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Crece el miedo en EE.UU. por las detenciones de inmigración

Se han intensificado las acciones en terminales aéreas y vuelos domésticos para interceptar a personas con visas vencidas o procesos pendientes. Y continúan los operativos en zonas de trabajos específicos, como construcción y agricultura; rutas de desplazamiento diario y puntos de revisión vehicular.

Protesta ICE policias migrantes

La conductora del servicio de transporte compartido que me recogió en mi casa para llevarme a una cita médica era una joven latina, muy profesional y muy sociable.

Vi que en la gorra que llevaba lucía una bandera de la República Dominicana.


–Mi padre es dominicano –explicó–. Yo nací en Los Ángeles y después nos mudamos a Miami.

Enseguida se puso a comentar sobre la situación actual en Estados Unidos. Dijo que la política del gobierno hacia la inmigración era intolerable y que muchas personas vivían con miedo, ella incluida, a pesar de que es estadounidense de nacimiento.

En las últimas semanas, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha aumentado notablemente sus operaciones y arrestos migratorios. Los datos federales y de organizaciones independientes confirman un incremento récord en las detenciones, impulsado por metas diarias más altas fijadas por el gobierno de Donald Trump.

En efecto, el promedio diario de arrestos en la nación subió a cerca de 2,000 detenciones por día, el doble del ritmo registrado a principios de año.

La población total bajo custodia de la agencia supera los 65,000 inmigrantes diarios en los centros de detención del país.

Se han intensificado las acciones en terminales aéreas y vuelos domésticos para interceptar a personas con visas vencidas o procesos pendientes. Y continúan los operativos en zonas de trabajos específicos, como construcción y agricultura; rutas de desplazamiento diario y puntos de revisión vehicular.

Con el incremento de las operaciones de ICE, el miedo ha aumentado exponencialmente en las comunidades inmigrantes, aun entre personas que tienen un estatus migratorio legal o incluso la ciudadanía estadounidense.

El miedo afecta particularmente a los hispanos, porque ICE practica la perfilación racial en sus detenciones, y esta perfilación racial está dirigida de forma abrumadora y desproporcionada hacia la comunidad latina o hispana, seguida por un alarmante incremento de tácticas punitivas contra las comunidades de inmigrantes afrodescendientes.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirma que las detenciones se realizan bajo “sospecha razonable” y no basadas en la raza o la etnia, pero las organizaciones civiles y las investigaciones académicas demuestran lo contrario.

Según centros de investigación como la Universidad de California (UCLA), los inmigrantes de origen latino representan aproximadamente el 71 por ciento de la población indocumentada total, pero constituyen más del 92 por ciento de todos los arrestos de ICE.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) ha señalado que los agentes federales detienen e interrogan a personas basándose puramente en factores discriminatorios como la piel morena, hablar español, hablar inglés con acento o trabajar en industrias específicas, como lavado de automóviles, construcción o agricultura.

Un estudio del Brookings Institution advierte que las tácticas permitidas de perfilación racial ponen en riesgo directo a los ciudadanos estadounidenses de origen hispano, dado que el 60 por ciento de los ciudadanos latinos por naturalización tienen tonos de piel medianos a oscuros, lo que los vuelve vulnerables a detenciones por error basadas en prejuicios visuales.

El temor a las operaciones de ICE ha provocado lo que sociólogos y activistas llaman un “efecto paralizante” en la rutina comunitaria. El temor hace que familias completas eviten ir a consultas médicas, supermercados o llevar a los niños a las escuelas por miedo a las detenciones. Muchas personas no van a sus empleos o renuncian antes que exponerse a redadas en sus centros de trabajo. Y muchos negocios locales reportan caídas drásticas en sus ventas debido a que los residentes optan por no salir a consumir a espacios públicos.

–Si esto sigue así –nos dijo la chica dominicana del servicio de transporte–, estoy planeando irme a otro lugar. A otro país. Aparte de este trabajo, tengo otro trabajo remoto que puedo hacer en cualquier parte del mundo donde haya Internet. Tal vez me vaya a Colombia, donde visité la ciudad de Medellín y me gustó. O a España, que también está muy bien. Y regresaré cuando todo esto pase.

Las temibles políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump han causado que muchos ciudadanos estadounidenses estén pensando en buscar nuevos horizontes. Las políticas racistas bajo las que ICE opera constituyen un peligro y una injusticia, y son además una vergüenza nacional. [FIRMAS PRESS]

Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso yLa espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del COVID-19.

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