Light
Dark

IA, el documental

Todos coinciden que el problema real no es la IA, sino el tipo de civilización que ahora somos y que acogerá un nuevo mundo mediado por ella. Así fue como lidiamos en el siglo pasado con la amenaza nuclear… y aquí seguimos

Esta semana ha aparecido en Netflix un documental esperado. Se titula “The IA Doc: Or How I Became an Apocaloptimist”, un subtítulo interesante, por el que el autor adelanta conclusiones respecto a lo que se puede esperar de un mundo liderado por la IA.

El documental es distinto de las conferencias y aproximaciones meramente técnicas al uso, pues se embarca en una investigación profundamente humana, y por lo tanto ética; más aún, personal, pues Daniel Roher, uno de los directores del mismo, manifiesta que está realmente preocupado, o quizá sería mejor decir inquisitivo, para saber qué mundo habitará su hijo que está por nacer.

Roher es el “facilitador” (y autor, pues a fin de cuentas muestra al espectador lo que quiere mostrar) pues todo está articulado en una serie de entrevistas a las personas que tienen el sartén por el mango en este apasionante campo del desarrollo del mundo cibernético.

De entrada, se declara “apocaloptimista”, es decir, alguien a caballo entre el terror del fin de los tiempos que algunos predicen IA mediante, y la esperanza (optimismo) que el progreso técnico alienta en quienes no se quedan de brazos cruzados esperando que otros configuren un mundo futuro pues, al menos, intentan comprenderlo.

En el documental aparecen tres grupos de personas con respecto a la realidad actual, pero mucho más a las posibilidades futuras de un mundo creado por la IA.

Los primeros son personas que, con conocimiento de causa, advierten de las amenazas que se ciernen sobre la humanidad: el uso de la IA en operaciones militares autónomas, el acoso que algunas personas pueden sufrir por parte de chantajistas y extorsionadores, la suplantación de identidad que cualquiera puede sufrir, la desinformación masiva que un mundo controlado por los algoritmos puede crear, la crisis climática que las demandas ingentes de energía y de agua hacen los centros de datos… La proyección apocalíptica (de fin del mundo) de estos entrevistados lleva a Roher a preguntarles si, sabiendo lo que saben, recomendarían tener hijos hoy día… En fin, dejo al lector que vea el documental para saber sus respuestas.

Los optimistas. Científicos, desarrolladores, empresarios, que se apuntan a lo que en el documental se llama “aceleracionismo”. Una forma de ver el progreso al que nos llevará la IA: se encontrará la cura para enfermedades actualmente intratables, se resolverá la amenaza del llamado cambio climático, permitirá la vida en paz de pueblos y naciones actualmente enfrentados por sus diferencias, introducirá un mundo más justo económicamente hablando… etc. Una frase del documental que retrata al “team” optimistas: el hecho de que el futuro no pueda verse con claridad en la mente de cada uno, no debe llevarnos a pensar que todo será un desastre.

La cuestión no es, para ellos, ¿podremos sobrevivir como especie a la IA?, sino ¿cómo podríamos sobrevivir sin la IA? Conscientes de que cada ser humano es más que mera inteligencia.

En la tercera parte introduce personajes que lideran la carrera tecnológica actual. De hecho, tres de los cinco CEOs que manejan el cotarro. Quienes exponen las ambiciones corporativas de sus organizaciones, las presiones competitivas, y la necesidad urgente de regular (gubernamental, pero mejor personalmente) el desarrollo de estas tecnologías. Todos coinciden que el problema real no es la IA, sino el tipo de civilización que ahora somos y que acogerá un nuevo mundo mediado por ella. Así fue como lidiamos en el siglo pasado con la amenaza nuclear… y aquí seguimos.

¿Cuál es tu opinión sobre el documental? Pregunté a Gemini, respondió: “como inteligencia artificial, no tengo opiniones personales, emociones ni la capacidad de ´ver´ películas. Sin embargo (…), la recepción general lo define como un documental fascinante, sumamente humano y visualmente innovador, aunque con algunas decisiones narrativas que dividen a la audiencia”.

Todo sumando: no estamos ante el fin del mundo, sino ante el fin del mundo tal cual lo conocemos.

Ingeniero/@carlosmayorare

Legales Obituarios Epaper