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Jerarquía y récord: Argentina domó a Austria y ya está en la próxima ronda

La Albiceleste sacó chapa en la Copa del Mundo de la FIFA 2026 y liquidó a un combinado austríaco que vendió carísima su derrota en la segunda jornada. Con un Lionel Messi absolutamente protagónico que pasó de la frustración de un penal errado al cielo de convertirse en el máximo artillero en solitario de las citas máximas, los actuales campeones del mundo abrocharon su boleto a la siguiente fase apoyados en la efectividad ofensiva y en una muralla defensiva inexpugnable

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Foto: AFP

La mística de las grandes potencias aparece precisamente cuando el trámite se pone espeso y el margen de error se reduce a cero.

Argentina no necesitó de un juego vistoso ni de un monólogo futbolístico para asegurar su clasificación anticipada a la siguiente ronda del certamen global; le bastó con la implacable contundencia de sus individualidades y el peso específico de su camiseta.


El gran dueño de los flashes y de las pulsaciones de la tarde fue Lionel Andrés Messi, quien firmó un partido de tintes cinematográficos al asumir el rol de héroe y villano de su propio guion.

El astro rosarino mantuvo en vilo al planeta entero tras mandar un penal por las nubes en los albores del cotejo, un error terrenal que encendió las alarmas y envalentonó a los europeos.

Sin embargo, los genios no permiten que la duda eche raíces. Messi se reivindicó con un doblete y con la clase que lo caracteriza y frotó la lámpara para anotar el gol definitivo.

Con ese sutil zarpazo de zurda, la marca de 16 goles del polaco-alemán Miroslav Klose quedó pulverizada para siempre, erigiendo al diez argentino como el líder absoluto e indiscutido del Olimpo de los goleadores mundialistas con 18 goles.

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Foto: AFP

Un dominio repartido y el cerrojo blindado de Medina

Pero que el brillo histórico del récord no opaque la cruda realidad del trámite sobre el césped del monumental y bello Dallas Stadium.

Austria no vino a sacarse fotos con el campeón; el elenco europeo plantó cara con una propuesta física, sumamente intensa, y por pasajes del encuentro se adueñó de la pelota, repartiendo el dominio del juego en la mitad de la cancha.

Los austríacos contaron con varias ocasiones nítidas para emparejar el marcador y amargarle la fiesta a la parcialidad sudamericana, impulsados principalmente por el despliegue descomunal de Nicolas Seiwald, quien se consagró como el futbolista más claro y punzante de los suyos.

No obstante, las pretensiones de igualdad de los del Viejo Continente chocaron de frente contra una auténtica pared de concreto edificada en la última línea albiceleste.

Ante la insistencia rival, emergió con autoridad la figura de Facundo Medina, un auténtico león en la zaga central que se devoró cada avance adverso.

Medina se llevó todas las palmas y los aplausos de la tribuna al transformarse en el gran baluarte defensivo de la tarde, cortando con fiereza, anticipando con astucia y sosteniendo el cero cuando las papas quemaban.

Argentina demostró que sabe golpear arriba, pero que también tiene el cuero duro para aguantar los trapos abajo.

El campeón del mundo sigue en carrera, tiene al rey de la historia futbolera con la corona bien puesta y manda un mensaje rudo al resto de los competidores: para destronarlos, van a tener que sudar sangre.

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