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FilosofArte/Leyenda de «Eros y Friné» inmortal escultura griega

Es el arte quien vuelve inmortal la belleza de una melodía en el pentagrama; de un ave de mil colores o un dorado celaje en el lienzo

En momentos de catástrofe, peligro o ruina tratamos de salvar lo más valioso: el tesoro escondido de tu felicidad, tu fortuna o de una histórica obra de arte. Evoquemos como ejemplo la siguiente historia griega del siglo IV aC. sobre “Eros y Friné”: la inmortal escultura de Praxíteles. Friné  se le llamó a la famosa hetaira griega célebre por su belleza, nacida en la ciudad de Tespias con el nombre “Mnésareté”, que significa “evocadora de la virtud”. Amante y musa favorita del famoso maestro griego, inspiró la creación de varias de sus esculturas de la diosa Afrodita. Según las crónicas, el célebre escultor ofreció a Friné la escultura que ella eligiera de su estudio, como pago por su modelaje. Incapaz de elegir la mejor pieza por su ignorancia artística la diva fraguó un inteligente plan: Dio instrucciones a un sirviente para que llegara durante una cena, anunciando el incendio del estudio. Se cuenta que al oír la falsa noticia Praxíteles exclamó alarmado: “¡Salvad mi Eros!”. Así ella supo que aquella era la mejor pieza y fue la que eligió, donándola luego a Tespias, su ciudad natal. Emulando al Divino Escultor de las estrellas, el artista eterniza en el lienzo, el metal o el mármol la obra maestra de su creación. Es el arte quien vuelve inmortal la belleza de una melodía en el pentagrama; de un ave de mil colores o un dorado celaje en el lienzo; del verso del estro poético en un libro o -como en el caso de Praxíteles- la virtud de la mujer universal, modelando la belleza de una diosa. (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)

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