidado médico y reciben el debido proceso completo», apostilló la agencia.
El presidente del Caucus Hispano del Congreso de EE.UU., Adriano Espaillat, divulgó este jueves reportes «profundamente inquietantes» sobre uso de gas lacrimógeno en el interior del centro, lesiones a los detenidos y una «respuesta médica inadecuada», que pidió investigar de inmediato.
A ese respecto, el DHS indicó en su nota que ayer jueves el personal del centro «respondió a una pelea física que involucraba a detenidos» y ninguno fue «agredido o atacado por ICE», pero los agentes usaron «la fuerza mínima para desescalar la situación».