Light
Dark

¿Su hijo tiene ideas suicidas? Cómo identificar las señales de alerta y brindarle ayuda en El Salvador

Hablar de suicidio con jóvenes no incita a cometerlo. Especialista de El Salvador aclara este mito y explica cómo identificar señales y brindar ayuda a tiempo

Salud Mental- Suicidio
Los padres de familia deben de buscar apoyo con instituciones de El Salvador para prevenir intentos suicidas de sus hijos. Foto EDH/ Shutterstock

Para muchas familias de El Salvador, discernir entre los cambios conductuales propios de la adolescencia y una verdadera señal de alerta en salud mental constituye una inquietud constante.

Con el fin de aclarar esta problemática, el doctor Carlos Acevedo, presidente de la Asociación de Psiquiatras Salvadoreños por la Salud Mental (APSAM), explicó en entrevista con El Diario de Hoy los criterios médicos para identificar el riesgo suicida en jóvenes y las pautas para abordarlo oportunamente.

El especialista señaló que la adolescencia representa una etapa de transición física, emocional y psicológica en la que el cerebro está en constante desarrollo, lo que suele generar variaciones de humor. 

Sin embargo, aclaró que la rebeldía no debe interpretarse de forma generalizada como un proceso normal. 

“La rebeldía se puede presentar como muestra de una depresión, pero no siempre solo la rebeldía”, sostuvo Acevedo.

Señales de alarma en el hogar y expresiones indirectas

El presidente de la APSAM indicó que la principal alerta para los padres debe ser un cambio radical en el comportamiento habitual del joven. 

Entre las señales más frecuentes destacan el descenso drástico en el rendimiento académico, la pérdida de interés, el descuido de los hábitos higiénicos y el aislamiento social prolongado.

Asimismo, enfatizó la necesidad de vigilar las conductas indirectas que a veces pasan inadvertidas. 

“Pueden empezarse a despedir de los amigos, a regalar sus cosas, mucho cuidado con eso. Comuníquense con ellos”, advirtió el especialista, quien añadió que también deben encenderse las alarmas ante cualquier dibujo o texto alusivo a la muerte donde el joven aparezca retratado.

De igual manera, cualquier expresión verbal de desesperanza debe tomarse con absoluta gravedad. 

“Cualquier expresión suicida, cualquier expresión ‘no quiero vivir’, ‘¿de para qué vivir?’, ‘la vida no vale nada’, hasta un dibujo… es una señal de alarma”, puntualizó.

El impacto del entorno digital y las redes sociales

El abordaje también contempla el papel del entorno digital y la exposición a contenidos en internet. Según explicó el profesional, el ciberacoso (ciberbullying) y la presión por alcanzar estándares irreales deterioran gravemente la autoestima. 

“Las redes sociales promueven estándares irreales de éxito, de estatus, de apariencia. Se genera un ciclo constante de comparación en ellos donde la autoestima se viene para abajo”, explicó el doctor Acevedo.

Esta dinámica facilita la aparición de trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia y el acceso a métodos de autolesión. 

Además, advirtió que el uso desmedido de la tecnología afecta la maduración cerebral a nivel neuronal. 

Ante ello, sugirió limitar el tiempo en pantalla y mantener la supervisión: 

“Si es muy pequeño, aconsejo controlar el uso de internet, tener mucho cuidado y saber quiénes son sus amigos”.

Hablar directamente y eliminar el estigma

El doctor Acevedo desmitificó la creencia de que preguntar sobre el suicidio a un joven en riesgo pueda incitarlo a cometerlo. 

“Hay que preguntarle directamente, hay que hablar del suicidio abiertamente con adolescentes… Esa pregunta directa es un mito. No, si le pregunto sobre si se quiere matar no lo estoy empujando. Al revés”, aseveró.

Al momento de intervenir, instó a escuchar con empatía y evitar juzgar o invalidar las emociones con frases de descalificación. 

“Hay frases que no hay que decir, por ejemplo: ‘Eso es cobardía, tenés que ser valiente, los hombres no lloran’. Hay que ir quitando todas esas cuestiones culturales y entender el dolor de esa persona”, afirmó el especialista, explicando que cuando una emoción inunda la mente del joven se genera un bloqueo de la capacidad de juicio.

Finalmente, el presidente de la APSAM subrayó que la prevención es un compromiso de toda la sociedad. 

“El suicidio le corresponde a todas las sociedades, no solamente a instancias gubernamentales. Nos corresponde a los medios de comunicación, a la familia en primer lugar, a la escuela, a los maestros”, concluyó. 

En casos de riesgo inminente, el protocolo exige no dejar solo al adolescente, retirar del alcance cualquier medio letal y buscar apoyo profesional inmediato en lugares como el Ministerio de Salud, el Instituto Salvadoreño del Seguro Social y universidades.

Legales Obituarios Epaper