Sensor podría monitorear a 1.8 millones de personas con diabetes en El Salvador
Conoce la prevalencia de la diabetes en El Salvador, sus riesgos de salud y cómo la tecnología de medición continua ayuda a un control médico de 24 horas
El uso de la tecnología permite tener una mejor evaluación de la diabetes, de acuerdo a expertos. Foto EDH/Cortesía
La diabetes se ha consolidado como un problema de salud pública de gran alcance en El Salvador.
Especialistas médicos y entidades internacionales coinciden en que el diagnóstico oportuno, la educación y el monitoreo constante resultan esenciales para frenar sus complicaciones.
La diabetes en El Salvador, según la doctora de Cativo
La doctora Patricia Argueta de Cativo, especialista en prevención y educación para la salud, califica a la diabetes en el país como una «pandemia silenciosa» caracterizada por un incremento exponencial.
Cifras estimadas: En El Salvador existen, según la doctora, aproximadamente 1.8 millones de personas con diabetes, de las cuales alrededor de 800 mil desconocen que padecen la enfermedad.
Prevalencia: La tasa de prevalencia de la diabetes en la población adulta salvadoreña alcanza el 12.7%.
Impacto en el sistema de salud: Constituye una de las principales causas de consulta en el sistema de salud público, lo que genera elevados costos institucionales.
Consecuencias clínicas: Entre las principales complicaciones derivadas de la enfermedad se encuentran amputaciones, ceguera, muerte, así como enfermedades renales y cardiacas.
Síntomas iniciales: Detectar la afección resulta complejo debido a que los síntomas suelen ser leves —cansancio, mucha sed, mayor apetito, micción frecuente o visión borrosa—, lo que lleva a que las personas se acostumbren a vivir con ellos sin consultar a tiempo, acumulando daño orgánico antes del diagnóstico.
Estrategias clave: La prevención, el diagnóstico temprano y la educación resultan fundamentales para disminuir las complicaciones.
Asimismo, la especialista resalta la importancia de la adopción de nuevas tecnologías para la medición de la glucosa.
Explica que habitualmente se cree que el seguimiento solo puede hacerse mediante exámenes de laboratorio o medidores digitales tradicionales (glucómetros).
Frente a la dinámica diaria de la glucosa —que registra subidas y bajadas que un pinchazo o medición aislada no siempre logra captar en su totalidad—, las herramientas de monitoreo continuo ofrecen al profesional médico un registro de 24 horas sobre el comportamiento glucémico del paciente.
Esto permite identificar qué alimentos o comportamientos específicos inciden en los desbalances de cada persona, facilitando la toma de decisiones clínicas y apoyando el tratamiento.
La diabetes se puede monitorear a través de un sensor con conexión a una aplicación. Foto EDH/Cortesía
El monitoreo permanente de la glucosa
En el ámbito de las alternativas tecnológicas de seguimiento continuo, Alex Alfaro, experto en monitoreo permanente de la glucosa, detalla las características operativas y especificaciones técno-comerciales de los dispositivos tipo sensor de venta libre:
Forma de uso y duración: El sensor se coloca sobre la piel y tiene una duración útil de 15 días.
Frecuencia de lectura: Registra y proporciona lecturas de la glucosa cada minuto.
Plataforma y conectividad: El monitoreo se realiza a través de una aplicación móvil. Esta herramienta permite compartir la información con hasta 15 personas.
Seguimiento médico: Cuenta con un software médico especializado que habilita al profesional de la salud a llevar un control centralizado de sus pacientes.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la diabetes es una enfermedad metabólica crónica definida por niveles elevados de glucosa en sangre que, con el tiempo, provoca daños severos en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios.
Tipos de diabetes:
Tipo 2: Es la más común, suele presentarse en adultos y ocurre cuando el cuerpo genera resistencia a la insulina o no produce la cantidad suficiente. Aunque no se puede prevenir la Tipo 1 (en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina), existen enfoques eficaces para prevenir la Tipo 2 mediante la adopción de hábitos saludables (ejercicio regular, alimentación sana, control de presión arterial y lípidos, y evitar el tabaquismo).
Tipo 1: Afección crónica insulinodependiente cuya prevención aún no es posible.
Panorama en la Región de las Américas:
Alrededor de 112 millones de adultos (18 años o más) viven con diabetes en las Américas, cifra equivalente al 13% de la población adulta regional. Esta cantidad se ha triplicado desde 1990, con un aumento más acelerado en países de ingresos bajos y medianos.
Aproximadamente 43 millones de personas con diabetes de 30 años o más en la región no reciben tratamiento.
Complicaciones y riesgos adicionales: La enfermedad representa una de las causas principales de ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y amputaciones de miembros inferiores. Un descontrol glucémico incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y tuberculosis.
Intervenciones requeridas: La OPS señala que el punto de partida es el diagnóstico temprano mediante acceso a pruebas básicas en la atención primaria. Para controlar la enfermedad y reducir la mortalidad prematura, se requieren intervenciones enfocadas en el control de la glucosa (dieta, actividad física y medicación), el control de la presión arterial y lípidos, y el acceso a tratamientos asequibles como la insulina.