La cantidad de hogares en situación de inseguridad alimentaria en El Salvador aumentará entre junio y septiembre de 2026, principalmente por la reducción de lluvias que provocará el fenómeno de El Niño en los próximos meses, así como por una canícula más larga de lo habitual, de acuerdo con el informe más reciente de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net).
El documento explica que estas condiciones climáticas afectarán directamente la producción de granos básicos como maíz y frijol, ya que la temporada de primera, que se da entre mayo y junio, depende en gran medida de las primeras lluvias. En ese sentido, Fews Net señala que las lluvias por debajo del promedio provocarán cosechas más bajas, lo que reduce tanto la cantidad de alimentos disponibles en los hogares rurales como los ingresos de los pequeños agricultores que subsisten de este tipo de trabajo.
A esto se suma la reducción de la demanda de trabajo en los cultivos, pues el informe advierte que en zonas del Corredor Seco Oriental, que comprende los departamentos de Morazán, La Unión, Usulután y San Miguel, habrá menos empleo temporal en actividades como la siembra y la limpieza de cultivos, algo que ocurre a raíz de la incertidumbre por los pronósticos de sequía.
En ese contexto, Fews Net subraya que, aunque el Ministerio de Agricultura recomendó iniciar la siembra en abril para reducir pérdidas, el cumplimiento de esta medida es “incierto”, por lo que señala que algunos productores en el oriente han optado por retrasar el inicio de la siembra, lo que reduce la ya mencionada demanda de mano de obra en esa zona del país.
Como resultado de lo anterior, el informe subraya que “se espera que los ingresos se retrasen o reduzcan, limitando la capacidad de los hogares para compensar el aumento de los gastos en alimentos. Es probable que periodos de trabajo más cortos y menos constantes, junto con el aumento de los precios de los productos alimentarios y no alimentarios, limiten las ganancias de ingresos durante el periodo de siembra y aumenten el número de hogares que dependen de estrategias de afrontamiento para satisfacer sus necesidades alimentarias”.
Debido a esto, Fews Net advierte que “entre junio y septiembre de 2026 se espera que la inseguridad alimentaria alcance su punto máximo, con resultados persistentes de Estrés (Fase 2) en todo el país y una proporción creciente de hogares pobres experimentando resultados de Crisis (Fase 3), concentrados en el Corredor Seco Oriental y en partes de las zonas de sustento agrícola en el occidente del país”.
Para entender mejor la situación, el informe utiliza la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria, conocida como IPC por sus siglas en inglés, la cual divide la situación de los hogares en cinco fases: La Fase 1 es una situación normal con riesgo mínimo y sin problemas de acceso a alimentos; la Fase 2, llamada Estrés, ocurre cuando las familias todavía comen lo suficiente, pero ya tienen dificultades para cubrir otros gastos básicos como salud o educación.
En cambio, la Fase 3, o Crisis, es cuando los hogares ya no logran cubrir sus necesidades alimentarias sin hacer cambios importantes, como reducir la cantidad o calidad de alimentos que consumen o vender bienes para poder comprar comida. Según Fews Net, la mayoría de los hogares en el país se encuentran en Fase 2, pero son precisamente los de la zona rural en el oriente salvadoreño, y algunos de la zona occidental, los que aumentarán en proporción dentro de la Fase 3.
Además, Fews Net explica que la baja producción de granos básicos puede afectar los inventarios familiares, es decir, las reservas de alimentos que los hogares guardan después de la cosecha. Si estas reservas son menores, las familias dependen más del mercado, pero al mismo tiempo tienen menos dinero para comprar alimentos, una situación que ya se podía observar desde el ciclo agrícola anterior y previo a los pronósticos de la canícula prolongada.