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La ciencia y el optimismo

Este tratamiento es individualizado en el sentido que busca producir proteínas específicas para un tumor específico

En un mundo que constantemente nos da motivos de lamento y preocupación, con noticias de guerras, catástrofes naturales, crisis financieras, es siempre muy alentador conocer de cosas positivas que están ocurriendo. Y la ciencia es la que nunca falla en este sentido, la que nunca decepciona, la que mantiene viva nuestra esperanza de que hay un futuro que se puede ver con optimismo.

Los avances médicos, especialmente en el tratamiento de enfermedades crónicas y graves, son ejemplos de este tipo. Este mismo mes tuvimos noticia de un avance innovador en el tratamiento de un tipo de cáncer que afecta a muchas personas alrededor del mundo y del que, en sus etapas avanzadas, no había mucho que ofrecer.

El melanoma maligno, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos, comienza de forma muy inocente. Una manchita que se toma por un lunar y no se le da importancia. Pero esta manchita contiene células cancerosas muy activas que rápidamente se reproducen, atraviesan capas, y tiran siembras que van a alojarse en otras partes del cuerpo. Si se detecta en fases iniciales es muy alta la posibilidad de cura, pero cuando se ha diseminado la cosa cambia dramáticamente y se vuelve mortal.

El nuevo tratamiento aumenta significativamente la supervivencia de las personas en fases no iniciales y previene la recurrencia, dos cosas para las que hasta hoy no había una respuesta eficaz.

El estudio usó la combinación de dos fármacos (de dos compañías farmacéuticas), el pembrolizumab y el intismerán. Ambos fármacos ya se usaban en el tratamiento del melanoma, pero no se habían usado en combinación. Y es la combinación, cada agente haciendo su parte y ayudando al otro, la que resultó hacer la gran diferencia.

El pembrolizumab es una forma de inmunoterapia, que estimula las defensas naturales del cuerpo para atacar las células malignas. El intismerán es una forma de tratamiento con ARN mensajero, la tecnología que también se usa en la producción de vacunas. Consiste en introducir fragmentos de ARN mensajero con instrucciones para que se sinteticen proteínas que ataquen directamente a las células tumorales.

Este tratamiento es individualizado en el sentido que busca producir proteínas específicas para un tumor específico. Se toma una muestra del ADN del tumor y se instruye al ARN mensajero para que produzca las proteínas que ataquen a ese tumor en especial. Se podría decir que el ataque es personal. Aunque se trate de un mismo tipo de tumor, en este caso melanoma maligno, no hay dos melanomas idénticos.

Cada uno tiene un tipo especial de mutaciones, como cada persona tiene un tipo único de huellas digitales. Lo innovador de este tratamiento es que se diseña para el tumor específico de cada persona.

El estudio está en fase 3, lo que significa que ya se está probando en grupos grandes de pacientes, se determinan efectos secundarios y se comprueba la eficacia global. Lo que resta es su aprobación.

En los estudios clínicos, el llegar a fase 3 es un logro y un motivo de gran optimismo. Un elemento que siempre es un factor a considerar es el costo del medicamento, pues una cosa es que se obtenga un fármaco eficaz y otra es que sea accesible a las personas promedio. Esto está por determinarse con este tratamiento. Pero hay motivos para alegrarse, se ha dado un gran paso.

Médico Psiquiatra.

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