La noche del 9 de abril, el escritor Mario Castrillo presentó en la Embajada de México una dupla poderosa que ahonda en la Generación Comprometida que marcó la historia de la literatura salvadoreña
La noche del 9 de abril, el escritor Mario Castrillo presentó en la Embajada de México una dupla poderosa que ahonda en la Generación Comprometida que marcó la historia de la literatura salvadoreña

El pasado 9 de abril, las instalaciones de la Embajada de México en El Salvador se vistieron de gala para recibir al público y a la crítica literaria en la presentación de dos títulos imprescindibles del escritor Mario Castrillo: “Ítalo López Vallecillos. Breve semblanza” y “El compromiso de una generación”. El evento no solo fue un lanzamiento editorial, sino un ejercicio de justicia histórica que permitió reflexionar sobre este grupo de intelectuales en tiempos de crisis.
A través de sus páginas, Castrillo rescata la figura de López Vallecillos situándolos en el complejo tablero de la Guerra Fría, y vincula su labor con el movimiento que renovó la cultura salvadoreña mediante una propuesta estética innovadora y profundamente social.
Durante la jornada, también se profundizó en la esencia de la Generación Comprometida -a la que perteneció López Vallecillos-, surgida a mediados del siglo pasado, grupo de escritores y artistas que revolucionó la escena local al romper con el romanticismo tradicional para abrazar el existencialismo, el absurdo y la literatura testimonial. Su objetivo era claro: denunciar las injusticias de una élite indiferente ante la miseria del pueblo.
Para la mayoría de sus miembros, el arte era inseparable de la lucha social, lo que les acarreó persecución, cárcel y exilio. Sin embargo, Castrillo también abordó las luces y sombras del grupo.
«La Generación Comprometida surgió a mediados del siglo pasado y aglutinó a una serie de escritores, pintores e intelectuales, que, dando lo mejor de sí, revolucionaron la cultura salvadoreña…»
Mario Castrillo, autor
Citando investigaciones de José Roberto Cea y hallazgos recientes, el autor señaló cómo algunos integrantes terminaron absorbidos por el establishment o incluso colaborando con dictaduras militares, como fue el caso de Irma Lanzas, Eugenio Martínez Orantes, Waldo Chávez Velasco y Álvaro Menéndez Leal.
Incluso se discutió el polémico caso de Manlio Argueta, señalado por su presunta vinculación con la destrucción de archivos militares de la guerra civil (según investigación realizada por el periódico digital El Faro y publicada bajo la responsabilidad de Nelson Rauda). Pese a estas fracturas, Castrillo subrayó que el grupo practicó una tolerancia existencialista, respetando las decisiones individuales de sus miembros bajo el principio de libertad.
Horas antes del doble lanzamiento, Castrillo respondió vía mensajería a un conjunto de interrogantes de eldiariodehoy.com.
¿Cuál considera que fue el mayor desafío de Ítalo López Vallecillos al intentar descentralizar la cultura y fundar la Editorial Universitaria (UCA Editores) en una época de tanta tensión política?
Ítalo no solamente fundó UCA Editores, desarrolló la Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador y posteriormente fue director de la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), en Costa Rica. En dicha editorial Ítalo publicó, en un lapso de cinco años, más de 150 libros de los más destacados escritores centroamericanos de la época. Dirige el suplemento cultural de Diario de Costa Rica, cuyo director era Julio Suñol (1932-2011), hecho que le mereció el Premio “Joaquín García Monge”, conferido por primera y única vez a un extranjero.
El mayor desafío de Ítalo fue el difundir el pensamiento y el ser consecuente con sus ideas. La poesía de él acentúa el sentimiento de soledad. El ser humano solo en el maremágnum (muchedumbre) de este mundo frío, deshumanizado, en que la avaricia y el afán de riqueza desata la alineación del sistema capitalista, es lo imperante. El ser humano solo caminando en la cuerda floja de la extinción atómica de la Guerra Fría o del napalm de la política de Seguridad Nacional y la Contrainsurgencia. El ser humano agobiado por las exigencias de la vida cotidiana de aquellos de escasos recursos.

