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Cientos de familias salvadoreñas aún viven en edificios dañados

Según diversos registros, hay 50 edificios en San Salvador con daños graves y en su mayoría están catalogados con bandera roja que significa que son no habitables

Dos edificios de cinco niveles siguen en pie a pesar de los daños estructurales causados por los terremotos de 1986 y 2001. Foto EDH/ Emerson Del Cid
Dos edificios de cinco niveles siguen en pie a pesar de los daños estructurales causados por los terremotos de 1986 y 2001. Foto EDH/ Emerson Del Cid

Fotos: cortesía www.elsalvador.com

En El Salvador, cientos de familias viven y sobreviven en edificios con severos daños estructurales ocasionados principalmente por terremotos y que han sido declarados inoperables o inhabitables, lo que los pone en riesgo ante eventos como la reciente catástrofe en Venezuela.


Según diversos registros, hay 50 edificios en San Salvador con daños graves y en su mayoría están catalogados con bandera roja que significa que son no habitables, representando «grandes peligros», de acuerdo con la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss).

En algunos de estos edificios grupos de familia habitan a conciencia de que su vida está en riesgo ante un terremoto, pero la falta de recursos económicos para acceder a otro tipo de vivienda y de proyectos habitacionales de bienestar social hacen que se mantengan en estos lugares.

La mayoría de edificaciones sufrieron daños tras el terremoto de 7.5 en octubre de 1986, que dejó 1,530 muertos, y el deterioro se acentuó más luego de los terremotos de 7.7 y 6.6 en enero y febrero de 2001, que dejaron casi 1.000 decesos.

Entre estas se encuentran los condominios Regis y los condominios residencial Modelo, contruidos hace más de 40 años y ubicados en barrios populosos de San Salvador.

«Lo que queremos es que nos den una vivienda digna que podamos pagar, pero nadie nos hace caso, vienen a hacer inspecciones pero nadie nos hace caso», lamentó Maritza, una de las vecinas del condominio, durante una conversación con EFE.

«Si pasa lo de Venezuela, yo me muero»

Maritza, que no quiso compartir su apellido, ha reestructurado su apartamento para adecuar una salida de emergencia y ha aprovechado el espacio de uno de sus cuartos para ofrecer a sus vecinos varios productos de primera necesidad.

La mujer vive hace 25 años en los condominios Regis. En ese lugar, visiblemente deteriorado y casi en ruinas, crío a sus tres hijo y no se plantea, por el momento, irse a vivir a otro lado.

«Estos edificios están con bandera roja, pero yo soy pobrecita y no tengo a nadie».

Maritza cuenta que en los condominios muchas personas viven sin pagar el alquiler, porque algunos apartamentos fueron abandonados por sus propietarios por los daños, y otras personas, como ella, pagan alquiler.

«Yo pago 50 dólares que alquiler (mensual) y confiando en Dios primero y en que no vaya a pasar lo que pasó en Venezuela, seguiré acá (…) porque lo que pasó allá (en Venezuela) ha de ser horrible, con solo verlo y ya vivirlo ha de ser tremendo, yo me muero», dijo.

La actividad sísmica en El Salvador es provocada principalmente por el choque entre las placas Cocos y Caribe en el Pacífico, pero también por numerosas fallas locales en el interior del país. En el caso de Venezuela, el país está situada en una zona de contacto entre dos placas tectónicas (la Suramericana y la del Caribe).

Desarrollo habitacional nuevo, pero no para las mayorías

En los últimos años se ha observado en El Salvador un crecimiento de proyectos habitacionales verticales, apartamentos construidos en zonas exclusivas del país a precios de venta elevados y lejos de ser una opción para cuidados de escasos recursos como Maritza.

El arquitecto Manuel Peña explicó a EFE que si bien se evidencia un desarrollo en este tipo de proyectos, pero no son para las mayorías.

También, señaló que el que las personas continúen viviendo en edificios inhabitables tiene que ver con «el difícil y limitado acceso a la vivienda que hay hoy en día para las familias de clase media hacia abajo que no tienen acceso a un financiamiento de casa nueva o construcción».

Advirtió que si bien los condominios dañados «siguen en ya no son habitables por un tema que en cualquier momento pueden colapsar, no solo por el desfase del diseño antisísmico sino que también por la vida útil de los materiales y por la situación de degradación de las ciudades».

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