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El Salvador registra 68,148 indígenas: una cifra marcada por el rezago social global

En el Día de los Pueblos Indígenas, el Censo del BCR detalla la composición étnica en El Salvador y la brecha de desigualdad según datos de la ONU

Para el Censo 2007, el 0.2% de la población de El Salvador se autoidentificó como indígena. Para el Censo 2024 el dato subió a 1.1%. Foto EDH/Cortesía PNUD
Para el Censo 2007, el 0.2% de la población de El Salvador se autoidentificó como indígena. Para el Censo 2024 el dato subió a 1.1%. Foto EDH/Cortesía PNUD

Un total de 68,148 de personas de El Salvador se autodenominan indígenas,  de acuerdo al VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda 2024, realizado por el Banco Central de Reserva (BCR).

Divididos casi en partes iguales entre hombres (34,144) y mujeres (34,004), conforman el 1.1 % de la población nacional en un contexto internacional donde la marginación y la falta de garantías hacia los pueblos originarios continúan marcando la pauta.


La fecha cobra especial relevancia cada 9 de agosto, cuando se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una jornada establecida por las Naciones Unidas en reconocimiento a la primera reunión de trabajo de la ONU sobre poblaciones indígenas celebrada en Ginebra en 1982.

De acuerdo con el censo del BCR, la pertenencia étnica autoidentificada en El Salvador se distribuye de la siguiente manera:

  • Nahua Pipil: 43.2 %
  • Lenca: 20.4 %
  • No sabe cuál es su pueblo indígena: 12.6 %
  • Kakawira (Cacaopera): 9.2 %
  • Maya Chortí: 5.9 %
  • Otra clasificación: 5.0 %
  • Maya Pocomames: 3.2 %
  • Xinca: 0.3 %
  • Mangue: 0.2 %
  • Mixe o Alagüilac: 0.1 %

La radiografía del desamparo global

Los datos de El Salvador se enmarcan en una realidad internacional crítica reportada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

A escala global, existen 476 millones de indígenas en 90 países: representan el 6.2 % de la población del planeta, pero componen más del 15 % de las personas en condición de extrema pobreza.

Las estadísticas de la ONU revelan la magnitud de las brechas que enfrentan estas comunidades:

  • Precariedad económica: Más del 86 % trabaja en el sector informal y tienen tres veces más probabilidades de vivir en pobreza extrema.
  • Rezagos educativos: El 47 % de la población indígena empleada en el mundo no posee educación formal, con índices aún más graves entre las mujeres.
  • Corta expectativa de vida: Viven hasta 20 años menos que la población no indígena y registran mayor incidencia de malaria, tuberculosis y VIH debido al deficiente acceso a servicios de salud.
  • Violencia de género: Más de una de cada tres mujeres indígenas ha sufrido violencia sexual, con elevadas tasas de mortalidad materna y embarazo adolescente.
  • Pérdida cultural acelerada: Aunque preservan la mayoría de los 7,000 idiomas del mundo, el 40 % está en peligro directo de extinción. Se estima que una lengua indígena desaparece cada dos semanas.
  • Aporte ecológico no retribuido: Pese al abandono institucional, estas comunidades gestionan el 36 % de los bosques intactos del mundo y casi 70 millones dependen de ellos para subsistir, actuando como la principal barrera contra el cambio climático.

El trecho entre la ley y la realidad

Pese a que la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) imponen a los Estados la obligación de proteger a estas poblaciones, las cifras demuestran que las políticas públicas siguen siendo insuficientes para cerrar la brecha de desigualdad que golpea a las comunidades autóctonas tanto en El Salvador como en el resto del mundo.

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