Los datos de la ONEC apuntan que nunca, desde 2001, los precios de la Canasta Básica habían alcanzado un nivel tan alto, lo cual se traduce en mayores presiones para el bolsillo de los hogares del país.
Los datos de la ONEC apuntan que nunca, desde 2001, los precios de la Canasta Básica habían alcanzado un nivel tan alto, lo cual se traduce en mayores presiones para el bolsillo de los hogares del país.

Septiembre es, oficialmente, el mes que registra los precios más altos del conjunto de alimentos que componen la Canasta Básica Alimentaria (CBA), algo que da cuenta de lo difícil que ha sido el 2026 para la gran mayoría de los hogares del país, los cuales han experimentado subidas de precios cada vez más evidentes y negativas para el presupuesto familiar.
Puntualmente, los datos de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC) reflejan que el mes pasado la CBA alcanzó los $269.15 para las familias de la zona urbana del país, una cifra que representa un incremento de hasta $18.33 solo en lo que va de 2026, debido que para enero de este año la cifra se colocaba en $250.82
En este sentido, el comportamiento de los precios de la comida es algo que está estrechamente relacionado con la coyuntura internacional, específicamente con la guerra en Irán, la cual provocó que los precios del petróleo se dispararan desde marzo y, con ello, un efecto cascada que ha terminado por afectar directamente varios rubros de la economía: desde la producción industrial, hasta las cadenas logísticas para transportar la mercadería, incluyendo la producción agrícola dependiente de los fertilizantes elaborados a partir de productos petroquímicos.
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Esta serie de situaciones es lo que ha causado que en el país los precios se mantengan altos, algo que también se ha evidenciado en los niveles de inflación y del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el cual también ha venido rompiendo sus propias cifras récord desde que se estableció la metodología de cálculo actual (2009).
Asimismo, cabe recalcar que la cifra más alta, hasta antes de septiembre, que se había registrado data de julio de 2024, cuando la ONEC calculó un precio de $264.91 para el conjunto de hasta 22 alimentos que consume una familia de 3.73 miembros.
Con respecto a esto último, cabe hacer esa aclaración: los precios que calcula la ONEC no son definitivos, por lo que, dependiendo de los hábitos de consumo y de la cantidad de integrantes de un hogar, el gasto mensual que hace una familia para alimentarse podría variar significativamente, lo que implica que para algunas familias el aumento podría pasar desapercibido, mientras que, para otras, sobre todas aquellas que dependen de un solo ingreso, la presión podría ser incluso más significativa si tienen más de 4 integrantes.

De hecho, encuestas recientes realizadas por universidades como la UCA y la UES apuntan que una buena parte de la población ha tenido que reducir sus gastos con el fin de absorber el encarecimiento general de los bienes y servicios, mientras que otra gran porción tiene que vivir con ingresos de $400 o menos, lo que deja un margen muy reducido para solventar otras obligaciones como la salud, la educación o los servicios básicos una vez que se destina el dinero para la compra de alimentos.
Según economistas, la inflación y el encarecimiento de la comida ha deteriorado el poder adquisitivo de las familias debido a que los salarios no han subido al mismo ritmo que los precios de los bienes, lo que implica que el gasto sí ha incrementado, pero no así el dinero disponible para asumirlo.
A pesar de que el dato de la Canasta Básica para las familias del campo no es el más alto desde 2001, sí se mantiene considerablemente elevado si se compara con años anteriores, de acuerdo con las cifras divulgadas por la ONEC.
De manera puntual, en septiembre el conjunto de alimentos de los hogares rurales se colocó en un precio de hasta $191.03, una cifra que representa una subida de hasta $6.54 si se compara con los precios registrados al cierre de 2025.
Además: Casi la mitad de los hogares salvadoreños vive con ingresos de $400 o menos
En este sentido, cabe señalar que la CBA rural es más «barata» que la urbana debido a que no incorpora algunos alimentos como el pan francés o las verduras, pero su peso dentro del presupuesto familiar se mantiene bastante alto debido a que, en el campo, las familias perciben salarios más bajos que en la ciudad.
A esto hay que sumarle que la capacidad de compra de estos hogares está, incluso, más deteriorada debido a que, según informes de organismos internacionales, el fenómeno de El Niño ha provocado que la demanda de mano de obra en la producción agrícola haya disminuido en lo que va del año, lo cual ha provocado que los trabajadores tengan menos oportunidades de generar ingresos.
La ONEC calcula el costo mensual de la CBA rural con base en el consumo diario de una familia de 4.26 miembros por lo que, de nuevo, el costo real podría variar dependiendo de los hábitos de consumo o de la cantidad de integrantes de las familias del camo salvadoreño.
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