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Bélgica amarga a Senegal y aguarda por EE.UU. o Bosnia

En un trámite de ribetes dramáticos, el Bélgica logró sobreponerse a una desventaja de dos goles que Senegal dilapidó por pura complacencia. Tras forzar el alargue en las postrimerías del tiempo reglamentario, los franco-neerlandeses sellaron el triunfo en la agonía del suplementario, rubricando una debacle monumental para los «Leones de Teranga»

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Foto: AFP

El Seattle Stadium fue el escenario de un choque electrizante por los Dieciseisavos de Final de la Copa del Mundo FIFA 2026.

Senegal, combinado que cargaba con el estigma de haber ostentado el cetro continental africano durante poco más de dos meses antes de que un fallo de escritorio transfiriera el título a Marruecos, saltó al césped con una voracidad encomiable.


A los 24 minutos, el mediocampista Habib Diarra rompió la paridad inicial con una notable definición.

Bélgica acusó el golpe de inmediato; las intentonas deshilachadas de Jérémy Doku y Kevin De Bruyne naufragaron sistemáticamente ante el asedio y las implacables recuperaciones del bloque defensivo africano, enviando a los europeos al descanso en medio de un mar de dudas.

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Foto: AFP

La estocada de Sarr y la resistencia del coloso de los tres palos

Se preveía que la habitual alocución del estratega Rudi García en los vestuarios insuflara renovados bríos en el ánimo belga.

No obstante, el complemento trajo consigo un nuevo y severo revés para Bélgica.

Un medido envío en largo de Moussa Niakhaté propició un desmarque fulgurante de Ismaïla Sarr, quien ensayó una vertiginosa cabalgada para sacar un latigazo a quemarropa en las inmediaciones del área, sorprendiendo por completo a un Thibaut Courtois que nada pudo hacer ante la velocidad de la maniobra.

Con el 0-2 en el tablero, Senegal acarició la sentencia definitiva, pero emergió entonces la gigantesca figura de Courtois, cuyas providenciales estiradas mantuvieron con respiración artificial a una escuadra belga que parecía entregada.

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Foto: AFP

El despertar de la vieja guardia y el aluvión en las postrimerías

Esas intervenciones del guardameta operaron como el combustible anímico que la escuadra de Bélgica necesitaba con suma urgencia.

Con una fisonomía reconfigurada tras el eclipse de figuras como Charles De Ketelaere, De Bruyne, Doku y Hans Vanaken, los europeos mostraron otra rebeldía.

Thomas Meunier ordenó la retaguardia desde el lateral, Dodi Lukébakio comenzó a resquebrajar el andarivel diestro y Romelu Lukaku hizo pesar toda su estirpe y experiencia para sembrar el pánico en una zaga senegalesa que, hasta ese instante, se había manejado con una suficiencia rayana en la arrogancia, dilapidando contragolpes de forma displicente.

Tal soberbia fue penalizada con extrema dureza.

A los 86 minutos, el experimentado Romelu Lukaku validó la confianza de Rudi García y capitalizó un envío al área para encender la ilusión.

El asedio belga se tornó dramático y, poco después, Youri Tielemans aprovechó una salida en falso del golero Mory Diaw para estampar un furibundo cabezazo que significó el 2-2 definitivo, desatando la locura en las tribunas y forzando el tiempo suplementario ante un rival que lucía perplejo e incapaz de reaccionar.

Desgaste físico, hostilidad en las gradas y el veredicto desde los doce pasos

El alargue distribuyó la tenencia de manera equitativa, aunque flotaba en el aire la nítida sensación de que los europeos contaban con mayor resto anímico para dar el zarpazo.

El técnico senegalés retiró a Sadio Mané y Iliman Ndiaye para oxigenar el ataque con los ingresos de Mbaye, Diouf y Nicolas Jackson, pero la vorágine belga ya había neutralizado los circuitos de juego.

El segundo chico del suplementario trocó el buen fútbol por una batalla estrictamente física, preñada de precauciones y temores mutuos.

En ese contexto de fricción ingresó el recio Amadou Onana, quien debió soportar una ensordecedora silbatina por su condición de senegalés nacionalizado belga.

Mientras Courtois transmitía una enorme sensación de seguridad con vistas a una eventual tanda de penales, su homólogo Mory Diaw continuaba ofreciendo preocupantes muestras de vacilación.

La resolución de la trama sobrevino en el fatídico minuto 118, cuando Lamine Camara derribó a Tielemans dentro del área.

El colegiado hondureño Said Martínez no vaciló en señalar la pena máxima tras la revisión en el VAR.

Pese a que las cámaras buscaron inicialmente la estampa de Lukaku, fue el propio Tielemans quien asumió la responsabilidad y, con notable frialdad, ejecutó el castigo en el minuto 120+4′ para rubricar el 3-2 definitivo.

El ocaso de las ilusiones africanas y el porvenir en octavos

Los últimos arrestos morales del herido Senegal resultaron estériles frente al implacable avance de las manecillas del reloj.

El conjunto africano vio escurrirse de entre las manos un partido que dominó a placer durante 85 minutos, sumándose a Costa de Marfil y RD del Congo como otro de los caídos de la confederación africana en esta instancia de Dieciseisavos de Final.

Para la armada de la CAF, la fase eliminatoria empieza a desdibujarse como un mero espejismo.

Bélgica, por su parte, celebra una clasificación forjada en el temple de su vieja guardia y ya descansa a la espera de conocer a su próximo rival, que saldrá del áspero cruce entre los Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina.

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