Pintado entre la penumbra de las cataratas y el aislamiento de Giverny, Iris de Claude Monet emergió del olvido para convertirse en la pintura más cara vendida en subastas en Francia.
Pintado entre la penumbra de las cataratas y el aislamiento de Giverny, Iris de Claude Monet emergió del olvido para convertirse en la pintura más cara vendida en subastas en Francia.

En la sala de ventas de Sotheby’s en París, el aliento se sostuvo durante casi 45 minutos. En una intensa disputa telefónica entre coleccionistas, la pintura monumental Iris (1924-1925), del maestro impresionista Claude Monet, fue adjudicada por 50 millones de euros.
La cifra no solo superó con creces las estimaciones previas, sino que la convirtió oficialmente en la obra de arte más cara jamás vendida en subasta en suelo francés.
El acontecimiento tuvo tintes de revelación. El lienzo, de 1,60 metros de alto por 1,80 metros de ancho, perteneció durante décadas a la colección privada de la familia Schlumberger.
Adquirido en 1956 por Jeanne Schlumberger directamente a los herederos del pintor a través de la galerista Katia Granoff, el cuadro permaneció oculto en una mansión parisina, conocido por el mundo exterior únicamente a través de fotografías en blanco y negro.

Presentada al público por primera vez en óptimo estado de conservación —jamás barnizada ni dañada—, la obra permitió redescubrir la genialidad tardía del artista.
Pintada durante los últimos años de vida de Monet (quien falleció en 1926 a los 86 años), Iris nace de una época muy difícil para el creador. El maestro padecía una avanzada catarata que alteró drásticamente su percepción visual.
Lee también: El talento de escultura de la UES exhibe sus «Máscaras» en el Museo Forma
Sin embargo, lejos de retirarse, Monet convirtió la penumbra ocular en un lenguaje de vanguardia. Mientras la visión se le nublaba, se situaba muy cerca de la orilla de su estanque en Giverny para plasmar el motivo directamente sobre el lienzo, atrapando la luz en tiempo real.
El detalle insólito de este periodo es que, tras la muerte del pintor, el develamiento de sus obras tardías causó un auténtico escándalo entre los críticos de la época.
Muchos calificaron estas piezas de «suicidio artístico», tachándolas con desdén como desvaríos de un anciano senil o ciego. No comprendieron que Monet no estaba retratando flores de forma descriptiva, sino revolucionando la historia del arte.

A diferencia de sus tranquilos y meditativos nenúfares, Iris transmite una agitación eléctrica. El viento sacude las largas hojas como césped salvaje; los trazos chocan con densas capas de óleo (empaste) que evocan la fuerza oceánica que el pintor retrató cuarenta años antes en las costas de Belle-Île.
Al observar la obra de izquierda a derecha, se aprecia la metamorfosis: las flores violetas y amarillas de la izquierda se pintan con delicada precisión, pero hacia el centro y la derecha la forma se disuelve en pinceladas libres y puras manchas de color.
Mira ademas: Javier Rochac hace historia como el primer salvadoreño en el World Bodypaint Festival
Con este lienzo monumental, Monet abolió el horizonte, la tierra y el cielo, ofreciendo un fragmento de realidad pura flotando sobre el agua.
Jeanne Schlumberger, una coleccionista audaz que despreciaba el impresionismo clásico, supo ver en estos trazos dramáticos el verdadero nacimiento de la pintura abstracta y el expresionismo moderno.
Hoy, la historia le da la razón: el lienzo que la crítica de los años veinte despreció por considerarlo fruto de una vista enferma, ha vuelto a brillar en la cúspide del mercado internacional.
2026 – Todos los derechos reservados
La realidad en tus manos
Fundado en 1936 por Napoleón Viera Altamirano y Mercedes Madriz de Altamirano.
Facebook-f Instagram X-twitter11 Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo No 271 San Salvador, El Salvador Tel.: (503) 2231-7777 Fax: (503) 2231-7869 (1 Cuadra al Norte de Alcaldía de San Salvador)
📞 +503 7854 1557
✉️ anunciate@elsalvador.com