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«Yo, Lucía» regresa al Poma con una apuesta rigurosa y conmovedora de teatro para mayores de 10

Tras ganar el Premio Ovación, Teatro al Viento estrena el remontaje de una obra que desafía los estándares del teatro infantil salvadoreño, invitando a sanar desde el amor propio, del 29 al 31 de mayo en el Poma.

Obra "Yo, Lucía" de Teatro al Viento vuelve al Luis Poma con un remontaje
El remontaje de "Yo, Lucía" de Teatro al Viento estará en cartelera este 30 y 31 de mayo. Foto René Figueroa / cortesía

Hacer teatro para las infancias en El Salvador es un acto de resistencia y profunda convicción artística. En un panorama cultural donde la oferta para este público es sumamente escasa, la compañía Teatro al Viento asume el reto de tomarse en serio a los niños y niñas, consolidando una línea estética rigurosa que no subestima su capacidad para conectar con temas complejos.

Casi una década después de haber nacido bajo el cobijo del Premio Ovación en 2017, la conmovedora puesta en escena Yo, Lucía regresa a las tablas para abrir el Acto II de la Temporada 2026 en el Teatro Luis Poma, del 29 al 31 de mayo.


Esta obra, recomendada para mayores de 10 años, sigue la inusual travesía de una niña en busca de su identidad y pertenencia. Detrás de este remontaje —hecho posible tras ganar el Festival Hispano Salvadoreño en 2024— hay un viaje emocional que sus creadoras, Mariam Santamaría y Sara Sol, describen como una auténtica montaña rusa.

Entre la búsqueda de fondos y bloqueos creativos, el equipo liderado por la directora Paola Miranda ha pulido y madurado la dramaturgia para ofrecer una experiencia estética impecable en actuaciones, vestuario y escenografía.

Orgullosamente impulsada por puro talento local, Yo, Lucía dialoga con la necesidad urgente de conectar con el otro en un mundo hiperdigitalizado.

Acto II Teatro Luis Poma
Toma nota de lo que te ofrece el Acto II del Teatro Luis Poma de la temporada 2026. Foto: imagen de carácter ilustrativa y no comercial / https://www.instagram.com/p/DYSyAkfxAvw/

A través de la poesía, las metáforas y lo lúdico, esta pieza no solo abraza a la niñez, sino que invita a los adultos a reconciliarse con su propio pasado. A continuación, las respuestas a eldiariodehoy.com de las artífices de la obra sobre la evolución, los desafíos y el inmenso amor invertido en este entrañable proyecto.

Yo, Lucía nació bajo el cobijo del Premio Ovación en 2017 y hoy regresa a las tablas como el primer gran estreno de este Acto II en la Temporada 2026. A casi una década de aquel reconocimiento, ¿qué significa emocional y artísticamente para Teatro al Viento retomar el proyecto que consolidó su voz en el teatro familiar salvadoreño?
Mariam Santamaría. Mira, emocionalmente ha sido como una montaña rusa, porque hemos tenido momentos de muchísima alegría y celebración, como cuando nos enteramos que ganamos el premio del Festival Hispano Salvadoreño en el 2024, que hizo posible este remontaje y este nuevo proceso.

Y luego momentos de tensión, de búsqueda de fondos, de no saber si vale la pena hacer esto, si vale la pena continuar, y muchas dudas, bloqueos artísticos; y luego, muchos aciertos: ensayos en los que descubríamos cosas nuevas y salíamos completamente motivadas. Entonces, ha sido una búsqueda constante y profunda, que emocionalmente nos ha dejado a veces drenadas y otras veces con muchísima satisfacción, pero ahorita mismo nos sentimos con muchísima disponibilidad, digamos, o como disposición o entusiasmo de estar viviendo esta temporada, sabiendo todo lo que nos ha costado estar en el momento presente, y toda la historia que trae esta obra.

Artísticamente, para nosotras ha sido tomarnos en serio el teatro infantil, como de las pocas compañías de El Salvador que se toman en serio el teatro infantil, como una línea que creemos urgente y necesaria para llegar a un público infantil sin menospreciarlo, sin asumir que no van a entender temas complicados, y confiando que a través del arte, a través de la poesía, de las metáforas y de lo lúdico, los niños y las niñas pueden conectar con la obra, con temas profundos, que a la vez puede conectar con todas las edades, con las personas adultas.

Para nosotras ha sido de verdad una exploración seria, de llevar una línea estética, llevarlas a las últimas consecuencias, en las actuaciones, en los vestuarios, en la escenografía, poner a prueba nuestras ideas, prueba y error, prueba y error, prueba y error, hasta lograr lo que nosotras imaginábamos, o dejarnos sorprender en el camino, ¿no? Es apostar al teatro infantil en El Salvador, porque es necesario acercar el arte a las infancias.

¿De qué manera ha madurado la dirección de esta pieza y las interpretaciones de Sara Sol, Mariam Santamaría y Gisselle Campos? ¿Hay nuevos matices o lecturas en la historia de Lucía que el público de 2026 descubrirá a diferencia del original?
Paola Miranda. La obra ha madurado mucho, a casi 10 años de su estreno original. El elenco ha pasado por mucha evolución individual y también como colectivo, por ejemplo, en la búsqueda de nuevos lenguajes y técnicas de expresión corporal; y todo está experiencia y aprendizaje, nos han servido para ampliar la mirada en este remontaje. En general hay más madurez. En la dramaturgia trabajamos mucho con Sara y todo el elenco y trabajamos en ser más asertivas en el texto y cerrar algunos cabos sueltos en la historia, hay matices pero la historia aún mantiene su espina dorsal como la versión anterior.

