El periodista salvadoreño Soudi Jiménez presentará su libro «Ecos Migrantes» y moderará un panel sobre migración en el festival literario más importante de EE. UU., visibilizando el talento cuscatleco
El periodista salvadoreño Soudi Jiménez presentará su libro «Ecos Migrantes» y moderará un panel sobre migración en el festival literario más importante de EE. UU., visibilizando el talento cuscatleco

En un momento crítico para la comunidad hispana en Estados Unidos, el periodismo y la literatura salvadoreña reclaman un espacio de honor en la escena internacional.
El periodista salvadoreño Soudi Jiménez se prepara para una participación histórica en el Festival de Libros de Los Angeles Times, que se llevará a cabo los días 18 y 19 de abril.
Con una trayectoria marcada por el compromiso social, Jiménez no solo asistirá como autor de la mano de la editorial Alegría, sino que también asumirá un rol protagónico como moderador de un panel de alto perfil sobre migración, en el que compartirá impresiones con el periodista mexicano Julio Vaqueiro de Telemundo.
Su presencia en este evento, que atrae a cerca de 160,000 personas, representa un hito de visibilidad para los comunicadores salvadoreños en el exterior.
A través de su obra Ecos Migrantes, Jiménez busca documentar las historias de lucha y resiliencia de las familias centroamericanas, sirviendo como un registro histórico de una época marcada por políticas migratorias agresivas y un clima de incertidumbre social. Por su parte, Vaqueiro lanzó su libro Río Bravo. México, Estados Unidos y el regreso de Trump.
En este festival, Soudi Jiménez se suma a una respetada lista de intelectuales que han logrado que el talento de El Salvador trascienda fronteras en el siglo XXI.
Previo a este festival, el compatriota respondió a varias preguntas de eldiariodehoy.com.
¿Qué puntos de contacto y qué contrastes encontraremos entre tu visión de la migración y la que Julio plantea en Río Bravo?
En tiempos como los que atraviesa Estados Unidos actualmente, el debate y la reflexión son fundamentales. En su libro, Julio Vaqueiro hace un recorrido por esa toma de decisiones entre dos naciones vecinas, México y Estados Unidos, en el que expone la importancia del entendimiento no solo en la política y la economía, sino también en todo lo que afecta a los migrantes. En gran medida -pero no solo es eso-, aborda las líneas que definen todo el marco de la fotografía. En ese sentido, mi perspectiva es más local, pero se complementa porque una panorámica del tema de la migración se entiende a partir de lo que pasa en nuestra comunidades. Tanto una perspectiva como la otra sirven para armar un rompecabezas de un tema complejo que afecta a la humanidad.

Julio Vaqueiro describe en su libro un panorama de incertidumbre por las políticas de Donald Trump (aranceles, deportaciones, muro). Desde tu perspectiva como periodista salvadoreño que vive y escribe desde dentro de EE.UU., ¿cómo percibes que este ‘reajuste político’ está afectando el ánimo y la narrativa de la comunidad centroamericana en comparación con años anteriores?
En la narrativa del presidente Trump todos los migrantes somos delincuentes. Y sus políticas, desde que volvió a la Casa Blanca, han sido muy agresivas, algunas de ellas violentas e inhumanas. Lo que queda a la vista es que ha tratado de congraciarse con sus bases, darles sangre y dolor, para que crean que el mandatario ha cumplido su promesa electoral, aunque en realidad no todas las personas que han sido arrestadas y deportadas son delincuentes; la mayoría de esas personas son personas indocumentadas sin antecedentes penales.
Un reporte de UC Berkeley dijo la semana anterior que las detenciones de personas sin un delito o crimen en su expediente se han disparado en un 770 % desde el 20 de enero de 2025, cuando Trump regresó a la Oficina Oval. En ese sentido, los operativos a gran escala han sembrado temor y terror. El ánimo en la comunidad centroamericana es devastador. Las personas conviven con el miedo a diario, hay desesperación e impotencia.
Eso ha impactado tremendamente ciudades como Los Ángeles. Muchos negocios están sufriendo pérdidas económicas y algunos han tenido que ser clausurados, porque la gente no sale de sus casas, otros que salen ya no consumen igual. La gente prefiere ahorrar en caso de verse afectada por una redada, también hemos visto que han aumentado las autodeportaciones. Hemos conocido casos de migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras que han optado por irse a su tierra por su propia voluntad.

