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Estrés en El Salvador: 5 claves de Unicef para aliviarlo

Unicef ofrece una guía práctica con hábitos saludables, técnicas de relajación y pautas de sueño que pueden implementarse en El Salvador

Unicef recomienda varios aspectos para reducir el estrés entre las personas, incluyendo a aquellas que residen en El Salvador. Foto EDH/Ilustración
La práctica de algún deporte es una de las recomendaciones de Unicef para evitar el estrés entre las personas, incluyendo a los habitantes de El Salvador. Foto EDH/Ilustración

La acumulación de la carga laboral, los compromisos académicos y las condiciones climáticas adversas, como las altas temperaturas, constituyen factores recurrentes que pueden desencadenar e intensificar los niveles de estrés en la población de varios países, incluyendo a El Salvador. 

Ante este panorama, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) expuso una serie de recomendaciones prácticas diseñadas de manera institucional para reducir el impacto de esta condición y promover el bienestar integral.


A continuación se detallan las cinco directrices establecidas por el organismo internacional:

1. Identificar el origen y los desencadenantes

La institución señala la importancia de determinar las causas concretas que originan la angustia. Entre los factores habituales se encuentran la presión generada por las exigencias de los estudios, las problemáticas de índole familiar o diversas dificultades personales. Unicef sugiere evaluar las situaciones de tensión y detectar patrones en las reacciones individuales, analizando los acontecimientos previos al estado de estrés para estructurar estrategias adecuadas de afrontamiento.

2. Realizar actividades relajantes

El organismo recomienda la incorporación de prácticas orientadas a la desconexión y el esparcimiento. Destaca la meditación guiada, el desarrollo de aficiones particulares y la técnica de respiración abdominal profunda como herramientas eficaces para recobrar la calma en momentos de tensión. Asimismo, menciona la ejecución de actividades físicas como dar un paseo, bailar o practicar deportes para liberar tensiones y estabilizar el estado de ánimo.

3. Establecer y consolidar relaciones de apoyo

Disponer de redes sólidas y vínculos de confianza —tales como familiares, amigos, cuidadores, maestros, tutores o mentores— proporciona un sentido de pertenencia y mitiga los efectos del estrés. La guía enfatiza la relevancia de compartir tiempo de calidad, dialogar abiertamente sobre las preocupaciones individuales y propiciar espacios comunes que favorezcan la distracción y la relajación mutua.

4. Adoptar una actitud positiva

La focalización en los aspectos satisfactorios de la vida y el rechazo de los pensamientos de carácter negativo mediante la identificación de afirmaciones positivas forman parte de la estrategia preventiva. Unicef aconseja recurrir a elementos de soporte como citas reconfortantes, lecturas inspiradoras o personas del entorno cercano para fortalecer la resiliencia y afrontar las dificultades con mayor solidez.

5. Adquirir hábitos saludables en El Salvador

El mantenimiento de pautas biológicas estables resulta fundamental. La entidad subraya que un descanso adecuado y una nutrición balanceada incrementan la capacidad del organismo para hacer frente a las tensiones. Para el sector adolescente, se prescribe un parámetro de sueño de entre ocho y diez horas por noche, recomendando la limitación en el uso de pantallas y la exclusión de dispositivos digitales en el dormitorio. En el ámbito alimentario, se sugiere la ingesta regular de refrigerios saludables y comidas de proporciones moderadas pero frecuentes para sostener los niveles de energía y reducir la irritabilidad.

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