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Uno de cada cinco hogares en el país enfrenta pobreza multidimensional

Más allá del dinero, la pobreza también se manifiesta en aspectos como el acceso a servicios básicos, la calidad de la vivienda o las oportunidades educativas. Ese conjunto de factores es lo que se conoce como pobreza multidimensional.

Niñez, pobreza, exclusión, marginalidad. Casa en la comunidad Gerardo Barrios de Soyapango. Foto EDH / Miguel Lemus
Niñez, pobreza, exclusión, marginalidad. Comunidad Gerardo Barrios de Soyapango. Foto EDH / Miguel Lemus



Por lo general, cuando en la discusión nacional se habla de pobreza, se hace desde el ángulo de la pobreza monetaria que es aquella que se mide de acuerdo a la capacidad económica que tienen las personas de suplir sus necesidades y adquirir sus bienes a partir de sus ingresos monetarios; sin embargo, hay otro tipo de pobreza, la multidimensional, que recoge otros parámetros que no solo miden el aspecto monetario, sino otros relacionados con su calidad de vida, educación o salud.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en cuanto a este tipo de pobreza, “las medidas multidimensionales capturan aspectos diferentes de la pobreza, por lo que no intentan identificar como pobres a las mismas personas que las medidas monetarias. Al contrario, su objetivo es complementar dichas mediciones, para identificar aquellas personas u hogares que son pobres multidimensionales, pero pueden tener recursos monetarios suficientes”.

Lo anterior quiere decir que, aunque haya hogares con la capacidad económica de comprar sus alimentos o de pagar sus servicios básicos, es muy probable que estén en el grupo de pobreza multidimensional, es decir, que poseen deficiencias en algunos de los indicadores que se toman en cuenta.

Para el caso salvadoreño, la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2025, y que recientemente divulgó el Banco Central de Reserva (BCR), arroja datos interesantes al respecto y, puntualmente, hasta un 20.1% de los hogares en el país enfrentan incidencias de pobreza multidimensional, lo que quiere decir, que se privan de distintos indicadores.

Lo anterior quiere decir que de 2.04 millones de hogares que hay en el país, según las cifras de la EHPM, hasta 410,687 tienen privaciones de distintos indicadores relacionados con la pobreza multidimensional, una cifra que, no obstante, es menor a la de 2025 cuando se registró una proporción de 21.1% de los hogares en estas condiciones.

¿Pero cuáles son los indicadores que la EHPM toma en cuenta para medir la pobreza multidimensional en el país?

Básicamente, los indicadores se dividen en cinco dimensiones, las cuales son: Educación, Condiciones de la Vivienda, Trabajo y Seguridad Social; Salud, Servicios Básicos y Seguridad Alimentaria; y Calidad del Hábitat. Cada dimensión tiene distintos indicadores y la EHPM recoge en qué indicadores tienen falencias los hogares, lo que quiere decir que no todos los hogares tienen las mismas características y cada uno puede experimentar diferente nivel de privación de cada indicador.

En este sentido, cabe señalar que el BCR establece que, para ser considerado en pobreza multidimensional, un hogar debe enfrentar la privación de 7 de los 20 indicadores, lo que quiere decir que hay privaciones que son compartidas por la gran mayoría, y otras que no. De ahí deriva que el total nacional de hogares en esta condición sea de “solo” 20.1%, cuando hay muchos más que enfrentan dificultades en otras áreas, pero que quedan fuera porque la cantidad de privaciones son menos de las consideradas como pobreza multidimensional.

En la dimensión del Trabajo y Seguridad Social, por ejemplo, los datos de la EHPM de 2025 reflejan que hasta un 65.6% de los hogares experimenta problemas como el subempleo o inestabilidad laboral, mientras que el 12.5% de los hogares sufren de desempleo.

Con respecto al acceso a seguridad social, hasta el 66.2% de los hogares del país no gozan de cobertura de este tipo, lo que refleja el alto nivel de empleo informal que hay en El Salvador.

Por otro lado, en la dimensión de Salud y Servicios Básicos, un 19.2% de las familias tienen dificultades para acceder a servicios de agua potable, y hasta un 8.1% de las familias no tienen acceso a servicios de salud. Con respecto a la seguridad alimentaria, hasta un 15.9% de los hogares enfrentan una privación de este indicador, lo que significa que no tienen acceso pleno a alimentos suficientes o nutritivos en su día a día.

En la dimensión correspondiente a las Condiciones de la Vivienda, hasta un 31% de los hogares viven en condiciones de hacinamiento, es decir, que son familias con 3 o más personas por dormitorio. Según el documento de la EHPM, “cuando un hogar se encuentra en esta condición, sus miembros presentan mayor riesgo de sufrir ciertas problemáticas como violencia doméstica, desintegración familiar, abusos , violencia sexual, bajo rendimiento escolar, entre otros”.

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