El Día del Periodista es el Día de la Libertad, dos realidades que definen a nuestra época pero cuyas raíces se remontan en milenios, pues el Orden de Derecho, la racionalidad y la norma moral coexisten allí donde hombres piensan, se comunican entre sí y van forjando sociedades abiertas.
En la medida que haya periódicos libres, independientes, para informar y opinar puede calibrarse la clase de sociedad en que operan y las libertades que tienen sus pobladores para decidir por sí mismos lo que les más conviene a ellos, su familias y sus comunidades, o como lo expresa la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, el fulgurante documento redactado por Thomas Jefferson, los hombres deben tener la independencia para labrar su felicidad, buscar los caminos que llenen sus aspiraciones.
El periodismo expone a la gente lo que sucede, analiza su significado, alerta de peligros, se esfuerza por ser un guía seguro, va tras lo que otros intentan esconder como asimismo expone los logros y enseñanzas de grupos humanos, de lo que se labra y edifica en provecho de grupos, personas, ambientes.
La Asociación de Periodistas de El Salvador ha registrado este año 210 agresiones a periodistas y aquí también recordamos al abogado constitucionalista Salvador Enrique Anaya, detenido desde hace un año sin que se sepa cuál será su destino ni cuándo ser llevado a un juicio justo, con arreglo a las leyes.
Socavar la libertad de expresión y prensa es acabar con la civilización
Desde que se formaron las primeras ciudades, y gracias a ello nace la “civilización”, los hombres buscan saber lo que está más allá de los confines de su poblado, lo que pasa en otras ciudades.
Los mercaderes, el pilar esencial sobre el cual creció la civilización, fueron los primeros informadores, pero en igual manera como exponían hechos, asimismo propagaban mitos y estrambóticas historias.
Fue en Grecia donde se puede hablar de “periodismo responsable” en el sentido de que viajeros que iban de un lugar a otro, los sofistas, maestros en elocuencia, sabios, relataban lo que de extraordinario habían visto u oído, por lo que Herodoto, el padre de la Historia, podría considerarse uno de los “primeros periodistas” pues narra mucho de lo que aconteció en el mundo conocido de entonces, siendo en tal sentido el primer cronista.
Otros notables «periodistas» fueron los grandes patriarcas, profetas y cronistas que escribieron la Biblia, así como los apóstoles de Cristo, que difundieron la acción civilizadora del cristianismo a través la tradición oral y, como Pedro, Pablo, Santiago, Judas y Juan, a través de sus evangelios y cartas universales.