La experiencia sigue pesando en el Torneo Apertura 2026 de la Liga Mayor de Fútbol
El registro oficial de los futbolistas de mayor edad que integran las plantillas en el certamen Apertura 2026 de la Primera División de El Salvador aparece comandado por el incombustible Benji Villalobos, exponente paradigmático de una nómina donde la madurez competitiva se transforma en un activo harto codiciado por los cuerpos técnicos; un compendio de figuras consagradas que certifica cómo el oficio, la serenidad y la lectura estratégica continúan prevaleciendo sobre la lozanía atlética en posiciones clave del rectángulo de juego ¿Quiénes más le secundan en esta lista «vinícola» y futbolera
¿Conoces a los 10 más longevos de la Primera División? El deportista más veterano que compite en el Apertura 2026 es el guardameta Benji Villalobos. El golero del CD Águila nació el 15 de julio de 1988 y, habiendo alcanzado la barrera de los 38 años de edad, continúa generando comentarios sumamente elogiosos en el circuito superior del balompié salvadoreño.
Su vigencia sintetiza una de las conclusiones más transparentes del inventario: la valla constituye una zona donde el recorrido acumulado faculta a prolongar la andadura profesional de modo asombroso.
En el segundo peldaño tenemos a Felipe Amaya, cancerbero del CD Luis Ángel Firpo, cuyo natalicio se registra el 3 de noviembre de 1988. Su presencia ratifica que la escuadra pampera dispone asimismo de un cuidapalos de dilatado rodaje para resguardar una parcela donde la maña, la interpretación de las acciones y la templanza ponderan tanto como la respuesta neuromuscular instintiva.
Para la tercera casilla irrumpe Gerson Mayén, volante del Municipal Limeño, nacido el 9 de febrero de 1989. Su nombre figura entre los más ilustres del ámbito local reciente. En un certamen donde los emparejamientos suelen dirimirse por resquicios imperceptibles, un futbolista de sus credenciales aporta una pausa valiosísima, control del ritmo y agudeza táctica.
El cuadro de Santa Rosa de Lima cobija además a Rafael García, guardameta nacido el 8 de diciembre de 1989. Junto a Mayén, el conjunto santarroseño se sitúa como una de las divisas con superior masa de madurez entre los protagonistas de mayor edad del campeonato.
Quinto casillero: Darwin Cerén, mediocampista de Inter FA, nacido el 31 de diciembre de 1989. Su inclusión ostenta un volumen singular merced a su periplo internacional, su foja en el seleccionado patrio y su trayectoria desarrollada allende las fronteras.
La segunda línea de avezados que enriquecen las plantillas
Sexto escalafón: Herbert Sosa, mediocentro del CD Cacahuatique. Su continuidad confirma que la institución no únicamente apuesta por apellidos de repercusión, sino también por futbolistas capacitados para brindar aplomo en momentos de máxima zozobra.
Wilson Rugamas, representante del Fuerte San Francisco, figura en la séptima ubicación, habiendo nacido el 19 de enero de 1990. Su caso resulta francamente atrayente dado que la escuadra morazánica alberga a otro valor maduro dentro del ranking: Edwin Sánchez, cuyo nacimiento data del 21 de febrero de 1990.
Flanqueado por ambos aparece Santos Ortiz, atacante del CD Águila, nacido el 22 de enero de 1990. En sociedad con Benji Villalobos, el cuadro emplumado retiene a dos referentes de nutrida foja dentro del grupo más añoso del torneo.
Noveno plaza: Edwin Sánchez, enganche del Fuerte San Francisco. Su adición acentúa una pauta indiscutible: el círculo central concentra buena parte de los competidores más longevos del Apertura 2026.
El décimo lugar recae en Óscar Sánchez, golero del Municipal Limeño, registrado bajo la fecha del 24 de mayo de 1990.
La experiencia como factor determinante en la cancha
Un balance estadístico ofrece una deducción sumamente diáfana del Apertura 2026. La veteranía se focaliza prioritariamente en dos sectores estratégicos: el pórtico y la franja media. Goleros como Benji Villalobos, Felipe Amaya, Rafael García y Óscar Sánchez respaldan la premisa de que dicha demarcación favorece carreras más extendidas cuando median capacidad de conducción, voz de mando y una pulcra gestión física.
En la zona de creación, nombres de la talla de Gerson Mayén, Darwin Cerén, Herbert Sosa, Wilson Rugamas, Santos Ortiz y Edwin Sánchez exhiben otra faceta de la madurez. No la totalidad de las prestaciones se cimentan en la celeridad o el despliegue atlético desmedido.
En un torneo de calendario apretado, urgencias inmediatas y escaso margen para la equivocación, la maña aflora categóricamente en el posicionamiento, la interrupción de las dinámicas rivales, la administración de la guinda o la clausura de un trámite favorable.
Felipe Amaya. Foto: EDH/Archivo
Planificación estratégica y el necesario contrapeso generacional
No obstante, esta realidad impone un aviso insoslayable para las dirigencias. Contar con profesionales que contabilizan 35, 36, 37 ó 38 años exige una programación minuciosa.
La vasta trayectoria puede erigirse en un recurso formidable, empero requiere dosificación inteligente, preparación biológica específica y asignación de tareas minuciosamente perfiladas. Un veterano ilustre posee la facultad de orientar a una nómina lozana, mas demanda imperiosamente el cobijo de piernas veloces y una estructura colectiva que le permita lucir sus virtudes.
El Apertura 2026, por consiguiente, no funcionará de forma exclusiva como pasarela para promesas incipientes. Significará asimismo un torneo donde variados exponentes de dilatado camino procurarán certificar que preservan su lugar de privilegio en la división de honor.
El oficio acumulado en la competición retiene peso específico, historia viva y presencia protagónica en clubes de primera línea del fútbol salvadoreño.