La ordinariez y faltas de respeto de Javier Milei no han sentado bien en una nación con una democracia bien engrasada desde el fin de la dictadura franquista
La ordinariez y faltas de respeto de Javier Milei no han sentado bien en una nación con una democracia bien engrasada desde el fin de la dictadura franquista
Media Europa arde en medio de la polarización política. Basta ver las imágenes que salen de las diversas ciudades francesas, donde, según denuncia el presidente Emmanuel Macron, los grupos de la ultra izquierda incendian indiscriminadamente papeleras y monumentos. Macron también culpa al presidente estadounidense Donald Trump, siempre proclive a echar más leña al fuego con una retórica inflamada contra las democracias europeas. En eso el republicano y su homólogo ruso, Vladimir Putin, están sincronizados. Todo lo que sea agitar la desestabilización global, con revoltosos en los dos extremos del espectro político, beneficia a los gobernantes para quienes cualquier excusa es buena con tal de que triunfe el autoritarismo.
Por si no había suficiente tensión en una Europa atrapada en la alianza Washington-Moscú, con Ucrania como la víctima más visible y dañada por este tándem, el presidente de Argentina, Javier Milei, llegó a España, en concreto a Madrid, armado con más pirotecnia. Que no quede por falta de políticos pirómanos. Se ha tratado del séptimo viaje del argentino a la península, ya que desde hace un tiempo ha estrechado lazos con Santiago Abascal, el líder del partido ultraderechista Vox. Ambos se brindan apoyo mutuo, con el anarco libertario Milei exhibiendo su motosierra con la promesa de recortar el Estado hasta dejarlo en virutas. Los dos señalan a los inmigrantes como los responsables de todos los males de la Tierra. También emplean un lenguaje tremendista para denostar a los adversarios políticos, aunque el español, tal vez por un cierto talante de caballero a la antigua usanza que gasta, tira menos de los insultos arrabaleros.
No fue casualidad la presencia de Milei en Madrid. En pocas semanas los españoles votarán en unas elecciones presidenciales que, de acuerdo a las encuestas, el gobierno socialista, presidido por Pedro Sánchez, perderá frente al Partido Popular, de centro-derecha, y se anticipa el ascenso considerable de Vox. Todo indica que los Populares, con Alberto Núñez Feijóo aspirando a sustituir a Sánchez, acabarían gobernando en coalición con los ultraderechistas después de 8 años de gestión socialista desgastada por los escándalos de corrupción, el malestar por la pésima gestión de la llegada masiva de inmigrantes marroquíes a Ceuta y la frustración de la juventud por la carestía de la vivienda y los sueldos bajos. Y es en plena campaña pre electoral cuando Milei ha hecho acto de presencia para darle un espaldarazo a la derecha, o, más bien, a la ultraderecha española. Ante un público mayoritariamente conservador e impaciente por que haya finalmente un recambio del sanchismo, recurrió a su amplio repertorio de improperios contra el actual jefe del Gobierno español.
El estilo de Milei se asemeja mucho al de Trump, a quien admira en las formas y en el fondo. Es tanto su parecido que, al igual que el presidente estadounidense, arremetió contra los medios que no le rinden pleitesía, calificando a los reporteros del prestigioso diario argentino Clarín de “corruptos” y “mentirosos seriales”. Lo dijo al mismo tiempo que en Washington el republicano pretende clausurar la sala de prensa en la Casa Blanca y poner en su lugar una piscina, lo que no ha aclarado es si la recubrirá de oro. Milei no se molesta en argumentar contra el recetario social demócrata con un razonamiento bien desarrollado a favor del liberalismo que supuestamente defiende –aunque lo suyo es puro salmo libertario que nada tiene que ver con el liberalismo tolerante y anti reaccionario.
El mandatario argentino ha acusado a Sánchez de ser un “impresentable dictador” y con estridencia abogó por “sacar a patadas a los socialistas” del poder. Los asistentes también lo celebraron cuando afirmó que pagar impuestos “es un robo, ya que nadie los paga voluntariamente”. Su desatinado y violento populismo de derechas podría confundirse con el desatinado y violento populismo de la izquierda radical.
Los periodistas que cubrieron los actos de Milei en Madrid señalaron que los presentes le rieron sus groserías. También tomaron nota de que ni Feijóo ni Abascal, inmersos en actividades pre electorales en los que todos (incluyendo a Sánchez en sus horas más bajas), quieren mostrar el mejor rostro y las mejores intenciones, no hicieron acto de presencia en los actos públicos del hiper quinésico mandatario argentino. Aun así, por video llamada Milei intercambió lisonjas con Abascal, a quien le dijo que “no hay nada más divertido que patear culos zurdos”.
La ordinariez y faltas de respeto de Javier Milei no han sentado bien en una nación con una democracia bien engrasada desde el fin de la dictadura franquista hace casi medio siglo. Los incendiarios están de más en tiempos tan convulsos.
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