Académicos y estudiantes de la Universidad de El Salvador desarrollan un proyecto basado en el método Johnson-Su para transformar residuos orgánicos en biofertilizantes
Académicos y estudiantes de la Universidad de El Salvador desarrollan un proyecto basado en el método Johnson-Su para transformar residuos orgánicos en biofertilizantes

Convertir los residuos orgánicos en un recurso útil para la agricultura es una práctica que cada vez cobra más relevancia ante los desafíos ambientales y productivos que enfrenta el país. A través del compostaje, restos de frutas, verduras, hojas secas y otros materiales biodegradables pueden transformarse en un abono natural capaz de mejorar la fertilidad de los suelos, favorecer el crecimiento de los cultivos y contribuir a la seguridad alimentaria.
Especialistas de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador (UES) destacan que el compost es uno de los fertilizantes orgánicos más completos y sostenibles, ya que permite aprovechar desechos que normalmente terminarían en vertederos y convertirlos en nutrientes para la tierra.
La técnica consiste en mezclar materiales orgánicos como cáscaras de plátano, tomate, cebolla, papa, huevo, hojas secas y tierra para iniciar un proceso natural de descomposición que, con el tiempo, produce un abono rico en minerales y microorganismos beneficiosos para las plantas.
Aunque en la actualidad el compostaje es promovido como una herramienta para enfrentar los desafíos ambientales y agrícolas, su origen se remonta a miles de años atrás.
Históricamente, civilizaciones de China, India y Japón ya utilizaban técnicas similares hace aproximadamente 4,000 años para mejorar la productividad de los cultivos.
Posteriormente, el botánico británico Albert Howard, considerado el padre de la agricultura ecológica moderna, perfeccionó y difundió este sistema durante el siglo XX. Su objetivo era reducir la dependencia de fertilizantes químicos y recuperar la fertilidad natural de los suelos.

Desde entonces, el compostaje se ha consolidado como una de las prácticas más utilizadas dentro de la agricultura sostenible.
PODRÍA INTERESARLE: TSE amplía plazo para actualizar dirección en el DUI hasta agosto
Actualmente, docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la UES trabajan en el desarrollo de nuevas alternativas para optimizar este proceso.
Uno de los proyectos más recientes es la implementación del método Johnson-Su, un sistema de compostaje desarrollado en Estados Unidos que busca producir biofertilizantes de alta calidad utilizando tecnología sencilla y de bajo costo.

El proyecto forma parte de la iniciativa denominada “Reducción de Desechos en Comercios Informales”, impulsada por estudiantes universitarios y acompañada por especialistas de la institución.
Gerardo Marroquín, docente de Ingeniería Agronómica y Geología de la UES, explicó que este modelo permite transformar residuos orgánicos en un fertilizante capaz de mejorar significativamente la calidad del suelo y la productividad agrícola.
Según detalló, el sistema utiliza barriles de aproximadamente 200 litros adaptados con ventanas cubiertas con malla para facilitar la oxigenación del material en proceso de descomposición.
En su interior se colocan restos vegetales, hojas secas y viruta de madera, que posteriormente son monitoreados para controlar variables como temperatura, humedad y pH.
Una de las principales ventajas del método Johnson-Su es la reducción del tiempo necesario para obtener el producto final.
Mientras algunos sistemas tradicionales pueden requerir hasta seis meses para completar el proceso, esta modalidad permite obtener compost de calidad en un período aproximado de dos a tres meses.

Además, los responsables del proyecto destacan que el procedimiento demanda poca tecnología, genera escasos olores y requiere una inversión mínima en comparación con otros métodos de fertilización.
Los materiales utilizados aportan nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo, potasio y diversos micronutrientes que fortalecen la estructura del suelo y mejoran la disponibilidad de agua para los cultivos.
La iniciativa surgió a partir de un concurso académico y científico en el que participaron estudiantes de diversas universidades salvadoreñas.
La propuesta “Reducción de Desechos en Comercios Informales” obtuvo el primer lugar y posteriormente fue desarrollada por un equipo integrado por Angie Méndez, estudiante de Ingeniería Agroindustrial de la UES; Cecia Amaya, estudiante de Medicina Veterinaria de Oriente; y Kenia Valencia, de la Universidad Don Bosco.
Las participantes trabajaron dentro de un programa tipo Bootcamp enfocado en la búsqueda de soluciones prácticas para problemas ambientales y productivos.
Como parte de la experiencia, recolectaron residuos orgánicos, desarrollaron el proceso de compostaje y aplicaron el producto obtenido en plantas y cultivos del vivero universitario.
Especialistas señalan que el uso de abonos orgánicos ofrece múltiples ventajas frente a los fertilizantes químicos tradicionales.
Además de aprovechar residuos que de otra manera generarían contaminación, el compost incrementa la actividad biológica del suelo, mejora la retención de nutrientes, favorece la absorción de agua y contribuye a la captura de carbono.
También ayuda a recuperar terrenos degradados y promueve sistemas agrícolas más resilientes frente a fenómenos climáticos extremos.
Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, una mayor calidad de los suelos se traduce en cultivos más sanos y productivos, capaces de garantizar una oferta sostenible de alimentos para la población.
🌱 Saludamos con admiración a nuestro estudiantado, planta docente y administrativa de Ingeniería Agronómica, forjadores del futuro sostenible. Su pasión por la tierra, los cultivos y la ciencia los convierte en agentes de cambio esenciales para alimentar el mundo con conciencia. pic.twitter.com/jy0x4vAsyf
— Universidad de El Salvador – UES (@UESoficial) June 18, 2026
Los impulsores del proyecto consideran que este tipo de iniciativas pueden convertirse en herramientas valiosas para promover prácticas agrícolas más amigables con el medio ambiente y reducir la dependencia de insumos químicos.
Asimismo, destacan que el compostaje puede realizarse tanto en áreas rurales como urbanas, utilizando recipientes sencillos como cubetas o barriles, lo que facilita su adopción por parte de agricultores, emprendedores e incluso familias interesadas en gestionar de forma responsable sus residuos orgánicos.
Con proyectos como este, la Universidad de El Salvador busca generar conocimiento aplicado que contribuya a resolver problemas ambientales, fortalecer la producción agrícola y fomentar una cultura de sostenibilidad en beneficio de las futuras generaciones.

MIRE TAMBIÉN: Alcaldía ordena retirar embarcaciones en desuso del Lago de Coatepeque
2026 – Todos los derechos reservados
La realidad en tus manos
Fundado en 1936 por Napoleón Viera Altamirano y Mercedes Madriz de Altamirano.
Facebook-f Instagram X-twitter11 Calle Oriente y Avenida Cuscatancingo No 271 San Salvador, El Salvador Tel.: (503) 2231-7777 Fax: (503) 2231-7869 (1 Cuadra al Norte de Alcaldía de San Salvador)
📞 +503 7854 1557
✉️ anunciate@elsalvador.com