¿Qué te permitió dar el salto al libro para abordar la crisis migratoria, tema que el periodismo de televisión o prensa digital no logra abordar por completo a diario? ¿Qué ventajas y desventajas tiene el libro frente al abordaje diario?
En medio de un ambiente de zozobra siempre hay historias de lucha que salen a la luz. El libro Ecos Migrantes sirve para documentar esas muestras de resiliencia de diferentes comunidades y familias, porque estos relatos muestran esas iniciativas colectivas que levantan sus banderas en el campo de la identidad cultural, y hay historias de personas que sirven de inspiración a otros en esfuerzos individuales para sacar a sus familias adelante.
Al final, este es un registro de una época que en 15 o 30 años más tarde servirá para analizar este momento de la historia estadounidense. En mi opinión, un libro tiene la ventaja de poder explayarse en un tema y tomar más tiempo para profundizar en los relatos, ya que el trabajo diario corre contra la premura de la hora de cierre y se enfrenta a las redes sociales que muchas veces divulgan informacion inexacta, y el periodismo no puede darse ese lujo. El periodismo, sea un libro o una cobertura diaria, tiene que mantenerse apegado a sus principios de veracidad, responsabilidad y objetividad.
Al festival vas como autor con la editorial Alegría y como moderador de un panel de alto perfil. ¿Qué mensaje le envía a la comunidad de escritores y periodistas salvadoreños en el exterior, el hecho de que un compatriota ocupe estos espacios de pensamiento y debate en un evento de esta magnitud?
El hecho de participar en un festival tan prestigioso me llena de orgullo, porque se trata del evento literario más importante de Estados Unidos, que en los últimos 30 años ha crecido de forma exponencial. En cada festival, acuden alrededor de 160 mil personas. Estar presente como un autor y periodista salvadoreño nos da visibilidad, pone los reflectores en el talento y la capacidad que tiene nuestra gente.

En nuestro país, El Salvador, la gente que se dedica al arte, las personas que hacen literatura, tienen que demostrar más que los demás para ser valorados; tienen que remar con el viento en contra. Hay más atención si alguien es extranjero. Sin embargo, eso no significa que no haya escritores brillantes. Al incursionar en este campo, me he dado cuenta que muchos han tenido que salir del país para ser apreciados por su talento creativo.
En esta industria soy un neófito, yo solo estoy siguiendo los pasos de figuras salvadoreñas respetadas en la escena internacional como Horacio Castellanos Moya, Elena Salamanca, Carlos Cañas Dinarte, Javier Zamora, Óscar Martínez, Otoniel Guevara, Jorge Galán, Juana M. Ramos y Roxana Méndez, entre otros tantos connacionales que se han hecho un nombre en el periodismo y la literatura fuera de las fronteras patrias en el siglo XXI.
¿Cuál consideras que es la responsabilidad ética más grande que tienen tú y Vaqueiro, como comunicadores hispanos, al presentar estas historias frente a una audiencia tan diversa en Los Ángeles?
La mayor responsabilidad que tenemos es mantener el compromiso social con los sectores más vulnerables. Darles voz a esas personas, lograr que el estatus migratorio o la posición social, no sean un prejuicio para darnos cuenta del valor de una persona. El trabajo periodístico tiene que ser una herramienta para generar un cambio, es un medio que contribuye al fortalecimiento de la democracia, construye sociedades más diversas culturalmente y genera una reflexión para combatir los prejuicios raciales que tanto daño nos hacen.
¿Qué pueden esperar los asistentes este 18 de abril en cuanto a la dinámica del panel?
La audiencia puede esperar una conversación amena, dinámica y participativa. Tener este tipo de panel en un evento tan importante es una bocanada de aire fresco, porque le hace frente a la censura que cada vez se palpa más en diferentes escenarios de la sociedad estadounidense. La gente puede escuchar las reflexiones y, al mismo tiempo, podrá opinar y preguntar. Los periodistas somos observadores y testigos de la historia, pero los puntos de análisis de la realidad los recogemos de la comunidad, por eso tenemos que estar conectados siempre con el público y eso nos obliga a escuchar con atención lo que piensa la audiencia. Estoy seguro que van a disfrutar este panel.
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