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La ciencia descubre que consumir Arte y la Cultura rejuvenece el doble que hacer ejercicio

Descubre cómo el Arte y la Cultura pueden rejuvenecer tu ADN. Un insólito estudio científico estadounidense revela que disfrutar de la creatividad frena el reloj biológico más que el gimnasio.

Estudio arroja que disfrutar del arte y la cultura rejuvenece más que el ejercicio
Consumir al menos dos veces a la semana alguna actividad artística-cultura contribuye a frenar el envejecimiento, según científicos. Fotos Pexels / Božo Gunjajevic, George Kondylis y Sofya Borboris

¿Te imaginas que visitar una biblioteca, ir a un concierto o pintar un cuadro pudiera rejuvenecerte tanto como una sesión de aeróbicos o salir a correr?

Aunque parezca sacado de una novela de ciencia ficción, la ciencia acaba de demostrar que el Arte y la Cultura tienen un poder casi mágico sobre nuestro cuerpo, capaz de ralentizar el reloj biológico y modificar la forma en que envejecemos.


Un sorprendente estudio ha revelado que mantener una vida cultural activa no es solo un pasatiempo para el alma, sino una auténtica medicina para las células, según nota en el sitio health.com.

Según los investigadores, las personas que disfrutan habitualmente de actividades artísticas presentan un ritmo de envejecimiento mucho más lento y, en la práctica, son biológicamente más jóvenes que aquellas que llevan una vida culturalmente árida.

Exposiciones de arte en el Museo Forma
Imagen de archivo de exposiciones de arte en el Museo Forma. Foto / EDH

UN RESPALDO CIENTÍFICO DE PESO

Para garantizar la seriedad de este hallazgo, los resultados se han publicado en Innovations in Aging. Esta es una prestigiosa revista científica internacional editada por la Sociedad Gerontológica de América y publicada formalmente a través de la prestigiosa editorial Oxford University Press en los Estados Unidos.

Al ser una publicación sujeta a la revisión de expertos de todo el mundo, el estudio adquiere un respaldo institucional incuestionable: no es una teoría pasajera, es ciencia pura.

En esta investigación participaron más de 3,500 adultos, a quienes se les dio un seguimiento detallado sobre sus hábitos de vida.

Los científicos analizaron con qué frecuencia cantaban, bailaban, pintaban o hacían fotografías, así como las veces que visitaban museos, teatros, monumentos históricos o bibliotecas. Los resultados cruzados con su salud abrieron la puerta a un descubrimiento asombroso.

Ballet Hanzel y Gretel
Imagen ilustrativa de una clase de ballet. Foto / Shutterstock

Para entender cómo el arte logra rejuvenecernos, los científicos recurrieron a una herramienta fascinante: los relojes epigenéticos. Pero, ¿qué son exactamente estos relojes?

Imagina que tu ADN es el manual de instrucciones con el que naciste; ese manual no cambia. Sin embargo, a lo largo de la vida, el estrés, la mala alimentación o, por el contrario, los buenos hábitos, actúan como «notas al margen» que activan o desactivan ciertas páginas de ese manual.

Los relojes epigenéticos son pruebas moleculares que leen esas notas para saber qué tan desgastado está nuestro cuerpo. Sirven, básicamente, para medir nuestra «edad real» o biológica, la cual muchas veces no coincide con los años que soplamos en el pastel de cumpleaños.

El estudio descubrió que el disfrute del arte está directamente vinculado a cambios positivos en nuestro ADN. Al exponernos a la belleza, la música o la pintura, nuestro cuerpo experimenta una notable reducción del estrés y de la inflamación interna.

Detalle de violinistas de la Orquesta Sinfónica Juvenil (OSJ)
No hay mejor remedio contra el estrés diario que un buen concierto de música sinfónica Foto: imagen de carácter ilustrativo y no comercial / Facebook de la OSJ

Esta calma profunda frena el proceso por el cual nuestras células se deterioran, logrando que el «reloj» de nuestro código genético avance más despacio.

La diferencia en la velocidad de envejecimiento entre alguien que disfruta del arte con frecuencia y alguien que no lo hace es tan grande como la brecha física que separa a un fumador activo de un exfumador.

EL ASOMBROSO PODER DE LA PRUEBA PHENOAGE

El dato más insólito de la investigación llegó de la mano de una métrica específica llamada PhenoAge. Este test calcula la edad biológica evaluando la rapidez con la que envejecen los tejidos y las células de una persona.

Los resultados fueron contundentes: aquellos participantes que disfrutaban del arte y de actividades culturales al menos una vez por semana eran, de media, un año más jóvenes que quienes rara vez se acercaban a la cultura.

LM- Toc- Toc- Ensayo- Obra de Teatro- Luis Poma
Imagen de archivo de la puesta en escena «Toc Toc» que estuvo en cartelera en el Luis Poma en la temporada 2026. Foto EDH / Archivo

Lo más increíble es que, bajo este mismo medidor, las personas que hacían ejercicio una vez a la semana eran solo medio año más jóvenes. ¡El arte duplicó el efecto rejuvenecedor del deporte en las células!

Este beneficio es especialmente potente y notorio en las personas que ya han superado la mediana edad, justo cuando el proceso de envejecimiento natural se acelera y el cuerpo agradece enormemente cualquier escudo protector.

Los expertos aclaran que no hay una única manera «correcta» de consumir arte. No hace falta ser un erudito ni que le gusten las obras que alaba la crítica.

El verdadero secreto de este elixir de la juventud radica en la diversidad y en la conexión emocional: sirve desde cantar en un coro local hasta perderse en su biblioteca favorita o escuchar su música preferida en la sala de la casa.

Al final, la ciencia nos invita a combinar el movimiento físico con la agitación intelectual. Si quieres mantenerte joven por fuera y por dentro, además de cuidar tu dieta y caminar por las mañanas, empieza a consumir Arte y Cultura. Tu ADN te lo agradecerá.

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