El representante de la organización, César Ríos, señaló que Estados Unidos busca liberarse de programas migratorios temporales y llamó a impulsar una solución permanente para los beneficiarios que llevan más de dos décadas residiendo en ese país
El representante de la organización, César Ríos, señaló que Estados Unidos busca liberarse de programas migratorios temporales y llamó a impulsar una solución permanente para los beneficiarios que llevan más de dos décadas residiendo en ese país

La continuidad del Estatus de Protección Temporal (TPS) para miles de salvadoreños en Estados Unidos se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la diáspora y de las organizaciones que trabajan en defensa de los migrantes, ante la proximidad de su vencimiento y la falta de señales concretas sobre una nueva prórroga.
Durante una entrevista en el programa Punto de Vista de Radio YSKL, el representante de Agenda Migrante El Salvador, César Ríos, aseguró que el contexto migratorio estadounidense ha cambiado drásticamente durante los primeros meses de 2026, generando incertidumbre para los beneficiarios de distintos programas de protección, entre ellos el TPS.
Según explicó, la actual estrategia migratoria de Estados Unidos ya no está enfocada únicamente en reforzar la frontera, sino en aplicar medidas de control al interior del país, lo que ha provocado temor entre las comunidades migrantes y ha reducido significativamente los flujos de migración irregular provenientes de Centroamérica.
“Hoy la frontera ya no es el principal problema para Estados Unidos. Está altamente controlada y vigilada. Las rutas migratorias desde Centroamérica y México se han endurecido y eso ha reducido considerablemente la migración irregular”, afirmó.
No obstante, señaló que el desafío más importante para El Salvador es el futuro de los cerca de 200,000 compatriotas amparados al TPS, un beneficio migratorio que ha permitido a miles de salvadoreños residir y trabajar legalmente en Estados Unidos desde los terremotos de 2001.
Ríos sostuvo que, al analizar el comportamiento reciente de la política migratoria estadounidense, existen pocos elementos que permitan anticipar una renovación automática del programa.
“Estados Unidos está tratando de liberarse de muchos compromisos migratorios y El Salvador es uno de los últimos países que todavía conserva el TPS. No vemos señales positivas de lo que pueda ocurrir en septiembre”, manifestó.
Ante este panorama, consideró que tanto las organizaciones migrantes como la representación diplomática salvadoreña deben prepararse para distintos escenarios, incluyendo acciones legales similares a las impulsadas por otras nacionalidades que han enfrentado la cancelación de programas migratorios.
El especialista recordó que países como Venezuela han recurrido a tribunales federales para frenar decisiones migratorias y obtener medidas temporales de protección, una vía que también podría ser explorada por los salvadoreños en caso de una resolución desfavorable.
Más allá de una nueva extensión, Agenda Migrante considera que el debate debería enfocarse en una solución definitiva para quienes han permanecido durante más de dos décadas en territorio estadounidense.
“Son personas que han demostrado respeto por las leyes, han trabajado, han contribuido a la economía de Estados Unidos y han sostenido a miles de familias en El Salvador mediante el envío de remesas. Después de 25 años merecen una residencia permanente”, señaló Ríos.
Asimismo, indicó que las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos podrían jugar un papel relevante en las gestiones para encontrar una salida favorable para los beneficiarios.
“Esperaríamos que en las conversaciones bilaterales este tema esté presente en la agenda, porque se trata de miles de familias salvadoreñas”, agregó.
Durante la entrevista, el experto destacó que El Salvador ha registrado una reducción sostenida en los flujos migratorios desde 2020, una tendencia que atribuyó tanto al fortalecimiento de los controles fronterizos como a la mejora de las condiciones de seguridad en el país.
Sin embargo, advirtió que otros factores continúan empujando a las personas a buscar oportunidades fuera del territorio nacional.
“La inseguridad dejó de ser el principal motivo de salida para muchos salvadoreños, pero ahora persisten otros problemas como la falta de empleo, los bajos salarios y los efectos del cambio climático sobre la agricultura”, explicó.
A juicio de Ríos, la disminución de la migración irregular no significa necesariamente que hayan desaparecido las razones estructurales que históricamente han impulsado la movilidad humana.
El representante de Agenda Migrante también analizó el comportamiento de las remesas familiares, uno de los pilares de la economía salvadoreña.
Según explicó, el crecimiento extraordinario registrado en 2025 respondió a circunstancias excepcionales vinculadas al temor generado por el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses tras el regreso de Donald Trump a la presidencia.
“Muchas familias enviaron más dinero utilizando incluso sus ahorros por miedo a posibles restricciones futuras. Por eso no es correcto comparar directamente las cifras de 2026 con las del año pasado”, indicó.
A su juicio, el país debe evitar depender excesivamente de las remesas, especialmente en un contexto donde cada vez hay menos nuevos migrantes ingresando a Estados Unidos y donde aumentan los riesgos de deportaciones o restricciones financieras para los trabajadores indocumentados.
“Ya no hay el relevo constante de nuevos migrantes enviando dinero a sus familias. La frontera está cerrada y eso tendrá efectos en el mediano plazo”, advirtió.
Ríos también llamó a diseñar políticas públicas orientadas a atender un eventual incremento de retornados, especialmente si el TPS llegara a finalizar.
Entre las medidas que considera prioritarias mencionó programas de inserción laboral, acceso a vivienda, inclusión financiera y apoyo para la inversión productiva.
“Si miles de personas regresan al país después de décadas viviendo en Estados Unidos, necesitarán oportunidades para reconstruir sus proyectos de vida. Es necesario prepararse desde ahora”, señaló.
Además, destacó la importancia de fortalecer el papel de las alcaldías y gobiernos locales en la atención de la población migrante y deportada, al considerar que son las comunidades las que reciben directamente a quienes retornan al país.
Otro de los temas abordados fue la creación de la circunscripción electoral para salvadoreños en el exterior, una reforma que permitirá elegir representantes vinculados directamente con la diáspora.
Para Ríos, esta medida podría convertirse en una oportunidad para que los propios migrantes impulsen soluciones a los problemas que enfrentan dentro y fuera del país.
“Quienes mejor conocen la realidad migratoria son quienes la han vivido. Hay liderazgos consolidados en el exterior que pueden representar auténticamente esas necesidades”, afirmó.
A pocos meses de una decisión clave sobre el TPS, las organizaciones migrantes coinciden en que la incertidumbre continúa marcando el panorama para miles de familias salvadoreñas. Mientras tanto, el futuro de uno de los programas migratorios más importantes para la diáspora sigue dependiendo de las decisiones que adopte Washington y Donald Trump durante los próximos meses.
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