La beldad de la mujer: ¡Obra maestra del Divino Artista! Suele ser la belleza de una mujer causa de fama, admiración, seducción, acoso sexual o inspiración. Pero también de celos, envidia y en algunos casos condena. En la antigua y gloriosa civilización griega existió una mujer, cuya belleza era la única para representar a Afrodita, diosa del amor, la fertilidad y la belleza femenina. Se le conoció como “Friné” (sobrenombre que en griego antiguo significaba, contradictoriamente ¡“sapo”! Su divina hermosura produjo uno de los juicios más célebres que ha sufrido mujer alguna por ser bella. Se dice que -por compararla continuamente con la diosa- fue acusada de “impiedad”. Este delito era muy grave en Grecia, el mismo por el cual murió el mismo filósofo Sócrates. Fue además acusada de revelar los Misterios eleusinos. Durante el juicio, su defensor Hipérides, fue incapaz de persuadir a los jueces con su oratoria. Refieren que -como última opción de salvación- éste hizo desnudarse a Friné ante los jueces, convenciéndoles así de que no se podía privar al mundo de tal belleza, para un monumento vivo a la diosa. Conmovidos ante semejante testimonio viviente, los del jurado la absolvieron de manera unánime. ¡La artística creación divina la había salvado! (Libros Balaguer en librería UCA y La Ceiba)