Asimismo, otras 219,000 personas estarán en estrés alimentario, es decir que podrán comer, pero sacrificando otras necesidades básicas.
Asimismo, otras 219,000 personas estarán en estrés alimentario, es decir que podrán comer, pero sacrificando otras necesidades básicas.

La seguridad alimentaria en los países del Triángulo Norte se encuentra en riesgo debido a una serie de circunstancias que han venido afectando a sus habitantes, como por ejemplo la guerra en Irán y la influencia del fenómeno de El Niño, el cual disminuirá significativamente la cantidad de lluvias en los próximos meses.
De acuerdo con un informe reciente publicado por la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa (MTFRL), hasta un 23% de la población de la Región Trifinio (compartida por El Salvador, Honduras y Guatemala) se verá afectada en alguna de las fases más preocupantes de inseguridad alimentaria que estipula la Clasificación Integrada por Fases de la Seguridad Alimentaria, conocida como IPC por sus siglas en inglés, la cual divide la situación alimentaria de la población en cinco fases que representan, a su vez, la gravedad en cuanto al acceso y disponibilidad de los alimentos.
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En este sentido, el porcentaje que señala la MTFRL equivale a unas 157,000 personas de los tres países, que comparten la frontera del Trifinio y sus regiones, las que tendrán problemas para alimentarse en el período de julio a octubre, y de las cuales hasta 146,000 enfrentarán la Fase 3 (Crisis) y hasta 11,000 enfrentarán la Fase 4 (Emergencia).
Para entender esta clasificación, La Fase 1 es una situación normal con riesgo mínimo y sin problemas de acceso a alimentos; la Fase 2, llamada Estrés, ocurre cuando las familias todavía comen lo suficiente, pero ya tienen dificultades para cubrir otros gastos básicos como salud o educación.
En cambio, la Fase 3, o Crisis, es cuando los hogares ya no logran cubrir sus necesidades alimentarias sin hacer cambios importantes, como reducir la cantidad o calidad de alimentos que consumen o vender bienes para poder comprar comida. Por su parte, la Fase 4, o Emergencia, es un escenario de gran escasez de comida, con desnutrición severa. La Fase 5, o Catástrofe, es una fase que representa la hambruna extrema, alta mortalidad y miseria.
Afortunadamente, en la región del Trifinio no hay indicios de que exista población en Fase 5, sin embargo, las que se mantienen en Fase 3 y 4 son bastante representativas y significan un número preocupante, pues equivalen al 23% de toda la población de la región que comparten los tres países. En cuanto a la Fase 2, que es una etapa de estrés en el que las familias aún logran alimentarse, pero sacrificando otras necesidades básicas, la cantidad de personas equivale a unas 219,000 personas.

Esta clasificación sirve como una radiografía de la situación alimentaria de los hogares en los distintos países y, para el caso salvadoreño y centroamericano, ha adquirido especial relevancia debido a la amenaza que representa el fenómeno de El Niño, el cual provocará una disminución en la producción de granos en la región, así como una caída en la demanda de mano de obra, lo que implica una consecuente disminución de ingresos para las familias.
De hecho, estos dos puntos son de los principales que señala la MTFRL como causa de la situación de las familias que estarán en crisis y en emergencia durante los próximos meses, y apunta: «Este deterioro estaría vinculado principalmente al agotamiento de las reservas de frijol y maíz en los hogares, al aumento sostenido de los precios de los alimentos, combustibles y fertilizantes, así como a la disminución en la demanda de mano de obra agrícola, que representa el 46 % de la población».
Asimismo, indica que «estos factores limitarían los ingresos económicos de los hogares y, en consecuencia, impactando en su acceso a los alimentos. Además, los pronósticos climáticos indican condiciones del fenómeno de El Niño (ENOS), con probabilidad arriba del 90 % durante el primer y segundo período proyectado».
Algo que recalca el informe es que la gran mayoría de esas personas que enfrentarán el riesgo alimentario provienen de Guatemala, seguido por Honduras. Para el caso de El Salvador, el informe del MTFRL proyecta que habrá al menos 20,141 salvadoreños en Fase 2 y Fase 3 del IPC, sin embargo, debido a que el informe no desagrega la cantidad exacta por país, sino por microrregiones compartidas, como el caso de la microrregión Güija, en la que se toman en cuenta dos municipios salvadoreños y dos guatemaltecos, el número total de salvadoreños afectados podría ser mayor.
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En este punto, algo que sí deja claro el informe es que la mayoría de personas en Fase 3 y 4 se encuentran en Guatemala, mientras que en los casos salvadoreño y hondureño la proporción es menor.
Aún así, El Salvador no es ajeno a este escenario de crisis, pues anteriormente la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET, en inglés) ya había advertido sobre los escenarios que enfrentan las familias del campo, principalmente de la zona oriental del país. La información de esta entidad también apunta a las mismas causas como punto de partida para el riesgo de inseguridad alimentaria en la parte oriental del país, es decir, Morazán, San Miguel, Usulután y La Unión.
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