La impunidad con que opera el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, el temido ICE, tiene consecuencias fatales. En lo que va de año, al menos 22 inmigrantes han muerto bajo custodia de ICE. Si se suman los decesos ocurridos en operativos de alto riesgo en las calles, las muertes superan los 40 casos, según organizaciones de derechos civiles.
El propio ICE tiene una lista oficial de fallecidos en centros de detención, que puede verse en su página Detainee Death Reporting (Información de muertes de detenidos).
Los casos de muerte de inmigrantes detenidos han aumentado drásticamente en comparación con años anteriores, debido sobre todo a la rápida expansión de la capacidad de los centros y a los esfuerzos masivos de deportación ordenados por el gobierno de Donald Trump.
Por nacionalidad, los ciudadanos mexicanos constituyen el grupo con mayor número de fallecidos en centros de detención, seguidos por personas de Centroamérica y el Caribe.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México denunció que 17 ciudadanos mexicanos han muerto en sucesos relacionados con ICE: 14 en centros de detención y 3 abatidos en operativos en espacios públicos.
El caso más reciente fue el de Lorenzo Salgado Araújo, un trabajador de la construcción baleado mortalmente por un agente de ICE en la ciudad tejana de Houston, el pasado 7 de julio. Salgado Araújo tenía 52 años y llevaba 35 viviendo en Estados Unidos. Iba en su camioneta a recoger a otros trabajadores de la construcción cuando ocurrió el incidente en el que perdió la vida. Según ICE, Salgado Araújo intentó embestir un vehículo de la agencia y atropellar a un agente, quien disparó “en defensa propia”. Pero varios testigos desmintieron la versión de ICE.
No es la primera vez que ICE, para justificar una acción letal, utiliza el argumento de agentes abriendo fuego en defensa propia. El pasado 10 de enero, en la ciudad de Minneapolis, escenario de redadas violentas contra inmigrantes, un agente de ICE mató a tiros a Renee Nicole Good, una norteamericana de 37 años, escritora y poeta laureada y madre de tres hijos, nacida en el estado de Colorado. Good regresaba a su casa con su pareja, después de haber dejado a su hijo de seis años en la escuela, cuando se encontró repentinamente en medio de un operativo de ICE. El Departamento de Seguridad Nacional dijo que Good intentó atropellar a los agentes usando su vehículo como arma. Pero los videos tomados en el lugar de los hechos no muestran que Good estuviera avanzando hacia los uniformados, sino tratando de alejarse del lugar. El gobierno no ha investigado a fondo y trató de justificar la acción homicida.
Los cubanos ocupan el segundo lugar en pérdida de vidas en centros de detención de inmigrantes. Se han confirmado múltiples decesos de ciudadanos cubanos este año fiscal, incluyendo la muerte de Geraldo Lunas Campos, de 55 años de edad, en el centro de Camp East Montana, en El Paso, Texas. Esta instalación está en los terrenos de la base militar de Fort Bliss, pero es administrada por corporaciones privadas, que han recibido millonarios contratos gubernamentales.
Según una autopsia del forense del condado de El Paso, la muerte de Lunas Campos fue un homicidio por asfixia debido a compresión en el cuello y el torso. ICE dijo que Lunas Campos intentó lesionarse y que varios guardias tuvieron que intervenir, pero los testigos afirmaron que el detenido ya estaba esposado y que los guardias lo inmovilizaron y lo asfixiaron. La familia de Lunas Campos ha presentado una demanda por homicidio culposo contra el contratista de seguridad del centro y los guardias involucrados en el hecho.
Las muertes y las denuncias por hacinamiento o negligencia sistemática se agrupan de forma alarmante en centros administrados por empresas privadas, donde son comunes las denuncias por condiciones insalubres, falta de atención médica, y estrictas restricciones al acceso a la luz solar o la recreación. La detención de inmigrantes representa un negocio muy lucrativo para las compañías privadas.
Entretanto, los operativos de ICE en la vía pública siguen causando alarma y terror. A la muerte de Lorenzo Salgado Araújo el 7 de julio se sumó la del joven colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero en la localidad de Biddeford, en el estado de Maine, el 14 de julio. Guerrero tenía permiso legal para trabajar en Estados Unidos y tenía un número de Seguro Social válido. Iba conduciendo de camino a su empleo cuando fue interceptado. Intentó huir en su vehículo y un agente disparó “por temor a la seguridad pública”. Guerrero ni siquiera era la persona que los agentes de ICE buscaban. ¿Por qué lo interceptaron entonces?
Tras las protestas del público por estos tiroteos mortales, el Departamento de Seguridad Nacional ordenó suspender de inmediato la mayoría de las paradas de tráfico. Pero menos de 24 horas después, el presidente Trump anuló públicamente la directiva del Departamento de Seguridad Nacional a través de sus redes sociales. Trump dijo que las paradas de tráfico son una de las herramientas más importantes y efectivas para combatir el crimen y exigió que no se suspendieran los operativos en la vía pública.
En el segundo mandato de Trump, las acciones de ICE en calles, paradas de tráfico y lugares de trabajo han aumentado considerablemente. A principios de julio, ICE llevó a cabo una campaña masiva que resultó en la detención de más de 10.000 personas en solo cinco días en distintos lugares del país.
Los agentes de ICE operan con rudeza y violencia, no llevan cámaras corporales para grabar sus acciones, con frecuencia han ido enmascarados, usan la perfilación racial para detener a inmigrantes, hispanos en su inmensa mayoría, y se sienten exentos de rendir cuentas. No es de extrañar: desde Washington, Trump les da carta blanca para que sigan persiguiendo a los inmigrantes, exhibiendo una peligrosa actitud de impunidad y racismo que no hará a Estados Unidos grande de nuevo, sino todo lo contrario. [FIRMAS PRESS]
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso yLa espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del COVID-19.