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OPS advierte que El Niño empeora los riesgos para la salud pública en América Latina

La OPS alerta sobre el aumento de dengue, golpes de calor y riesgos hospitalarios en América Latina tras el avance de El Niño

Salud Mental- Suicidio
El fenómeno de El Niño no únicamente afecta los cultivos sino que también la salud de las personas. Foto EDH/Referencia Foto EDH/ AFP

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el recrudecimiento del fenómeno climático de El Niño en la región de las Américas no debe abordarse únicamente como un evento de precipitaciones e inundaciones, sino como un factor de presión severo sobre los sistemas de salud pública.

Según proyecciones e informes técnicos del organismo internacional, las fluctuaciones térmicas y los cambios de precipitación derivados de El Niño amenazan con exacerbar las deficiencias estructurales de salud en América Latina, incrementando la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores, olas de calor extremo e interrupciones en la atención médica.

Impactos sanitarios y riesgo de vectores

Daniel Buss, jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Medioambientales de la Salud de la OPS, señaló que el incremento en las temperaturas del océano Pacífico —con registros de hasta 2,5 °C por encima de los promedios históricamente observados— altera de forma directa la dinámica de transmisión de enfermedades arbovirales.

«El cambio de temperatura y de pluviosidad genera variaciones geográficas en los hábitats de los mosquitos vectores, exponiendo a comunidades que anteriormente no registraban casos frecuentes de dengue, Zika o chikungunya», explicó Buss.

A estos riesgos se suman las consecuencias asociadas al estrés térmico directo. 

La exposición sostenida a olas de calor incrementa la demanda de atenciones de urgencia por golpes de calor y complicaciones metabólicas o cardiovasculares, afectando con mayor severidad a trabajadores agrícolas al aire libre, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños menores de cinco años.

Infraestructura hospitalaria y acción anticipatoria

En el ámbito operativo, las estimaciones preliminares de la OPS identifican más de 700 establecimientos de salud en las Américas vulnerables al impacto directo de fenómenos meteorológicos severos, ya sea por inundaciones o cortes en el suministro de agua y energía eléctrica.

El doctor Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS, destacó que la prioridad operativa debe centrarse en asegurar la resiliencia de la red asistencial existente y en la activación preventiva de planes de contingencia.

«El fenómeno de El Niño exige un nivel de preparación riguroso. La estrategia prioritaria para los gobiernos debe ser el fortalecimiento de la capacidad resolutiva en la red de salud para que los centros primarios y de referencia mantengan su operatividad ininterrumpida durante las emergencias», afirmó Ugarte.

El especialista remarcó además que los eventos de desplazamiento forzado de poblaciones hacia albergues temporales aumentan de manera crítica el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión, ante los niveles de cobertura menguantes registrados en varios países de la región.

Recomendaciones estratégicas para los países

Para mitigar la carga esperada sobre los servicios sanitarios, la OPS recomienda implementar las siguientes medidas clave de articulación multisectorial:

  • Sistemas de alerta temprana integrados: Establecer coordinación directa entre las agencias meteorológicas nacionales y los ministerios de salud para anticipar eventos climáticos extremos y activar protocolos con días de antelación.
  • Protocolos médicos para olas de calor: Capacitar al personal asistencial en la identificación de estrés térmico, triaje diferenciado y revisión de guías farmacológicas, ajustando la prescripción de medicamentos que puedan agravar la deshidratación durante temperaturas elevadas.
  • Intervenciones urbanas y ambientales: Impulsar acciones comunitarias orientadas a la reducción de criaderos de mosquitos, garantizar el acceso a agua potable segura y promover la creación de corredores o áreas verdes urbanas para mitigar el efecto de «isla de calor» en las principales ciudades.

La organización concluyó que la respuesta institucional oportuna antes del periodo pico del fenómeno climático resultará determinante para evitar el colapso de las redes de atención y proteger a las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad socioeconómica de la región.

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