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¿Propuestas sanas o búsqueda de votos?

Desde mi perspectiva, una propuesta de cambio de jornada como la que se está publicitando, no beneficiará a nadie

Nuestro país necesita establecer ventajas competitivas ante los demás países. Una de ellas es que el salvadoreño fue siempre calificado como un excelente trabajador. Pero dejará de serlo, en la medida en que deba trabajar más de las 8 horas que ahora constituyen su jornada laboral, como sucedería si aprueban la propuesta de reducirla a sólo 4 días de trabajo semanal.

Me ha sorprendido muchísimo el que académicos y gremiales consideren que esa propuesta es digna, no sólo de análisis, sino también de apoyo. Como empresaria, considero que, lejos de beneficiar al empleado, se le está poniendo en grave riesgo de salud, además de lo que implica para su empleador el que, por cansancio, deje de ser eficiente y efectivo, comience a cometer errores, a veces irreparables (y que, incluso, pueden ponerlo en peligro), y finalmente llegue el momento de tener que suspenderlo o despedirlo por faltas graves.

Aducen como grandes ventajas para el trabajador: el disponer de ese tiempo para poder estudiar; conseguir otro trabajo por horas para incrementar sus ingresos; y, sobre todo, evitarle los problemas de transporte que debe enfrentar diariamente.

Con el actual horario de trabajo, infinidad de trabajadores continúan sus estudios. Requiere programación, esfuerzo y sacrificio, pero se logra; llevando algunas materias por semestre, puede ir avanzando sin siquiera sentirlo.

¿Conseguir otro trabajo? Por favor, si a diario escuchamos quejas por falta de empleo, debido principalmente a la falta de capacidades para los trabajos disponibles. Además de que esto contradice el objetivo publicitado de otorgar más tiempo al trabajador para su descanso y diligencias personales.

Lo del transporte público sí es un problema real y gravísimo para toda la población, no solamente para los trabajadores. Pero no se resuelve aumentando las horas de la jornada, sino estableciendo un buen sistema de transporte público, para que infinidad de carros y motos se queden guardadas, debido a que sus propietarios no requieren de ellos para movilizarse. Esa debería ser una prioridad nacional: ya no caben más vehículos, ya nuestro país, ni los salvadoreños, aguantamos el inmenso gasto en combustible, porque hoy día, para ir de un lugar a otro en San Salvador y en casi cualquier parte, el trayecto que antes tomaba quince minutos ahora toma cincuenta. Y mejor debería decir “sin cuenta”.

Ya no digamos el transporte interdepartamental. Allí el problema no solamente es el transporte, sino el hecho de que en infinidad de lugares no hay empresas que den trabajo, obligando a las personas a buscarlo en la capital. Esa solución no es de un día para otro, pero sí tiene un solo camino: el que nos rija el estado de derecho, en el que la ley se respete, comenzando por los gobernantes. Así, el empresario podrá invertir en lugares donde existe mano de obra, ansiosa de trabajo, que responderá a los esfuerzos que esa inversión represente.

Soy empresaria, lo que significa que también soy trabajadora. Y desde mi perspectiva, una propuesta de cambio de jornada como la que se está publicitando, no beneficiará a nadie. Para la empresa significa un cambio costoso en cuanto a la actualización de políticas, contratos, reglamentos, etc. Y, para el trabajador, horarios nada amigables, que desembocan en cansancio, peligro de errores y mala salud.

Estamos en campaña electoral para 2027. Abundarán propuestas engañosas que, de implementarse, lamentaremos toda la vida.

Empresaria.

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