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Cinco preguntas para quienes aspiran a representar a la diáspora

La pregunta de fondo ya no es únicamente quiénes serán candidatos. La verdadera pregunta es cómo van a representar a la diáspora

La creación de una circunscripción electoral para los salvadoreños en el exterior abre una nueva etapa política para El Salvador. Por primera vez, la diáspora tendrá diputados propios en la Asamblea Legislativa.

Pero esta reforma no debe analizarse solo como una novedad electoral. Debe verse como una transformación profunda en la relación entre el país y millones de salvadoreños que viven fuera de sus fronteras.


La pregunta de fondo ya no es únicamente quiénes serán candidatos. La verdadera pregunta es cómo van a representar a la diáspora.

La experiencia de México deja una lección importante. En ese país, la figura del diputado migrante abrió un debate sobre si quien representa a los migrantes debe vivir en el exterior, haber vivido la experiencia migratoria o simplemente tener respaldo electoral de esa comunidad. Al final, los diputados electos ejercen el cargo desde el Congreso, pero deben mantener vínculos permanentes con sus comunidades mediante consultas, reuniones, oficinas de enlace y rendición de cuentas.

El Salvador debería aprender de esa experiencia.

Por eso, todo aspirante a diputado de la diáspora debería responder cinco preguntas básicas.

Primero: ¿dónde fijará su residencia si resulta electo?

La labor legislativa exige presencia en plenarias, comisiones y reuniones políticas. Si un candidato vive en el exterior, debe explicar cómo ejercerá el cargo. Si vive en El Salvador, debe explicar cómo mantendrá cercanía real con quienes viven fuera.

Segundo: ¿cómo mantendrá comunicación permanente con los salvadoreños en Estados Unidos, Canadá, Europa y otros países?

Representar a la diáspora no puede limitarse a pedir el voto. Debe existir una relación constante, organizada y verificable con las comunidades migrantes.

Tercero: ¿impulsará oficinas o mecanismos de atención para la diáspora?

Los diputados del exterior deberían contar con espacios de enlace, plataformas digitales y mecanismos de consulta para escuchar problemas y propuestas.

Cuarto: ¿rendirá informes periódicos a las comunidades migrantes?

La diáspora tiene derecho a saber qué leyes propone su diputado, cómo vota y qué resultados obtiene.

Quinto: ¿cómo hará participar a la diáspora en la elaboración de iniciativas de ley?

No basta con hablar en nombre de los migrantes. Hay que construir propuestas con ellos.

La reforma que modifica el voto en el exterior y crea una representación legislativa propia es un avance histórico. Pero la calidad de esa representación dependerá de las respuestas que den los candidatos.

La diáspora no necesita solo curules. Necesita representación cercana, activa y real.

Director AAMES

Asociación Agenda Migrante El Salvador

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