Lucía nos lleva por una travesía inusual en busca de su identidad y su verdadera familia. ¿Por qué crees que esta búsqueda de pertenencia sigue resonando con tanta fuerza hoy en día, tanto en niños como en adultos?
Paola Miranda. Indudablemente, lo que se vive en la infancia nos marca el resto de la vida. Y si ha sido una infancia hermosa deberíamos estar muy agradecidos y todo más o menos bien, pero si ha sido una infancia complicada es algo que te acompaña el resto de tu vida, a veces creando sombras en tu vida adulta.

Queríamos una obra que diera ese momento de Abrazar a nuestra niña interior e iniciar sanando desde el amor propio.

Esta segunda mitad del año en el Teatro Luis Poma se caracteriza por una fuerte apuesta hacia el talento local, la memoria y el «cuerpo en movimiento». ¿Cómo dialoga Yo, Lucía con esta visión de la temporada y qué responsabilidad sienten al ser la obra que abre el telón de este ciclo de estrenos nacionales?
Paola Miranda. Yo, Lucía es puro talento local, orgullosamente salvadoreño. Desde la dramaturgia hasta la composición musical, pasando por la elaboración del vestuario y el diseño arte gráfico. Estamos contentas de ser incluidas en esta temporada, siempre es muy grato volver espacios amigables como el Luis Poma que apoyan las producciones nacionales. Creemos en la idea de crear teatro para la infancia porque es importante contarles historias y más aún en este mundo tan digitalizado. La importancia de conectar con el otro.

Obra "Yo, Lucía" de Teatro al Viento vuelve al Luis Poma con un remontaje
Las actrices Gisselle Campos, Mariam Santamaría y Sara Sol presentan una nueva versión de la obra estrenada originalmente en 2019. Foto René Figuero / cortesía

¿Cómo valoran el impacto real del Premio Ovación en la profesionalización del teatro independiente en El Salvador? ¿Qué consejo les darían a las nuevas generaciones de directores y dramaturgos que hoy buscan esa misma oportunidad?
Mariam Santamaría. Bueno, para mí el Premio Ovación es una plataforma, es un capital semilla que si vos sabes aprovechar al máximo, no solo el dinero, sino todas las puertas que te abre el ganarlo, pues sí que puede significar un parteaguas en tu carrera. Para Sara y para mí fue muy fuerte, porque en el 2017 que lo ganamos significó una idea que teníamos nosotras en nuestra cabecita, que la pasamos a papel, que la discutimos con un montón de artistas y gestores culturales que admiramos mucho y que al final fue premiada, significó concretizar, materializar ideas que nosotras teníamos.

Dos chavas jóvenes que queríamos hacer teatro en El Salvador, que teníamos un capital para poder trabajar por nuestras ideas, de nadie más, y eso nos permitió irnos a formar con el Teatro de los Andes. Y para mí, que me gradué del CENAR, irme dos semanas al Teatro de los Andes, fue definitivamente de las mejores cosas que me pudieron pasar, porque aprendí otras maneras de hacer teatro: hacer teatro desde la colectividad, desde el juego; y, cuando volví, yo me sentía diferente.

Entonces, es muy fuerte el hecho de que vos tenés una idea, la sabés plantear en papel, sabés explicarla, sabés explicar el porqué, el para quién, el con qué, sabés plantear un presupuesto y luego poco a poco, también buscando otros fondos, otro tipo de alianzas, vas a ver finalmente materializada esa idea. Ese proyecto que nació como una idea, es un capital semilla que es un impulso. Es un impulso para decir me comprometo con esto, me comprometo con mi idea y la voy a llevar hasta el final, porque es una plataforma que te expone a muchos ojos, a mucho escrutinio también, al gremio en sí, los ojos están puestos en vos. Yo así sentía.

Obra "Yo, Lucía" de Teatro al Viento vuelve al Luis Poma con un remontaje
La obra se presentará en un horario factible para que las familias salvadoreñas puedan disfrutar de esta puesta en escena. Foto René Figueroa / cortesía

Yo como público también espero los espectáculos que se están produciendo con los premios Ovación de los años anteriores, los espero y los voy a ir a ver porque espero consumirlos, y quiero saber qué han hecho, cómo resultó ese impulso. Entonces, para mí ese es el impacto que tiene el Premio Ovación, es un impulso que te ayuda a no rendirte con tus ideas, es el comienzo de un camino que como artista te comprometes a continuar hasta llegar al final.

Sara Sol. Pues bastante emocionante y también conmovedor y también doloroso, por darnos cuenta de las cosas, de la situación que están viviendo esta población en estos momentos y que es algo que bien poca gente conoce.

Entonces, eso da como bastante impotencia, frustración, pero también poder decir nuestra perspectiva de esto a través de la obra y poder meter ahí nuestro punto de vista.

Artísticamente significó volver a creer en nosotras, en nuestras ideas, volverla a ver desde un lugar más maduro y más adulto y como darnos cuenta de lo que habíamos logrado, habiendo casi que recién salido del CENAR y como reforzar esas ideas, como decir sí, eran buenas, hagamos las mejores, creamos otra vez. Y aún de gente que tenía miedo de que le íbamos a regar, creer que la íbamos a hacer mejor. Poner a prueba nuestros conocimientos también, eso significó artísticamente para mí, poner a prueba todas nuestras habilidades y conocimientos adquiridos.

La puesta en escena «Yo, Lucía» se presenta este 30 de mayo, a las 5:00 p.m. y el domingo 31, a las 11:00 a.m. y a las 5:00 p.m. Entrada general $7. Boletos a la venta exclusivamente en taquilla.

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