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Hogares de El Salvador desperdician 579 mil toneladas de comida al año

Naciones Unidas revela que en El Salvador cada persona desecha 91 kilos de alimentos al año. Conozca el impacto ambiental y 7 claves para frenar este derroche

Mucha comida que no es ingerida en El Salvador termina, como en otros países, descomponiéndose, produciendo desperdicios de alimentos que expertos plantean debe de detenerse. Foto EDH/Archivo

Se ha preguntado qué efectos tiene el derroche de comida en El Salvador en aquellos lugares, principalmente turísticos, donde se preparan alimentos a grandes cantidades que no son consumidos por los turistas.

Esta estampa de abundancia, común en bufés de hoteles, restaurantes y zonas de recreo del país, esconde un reverso alarmante: la comida que se queda en los platos o no logra servirse pasa directamente de la mesa al contenedor de basura, terminando su ciclo en vertederos donde se descompone de forma contaminante.


De acuerdo con datos oficiales publicados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el desperdicio de alimentos ha dejado de ser solo una contradicción ética y social para consolidarse como una crisis ambiental de escala internacional.

El Salvador en los datos del PNUMA: Incremento per cápita entre 2021 y 2024

Las mediciones del Informe sobre el Índice de Desperdicio de Alimentos del PNUMA revelan un panorama de atención para el territorio salvadoreño en lo que concierne a la pérdida de comida dentro de los hogares, una métrica que sirve de termómetro para el consumo generalizado:

  • Índice de 2021: En el reporte emitido en 2021, se calculó que en El Salvador se desperdiciaban en promedio 80 kilogramos de comida por persona al año, lo que representaba un volumen total de 516,828 toneladas métricas anuales de alimentos arrojados a la basura a nivel nacional.
  • Índice de 2024: Tres años más tarde, el reporte actualizado del PNUMA evidenció un incremento en la estimación del desperdicio en los hogares salvadoreños, alcanzando los 91 kilogramos de comida por persona al año. Este incremento elevó el desperdicio total a 579,084 toneladas métricas anuales. En términos prácticos, los salvadoreños aumentaron la cantidad de alimentos que desperdician.

Siete consejos clave para reducir el desperdicio en el hogar

El desperdicio no se limita al alimento en sí, sino al derroche de todos los recursos naturales, financieros y humanos invertidos en su procesamiento y transporte.

Para combatir esta crisis desde la esfera individual, expertos sugieren adoptar estas siete prácticas fundamentales:

  1. Compra con conciencia: Aproximadamente el 60% del desperdicio de alimentos proviene de los hogares. Planifique sus comidas antes de ir al supermercado, revise el refrigerador para evitar duplicar productos y cumpla estrictamente su lista de compras.
  2. Cocine de forma inteligente: Mida las porciones para preparar solo lo que va a consumir en una sola comida. Si sobra alimento, incorpórelo en una nueva receta o utilízalo como reemplazo de una comida futura.
  3. Almacene con prudencia: Aprenda los requisitos de almacenamiento de cada alimento. Use recipientes herméticos para alimentos secos, aproveche el congelador para carnes frescas y conserve frutas y verduras en el cajón correspondiente del refrigerador. Aplique el método «primero en entrar, primero en salir» para consumir lo más antiguo primero.
  4. Entienda las etiquetas: No confunda la fecha de «consumir preferentemente antes de» con la fecha de caducidad. El alimento suele ser seguro tras la primera fecha; solo debe verificar su aspecto, olor y sabor antes de decidir desecharlo.
  5. Valore la imperfección: Las frutas y verduras «imperfectas» siguen siendo nutritivas y aptas para el consumo. Al elegirlas, reduce el desperdicio de productos que a menudo se descartan por razones estéticas, ahorrando agua, energía y trabajo invertidos en su producción.
  6. Comparta sus excedentes: Si le sobra comida, considere donarla a bancos de alimentos locales o compartirla con vecinos. Aproveche también los descuentos de final de día en panaderías y cafeterías, evitando que productos en buen estado terminen en la basura.
  7. Composte el resto: Los residuos inevitables, como cáscaras de huevo o pieles de frutas, no deben ir al vertedero. El compostaje permite que estos residuos se descompongan con oxígeno, evitando la generación de metano y devolviendo nutrientes valiosos a la tierra.

Hacia una solución sistémica

El desperdicio de comida es responsable de cerca del 14% de las emisiones mundiales de metano, un gas de efecto invernadero con un impacto severo en el calentamiento global.

Ante este escenario, la iniciativa Food Waste Breakthrough, lanzada en la COP30, busca reducir a la mitad el desperdicio de alimentos para 2030.

La transformación requiere un esfuerzo conjunto entre gobiernos —mediante marcos normativos y recolección selectiva—, empresas del sector minorista y, fundamentalmente, la adopción de hábitos conscientes en cada uno de los hogares, de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

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