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Geopolítica y la isla Conejo

La Isla Conejo no es simplemente «una piedra sin valor». Su importancia radica en el acceso estratégico al océano Pacífico y en el control de las rutas marítimas dentro del Golfo de Fonseca

Mauricio Vargas general

¿A quién pertenece la Isla Conejo? ¿Por qué le quita el sueño al Estado de Honduras? ¿Por qué la pelea?

Honduras, históricamente, ha mantenido una actitud hostil hacia El Salvador. Las diferencias entre ambos países fueron administradas deficientemente en la década de 1960 y las relaciones eran bastante tensas. En el partido de las eliminatorias para México 70, en el que El Salvador ganó 2-1, hubo altercados en el terreno de juego. De ahí surgió la llamada «Guerra del Fútbol».


En 1969, en Honduras asesinaron a una gran cantidad de campesinos salvadoreños residentes, quienes hacían producir las tierras que los hondureños no trabajaban. Los hondureños se organizaron contra los salvadoreños, produciendo una escalada que resultó en masivas muertes a manos de la Mancha Brava, apoyada por el mismo Gobierno y conformada por civiles y paramilitares. Honduras perdió en lo deportivo y en lo bélico.

Lo primero que hay que saber es a quién pertenece el Golfo de Fonseca y que la Isla Conejo está bajo su jurisdicción. El Golfo de Fonseca, por más de un siglo, ha sido compartido y patrullado por Nicaragua y El Salvador, ejerciendo dominio territorial mediante una barrera marítima de 19 millas náuticas, lo que impide a Honduras acceder al océano Pacífico.

En 1992, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que Honduras posee el derecho a una franja hacia el Pacífico, estipulando que debía negociar, de manera amistosa, un tratado con Nicaragua y El Salvador para demarcar una salida. Honduras procedió de manera contraria, sosteniendo tensiones con Nicaragua mientras presionaba a El Salvador. Esta estrategia no funcionó y entorpeció la negociación para conseguir la salida al mar.

En 2021, Honduras y Nicaragua negociaron aguas en el Golfo de Fonseca y presionaron a El Salvador para que ratificara dicho acuerdo, mediante el cual se abría una salida al Pacífico para Honduras. El tratado fue firmado por Juan Orlando Hernández, entonces presidente de Honduras, y Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Esto quebraba la barrera establecida por El Salvador y Nicaragua, cediendo Nicaragua 3.68 millas náuticas y pretendiendo que El Salvador cediera otras 3.68 millas. Por supuesto, El Salvador no aceptó tal petición, ya que no había participado en la negociación ni firmado dicho tratado.

En diciembre de 2021, El Salvador denunció ante la OEA el acuerdo, señalando vicios de nulidad al pretender crear obligaciones ilegítimas para el Estado salvadoreño sin su consentimiento. Honduras contraatacó aduciendo el crecimiento del pie de fuerza y de la tecnología militar de El Salvador, lo cual desbalancea el equilibrio de poder en la región. «Honduras ha tomado el islote Conejo por la fuerza».

Geopolítica y la Isla Conejo

Además de las obligaciones constitucionales, por medio de la geopolítica podemos entender el significado del conflicto por la Isla Conejo. No como se ha dicho irresponsablemente: «Una Isla Conejo que ni conejos tiene» o «Una piedra sin ningún valor».

La geopolítica es la ciencia que estudia el poder. Analiza los movimientos estratégicos de los países para el control del territorio y de los intereses estratégicos. Cada movimiento tiene sus razones: el control de rutas, mercados, recursos, influencia o seguridad.

Veamos: China quiere Taiwán. Rusia invade Ucrania. ¿Por qué? Porque tienen un interés. Quien tiene el territorio tiene los recursos; quien tiene territorio y recursos tiene el poder.

La geopolítica nos recuerda que el poder también se disputa en los mapas: fronteras, recursos, rutas comerciales y zonas de influencia. Estudia la relación entre territorio y poder y ayuda a comprender cómo la posesión geográfica de un país, su situación y su posición marcan oportunidades y riesgos. Montañas, fronteras, recursos naturales, rutas estratégicas, zonas de influencia y vecinos estratégicos determinan ventajas o desventajas.

El poder se apoya en territorios, accesos, rutas y zonas de influencia, y permite tomar decisiones que a veces parecen ideológicas, diplomáticas o militares, pero que, en realidad, responden a un valor estratégico. Un puerto puede variar el valor de un país; un gaseoducto puede modificar alianzas; una ruta marítima puede afectar precios, suministros y decisiones de los gobiernos. Para entender la política mundial, es mejor desechar las narrativas y observar los mapas.

Un espacio muy pequeño puede tener un valor muy grande. Es mejor preguntarse primero: ¿qué recursos o qué punto del mapa están viendo?

Reflexión final

La Isla Conejo no es simplemente «una piedra sin valor». Su importancia radica en el acceso estratégico al océano Pacífico y en el control de las rutas marítimas dentro del Golfo de Fonseca. En geopolítica, incluso los territorios pequeños pueden ser decisivos: un islote puede definir soberanía, rutas comerciales y equilibrio militar.

Para Honduras, representa una salida vital al Pacífico; para El Salvador, es un símbolo de soberanía y un punto de resistencia frente a presiones externas.

En conclusión, la Isla Conejo es mucho más que un pedazo de tierra: es un nodo estratégico que refleja cómo la geografía sigue siendo un factor determinante en el poder político y militar.

General (r) de la Fuerza Armada de El Salvador.

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