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El peligro de las pandillas en Haití tras la desaparición de 4 militares de El Salvador

Ataque con explosivos contra la Fuerza Armada de El Salvador revela el poder de las pandillas en Haití, su financiación, control territorial y violencia extrema

Fotografía de archivo de un vehículo de las Fuerzas Armadas de Haití, en Puerto Príncipe (Haití). Foto EDH-EFE/ Patrice Noel

Las bandas armadas que mantienen bajo zozobra a Haití son las presuntas responsables de la emboscada registrada el domingo contra efectivos de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) adscritos a la Fuerza de Tarea Libertad II. El ataque ocurrió en la zona de Santo, perteneciente a Croix-des-Bouquets, una comuna ubicada en las afueras de Puerto Príncipe.

La institución castrense confirmó que cuatro aerotécnicos salvadoreños fueron interceptados mientras regresaban a su campamento a bordo de un vehículo blindado. 

Aunque los militares lograron salir del automotor tras ser alcanzado por explosivos, la intensidad de los combates ha impedido hasta el momento determinar su ubicación exacta y establecer contacto.

La crisis de seguridad en territorio haitiano, que pone en riesgo la estabilidad nacional y la celebración de las próximas elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 13 de diciembre, se comprende a través de los siguientes 7 datos clave sobre la violencia en Haití:

1. Los orígenes de los grupos armados

Las bandas criminales surgieron hace aproximadamente 20 años en zonas reducidas de Puerto Príncipe, pero se multiplicaron a partir de 2011 tras la llegada a la presidencia de Michel Martelly. 

Muchos de estos grupos se formaron en contextos electorales, donde políticos y candidatos reclutaron a jóvenes desempleados a cambio de armas y dinero, para luego abandonarlos a su suerte, dándoles paso a actividades terroristas y delictivas. 

Asimismo, sectores de la élite económica crearon o financiaron pandillas para proteger sus propios negocios.

2. Las principales estructuras criminales

Los grupos armados operan principalmente en el área metropolitana de Puerto Príncipe —donde reside un tercio de la población— bajo el mando de líderes con órdenes de captura o sanciones internacionales. 

Entre ellos destacan Jimmy Chérizier (alias «Barbecue»), Johnson André (alias «Izo»), Christ-Roi Chéry (alias «Chrisla»), Wilson Joseph (alias «Lanmò San Jou» —líder de la banda 400 Mawozo en Croix-des-Bouquets, donde ocurrió el ataque a los salvadoreños—), así como cabecillas de grupos como Chen Mechan, Kraze Barye y Canaan.

3. Consolidación de coaliciones criminales

Actualmente, las pandillas controlan tres departamentos principales: Puerto Príncipe, el Centro y Artibonito. 

En 2024 se consolidó Viv Ansanm, una coalición criminal creada por «Barbecue» que agrupa a diversas facciones rivales (como el antiguo bloque G9 y miembros de G-Pép). 

Estas estructuras operan con impunidad mediante asesinatos, secuestros y extorsiones, contando en ocasiones con la complicidad de elementos de la propia Policía Nacional de Haití.

4. Fuentes masivas de financiación

Aunque inicialmente dependían del patrocinio de élites políticas y económicas, las pandillas obtienen hoy en día grandes sumas de dinero a través de actividades ilícitas como secuestros, tráfico de armas, drogas y el cobro de peajes o «impuestos» ilegales. 

Este cobro coercitivo afecta por igual a residentes, vendedores ambulantes y grandes empresas en los territorios bajo su dominio.

5. Consecuencias humanitarias y respuesta internacional

Las bandas son señaladas por perpetrar masacres sistemáticas contra la población civil. 

De acuerdo con registros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 5,700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va del año debido a la violencia, la cual también comprende cientos de secuestros y agresiones sexuales. 

Ante este panorama, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó un régimen de sanciones y un embargo de armas para debilitar a las estructuras criminales.

6. El uso de armamento de alto poder y explosivos

Durante la emboscada contra los soldados salvadoreños, los grupos armados emplearon armas de fuego y artefactos explosivos de alto impacto. 

El nivel de agresividad y el uso sistemático de armamento pesado demuestran la capacidad de fuego de estas estructuras criminales, las cuales provocaron que el vehículo blindado en el que se trasladaban los militares terminara incendiándose.

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7. Operaciones de rescate y complejidad en el terreno

Tras conocerse el ataque, la Fuerza Armada de El Salvador desplegó helicópteros institucionales para brindar apoyo y lograr que los agresores retrocedieran, a pesar de que las aeronaves también recibieron impactos de bala. 

Actualmente, las labores de búsqueda coordinadas con la Fuerza de Supresión de Pandillas y contingentes internacionales se han visto severamente obstaculizadas por la extrema intensidad de los enfrentamientos y las complejas condiciones de seguridad en la zona.

Con información de EFE

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