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Guerra en Irán impactará capacidad de comprar comida para familias rurales salvadoreñas

El alza en los precios de los combustibles, que ya acumulan seis aumentos consecutivos en el país, así como la subida de precios en los fertilizantes, “erosionará aún más el poder adquisitivo de los hogares y restringirá el acceso a los alimentos para los hogares pobres”, señala un informe reciente de Fews Net

Canasta básica- Alimentos- Vendedores
Entre los elementos que constituyen la canasta básica alimentaria se encuentran el pan, las tortillas, los fríjoles, las carnes, los huevos y las frutas, entre otros, para una familia de unos cuatro miembros. Foto EDH/Archivo.

La guerra en Irán, que mantiene las tensiones geopolíticas desde finales de febrero pasado, continúa teniendo influencia sobre la economía de latitudes lejanas, como la salvadoreña, algo que podría agravarse debido a los alzas constantes en las materias primas como el petróleo.

De acuerdo con el más reciente informe de la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (Fews Net, en inglés), esas alzas en el petróleo provocarían que las familias del campo en El Salvador enfrenten aún más dificultades para adquirir sus alimentos, debido a los aumentos constantes que han experimentado los combustibles en el país, los cuales ya acumulan hasta seis alzas consecutivas desde el estallido del conflicto.

Según el organismo, “los precios globales volátiles de los combustibles y los fertilizantes están ejerciendo una presión al alza sobre los costos del transporte nacional y la producción de alimentos. Se espera que estas presiones erosionen aún más el poder adquisitivo de los hogares y continúen restringiendo el acceso a los alimentos para los hogares pobres, a pesar de la disponibilidad adecuada de alimentos en todo el país».

Lo anterior quiere decir que el impacto de los combustibles se trasladará hasta estas familias que viven en zonas remotas del país, debido a que es necesario hacer uso de mayores cantidades de gasolina o diésel para transportar las mercancías, principalmente los alimentos. “Es probable que los aumentos sostenidos en los precios internacionales del petróleo se transmitan parcialmente a los mercados locales, exacerbando las alzas estacionales de los precios de los alimentos básicos, particularmente en áreas remotas donde los costos de transporte representan una mayor proporción del precio de los alimentos», señala el informe.

Asimismo, Fews Net refleja que habrá otras presiones por el lado de los insumos agrícolas, algo que también influirá en los precios de los granos básicos y en la producción agropecuaria en general, lo que suma a otra coyuntura que afectará al sector en los próximos meses, como lo es el pronóstico de una canícula prolongada, por influencia del fenómeno de El Niño, que afectará a la región a partir de mediados de julio, algo que también pone en riesgo la producción de alimentos.

Estos factores, que incluyen la situación climática y los conflictos geopolíticos, suman una serie de desafíos principalmente para las familias del área rural del país, ya que de acuerdo con el informe, el encarecimiento de los alimentos como consecuencia de las alzas del petróleo, y la disminución de la producción por la influencia de El Niño, terminarán por minar la economía de los hogares del campo.

“Como resultado, se proyecta que los ingresos de los hogares seguirán siendo insuficientes para compensar los elevados precios de los alimentos, la deuda acumulada y el aumento de los costos no alimentarios; y se espera que muchos hogares pobres dependan cada vez más de estrategias de afrontamiento, tales como la compra de alimentos al crédito, préstamos y la reducción de la calidad de la dieta, para evitar brechas en el consumo de alimentos a medida que avanza la temporada de escasez».

Según la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) que emplean los organismos para medir el estado de la seguridad alimentaria, en los próximos meses la mayoría de hogares en el país se encontrarán en la Fase 2, es decir, con una seguridad alimentaria bajo estrés, mientras que los hogares rurales, sobre todo en la zona oriental, y algunos del occidente salvadoreño, crecerán en proporción dentro de la Fase 3, es decir, que se mantendrán en crisis alimentaria debido a las dificultades ya expuestas.

Todo lo anterior, además, ocurre en un contexto en el que el precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) continúa subiendo de precio. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC), alcanzó en marzo los $254.64 para las familias de la zona urbana, mientras que la CBA para las familias del campo alcanzó los $185.45.

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