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Tepesianos: vidas en vilo, políticos en campaña

Cuesta no preguntarse si esta incertidumbre está siendo administrada también con criterios políticos y electorales, tanto en Washington como en San Salvador

Hay más de 170 mil razones para exigir respuestas. Son los salvadoreños y salvadoreñas amparadas por el Estatus de Protección Temporal (TPS), conocidos como “tepesianos”, quienes desde hace años construyen sus vidas en Estados Unidos, trabajan, pagan impuestos, sostienen familias y mantienen vínculos profundos con El Salvador.

Sin embargo, hoy viven nuevamente en la incertidumbre.

El pasado 9 de septiembre venció el plazo establecido para el TPS de El Salvador sin que se conociera una decisión definitiva sobre su futuro. En lugar de una respuesta concreta, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) informó que “An announcement on El Salvador’s TPS will be made at the appropriate time. Until such announcement is made, Salvadoran individuals present in the U.S. under TPS retain protection”. Es decir: “Se hará un anuncio sobre el TPS de El Salvador en el momento oportuno. Hasta que se realice dicho anuncio, los salvadoreños presentes en los Estados Unidos bajo el TPS conservan su protección”.

La propia oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), dependencia del DHS, colocó posteriormente esa misma advertencia en su página oficial sobre el TPS de El Salvador y precisó que la protección incluye la autorización para trabajar.

La frase ofrece un alivio temporal, pero no despeja la incertidumbre. Para miles de familias significa seguir sin saber qué ocurrirá con sus empleos, sus hogares, sus hijos e hijas, sus proyectos de vida y su posibilidad de permanecer legalmente en el país que ha sido su casa durante décadas.

Lo más preocupante es que, mientras los tepesianos esperan, la política parece tener otros tiempos y otras prioridades.

Cuesta no preguntarse si esta incertidumbre está siendo administrada también con criterios políticos y electorales, tanto en Washington como en San Salvador. No sería ingenuo plantearlo. El próximo año El Salvador celebrará elecciones generales, y la diáspora tiene un peso electoral que ya no puede ser ignorado.

¿Puede entonces el destino de más de 170 mil salvadoreños convertirse en una ficha de negociación, cálculo electoral o estrategia de comunicación política?

Los tepesianos merecen algo mucho más elemental: certeza.

No deberían ser utilizados como argumento de campaña, ni por quienes gobiernan en El Salvador ni por quienes toman decisiones migratorias en Estados Unidos. Tampoco deberían recibir promesas ambiguas, silencios calculados o mensajes diseñados para producir expectativas según conveniencias políticas.

Son personas. Son familias. Son salvadoreños y salvadoreñas que durante años han contribuido a la economía estadounidense y, al mismo tiempo, han sostenido buena parte de la economía salvadoreña mediante sus remesas y sus vínculos con el país.

La incertidumbre migratoria no debería utilizarse como una herramienta electoral, de acuerdo con los principios de la ética y las normas de derechos humanos.

Si existe una decisión pendiente, que se explique. Si existen negociaciones, que se transparenten. Y si todavía no hay una decisión, que al menos se reconozca públicamente el costo humano de mantener a miles de personas en este limbo.

Porque detrás de las siglas TPS no hay números ni votos: hay vidas que esperan una respuesta. Son seres humanos con derechos.

Oscar Pérez, periodista y comunicador social salvadoreño.

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