Ítalo López Vallecillos (El Salvador, 1932- México, 1986) ha sido uno de los intelectuales más lúcidos de su tiempo. Lucides peligrosa en estos paisitos calificados como “el patio trasero de los Estados Unidos”, en donde el simple hecho de pensar podría a una persona costarle la vida. Esa lucidez le costó marginación, persecución política, atentados a muerte, cárcel y exilio.
Fue miembro fundador del Partido Radical Democrático, partido de izquierda nacionalista, juntamente con el Dr. Mario Castrillo Zeledón (1921-1983), y corredactor del periódico El Radical (julio1959 agosto 1960), periódico semanal en cuya plana de redacción estaban, además de los dos ya mencionados, el Dr. Pedro Benjamín Mancía, Dr. Luís Alonso Posada, Dr. Julio César Oliva y el Dr. Marco Antonio Vásquez.
Por su manera de pensar y actuar, por su militancia en el Partido Radical Democrático y su labor editorial sufrió persecuciones, cárceles y exilios. Esa vivencia también está presente en sus poemas…
A décadas de distancia, ¿qué lecciones de ética y compromiso social cree que la Generación Comprometida puede heredarle a los jóvenes escritores salvadoreños de este 2026?
De hecho heredó el espíritu de compromiso a la generación posterior de artistas e intelectuales que nos incorporamos a la lucha armada, generación que por las circunstancias en que se desarrolló (unos en los frentes de Guerra, otros en el clandestinaje) no tuvimos la oportunidad ni las condicines de nuclearnos como la hiciera la generación comprometida.
A los jóvenes de estas generaciones, les quedó claro que el artista, el intelectual, debe ser consecuente con sus ideas. En el discurso de aceptación de ingreso a la Academia Salvadoreña de la Lengua (1976) Ítalo lo deja claro: “En primer lugar, débese aclarar el tipo de compromiso que el escritor tiene en estos países atrasados, carentes del sentido de nacionalidad, sujetos al pillaje y a la intervención extranjera. ¿Con quién, con qué, el compromiso intelectual? Yo respondo como ayer, con el pueblo, con la sociedad. Ese es el único compromiso válido, justificado”.

¿Cree que en la actualidad la literatura salvadoreña sigue siendo ese ‘vehículo de la realidad’ que fue para Ítalo y sus contemporáneos, o hemos pasado a una etapa de introspección más individualista?
Existen las dos vertientes, la que aborda los problemas sociales y la corriente intimista. Es notorio que el compromiso de las nuevas generaciones dista bastante del compromiso que adquirieron la Generación Comprometida y de aquella que se incorporó (muchos murieron) a la Guerra.
¿Qué elementos de esa propuesta literaria ‘crítica e innovadora’ siguen vigentes en la narrativa o poesía salvadoreña actual?
La literatura de carácter social, la otra, que da rienda suelta a la imaginación desarrollando la ficción, la que desarrolla el habla popular y la que se desarrolla en el intimismo.
¿Cómo influyó el pensamiento intelectual mexicano en la visión de Ítalo López Vallecillos y en la consolidación de esa generación que usted hoy pone en valor?
José Vasconcelos Calderón (1882-1959), filósofo y escritor mexicano, desarrollo e impulsó la identidad cultural de su pueblo, apoyando no solo a escritores y educadores sino también a los muralistas mexicanos. Esa corriente de pensamiento se expandió por Latinoamérica influyendo en los intelectuales y artistas de nuestros países.

¿Qué lo impulsó finalmente a escribir estos dos títulos de forma simultánea?
Con ambos (Ítalo y la Generación Comprometida) tenia esa deuda pendiente. Conocí a Ítalo en persona, amigo bondadoso, y conocí a su familia. Ítalo incentivó en mí el hábito de la lectura y la discusión de textos, me regalaban libros suyos y de sus cohetáneos.
La mayoría de los miembros de la Generación Comprometida visitaban nuestra casa, eran amigos de mi padre, Mario Castrillo Zeledón y, con el correr del tiempo fueron también mis amigos. Aprendí mucho de ellos, compartían conmigo (siendo yo un infante) sus ideas y preocupaciones sociales, y lo siguieron hacienda cuando ya fui un adulto. Tenía con ellos esa deuda. Los dos libros están concatenados.
TOMA NOTA
Integrantes de la Generación Comprometida
Luis Gallegos Valdés (1917-1990), citado por José Roberto Cea, estudioso de las letras salvadoreñas, afirma:
“Ya cohesionada la Generación Comprometida estuvo compuesta por Waldo Chávez Velasco (1930-2005), López Vallecillos (1932-1986), Martínez Orantes (1932-2005), Menéndez Leal (1931-2000), y Orlando Fresedo (1932-1965). Las voces femeninas de dicha Generación fueron: Mercedes Durand (1933-1999), Irma Lanzas de Chávez Velasco (1933). Hay que agregar a Mauricio de la Selva (1930), Armando López Muñoz (1930-1960), Rafael Góchez Sosa (1927-1987), Jorge A. Cornejo (1923-2005), Tirso Canales (1930), Ricardo Bogrand (1930), Roberto Armijo (1937-1997), José Roberto Cea (1939), Manlio Argueta (1935), Hildebrando Juárez (1939-1984) y Alfonso Quijada Urías (1940)”.
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