El Índice de Precios al Consumidor alcanzó su nivel más alto desde 2009, ¿cómo afecta la economía de los hogares?
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó en mayo su nivel más alto desde 2009 y, aunque la inflación anual se ubicó en 2.53 %, el dato refleja que los hogares pagan hoy más dinero por bienes y servicios como los alimentos, vivienda, salud o transporte.
Por Juan Carlos Mejía
Publicado el 6 junio 2026 - 13:00
“Hoy comer huevo es un lujo”, dijo recientemente María Hilda Ramos, una vendedora de comida en el Mercado Central, en el corazón de San Salvador, donde distintos comerciantes reportan el incremento que se percibe en distintos alimentos, tales como las verduras, especialmente las papas, las tortillas y los huevos.
Esta realidad que se observa entre los vendedores de los mercados del país se termina de comprobar en las cifras oficiales pues, según el dato más reciente del Banco Central de Reserva (BCR), los hogares salvadoreños nunca habían pagado tanto por los bienes y servicios necesarios para su subsistencia, tales como los alimentos, los servicios básicos, el transporte o la salud.
Puntualmente, la cifra correspondiente a mayo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es el indicador que mide el comportamiento de los precios de esos bienes y servicios, alcanzó los 133.74 puntos, un nivel que no se había observado nunca en los registros del IPC desde que se estableció la metodología actual en 2009.
En ese año, el BCR estableció que la canasta de bienes y servicios más representativos en el consumo de las familias del país equivalía a una base de 100. A partir de ahí, cualquier evolución en los precios se va registrando sobre la base. Por ello, el IPC de mayo significa que ahora los salvadoreños pagan, en promedio, un 33.7% más de lo que pagaban hace 17 años.
En este sentido, cabe destacar que el mes pasado no subió solo el IPC, sino también la tasa de inflación, la cual pasó de un 2.16% en abril a un 2.53% en mayo. La inflación, básicamente, es el porcentaje de variación entre el IPC de un mes versus el IPC del mismo mes pero del año anterior, por lo que se puede observar que, aunque la inflación parece estar baja en comparación con años anteriores, los precios siguen subiendo y generando presión en el bolsillo de los salvadoreños.
Por ejemplo, en junio de 2022 la tasa de inflación alcanzó un 7.76% debido a que el IPC pasó de los 115.51 puntos en junio de 2021 a los 124.47 un año después. El porcentaje de inflación fue bastante alto debido a que el incremento fue más agresivo y más veloz, sin embargo, al comparar el IPC de esos años se mantiene casi 10 puntos por debajo del índice de precios actual.
Por ello, la diferencia entre los precios de 2026 y los que se registraron en 2022, con tasas de inflación históricas, es que ahora los bienes y servicios siguen subiendo, pero de forma menos agresiva.
El rubro de los alimentos es uno de los que más se han encarecido en los últimos años debido a distintas circunstancias. Foto: EDH / Jessica Orellana
Alimentos y transporte, los protagonistas
Los datos del BCR confirman la incidencia que ha tenido el aumento de los combustibles en la inflación de mayo, pues el sector transporte, que incluye estos insumos, reportó una inflación de hasta 6.35% con respecto a mayo de 2025, algo que deriva de las tensiones internacionales que han empujado el precio del petróleo y de otras materias primas.
Asimismo, otro rubro que presentó una inflación relativamente alta fue el de los alimentos, con una tasa del 2.85% aunque, cabe señalar, que la variación en mayo fue menor que la registrada en abril, cuando alcanzó el 2.99%. De todas formas, los precios generales de la comida se mantienen altos, algo que podría empeorar a medida en que los efectos del fenómeno de El Niño impacten al sector agrícola en el país.
De hecho, algunas organizaciones internacionales como la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, por sus siglas en inglés) han señalado que las familias del oriente salvadoreño ya se encuentran en riesgo alimentario debido a una combinación de precios altos, menores ingresos y la dependencia de la temporada agrícola para poder trabajar. Con la influencia de El Niño y una temporada seca prolongada, las oportunidades para que las familias del campo logren generar ingresos para comprar sus alimentos disminuyen drásticamente.