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Continúa creciente el flujo de remesas de salvadoreños en EE.UU. por temor a deportaciones

Las remesas crecieron en más de $118 millones entre enero y febrero de 2026, pero esta alza no necesariamente refleja una mejora económica de los migrantes, sino un mayor envío de dinero ante el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos

El promedio mensual de remesas que las familias han recibido en los últimos meses también han ido en aumento. Foto EDH/Archivo
El promedio mensual de remesas que las familias han recibido en los últimos meses también han ido en aumento. Foto EDH/Archivo

El envío de remesas a El Salvador continuó ascendente en los primeros dos meses del año con respecto al mismo período de 2025, según datos oficiales y reportes de asociaciones de migrantes en el país.

En cifras, entre enero y febrero las remesas sumaron un total de hasta $1,524.78 millones, según datos del Banco Central de Reserva, una cifra que supera hasta en $118.14 millones (equivalentes al 8.4%) al total recibido en los mismos meses del año pasado, algo que según la Asociación Agenda Migrante de El Salvador (AAMES) es la cifra más alta registrada en los primeros dos meses del año en décadas.

En este sentido, ese aumento podría deberse al temor que los salvadoreños de la diáspora están experimentando debido a las políticas antiinmigrantes que ha implementado el gobierno de Donald Trump desde que llegó al poder. “El aumento (de las remesas) no refleja únicamente mejora económica: la diáspora envía más anticipando posibles deportaciones”, señala el boletín publicado por la AAMES.

Asimismo, la asociación señala la importancia que tiene el estatus de los salvadoreños que viven en Estados Unidos, pues ese país se consolida como el origen de más del 94% de todas las remesas que las familias dentro de El Salvador reciben.

Por ello, las políticas migratorias del gobierno estadounidense estarían influyendo directamente en la necesidad de que los salvadoreños de la diáspora envíen su dinero, incluyendo sus ahorros, para prepararse ante un eventual retorno al país. Esta situación, de hecho, ya ha sido confirmada por encuestas realizadas en el país, específicamente por el Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA.

A este punto, es necesario revisar si, en efecto, esas políticas de Trump están afectando a los salvadoreños en suelo estadounidense, algo que la AAMES aborda en su boletín. Según la publicación, en lo que va del año han ingresado hasta 26 vuelos con salvadoreños retornados, de los cuales 12 se registraron durante febrero.

Lo anterior, más el despliegue del ICE en distintos estados del país norteamericano, es lo que estaría elevando aún más la incertidumbre y, por ende, el envío de remesas, algo que han apuntado diversos economistas consultados anteriormente por El Diario de Hoy.

Asimismo, la AAMES destaca que durante estos primeros meses, el monto promedio que las familias dentro del país han recibido en concepto de remesas equivale a unos $372.6 mensuales, una cifra que supera al promedio del año pasado, el cual rondaba los $350 mensuales.

Aún así, y pese a ese aumento en los envíos, la organización señala que para el 2026 se espera una desaceleración en la entrada de este dinero, algo que estaría relacionado con un impuesto del 1% al envío de remesas que el gobierno estadounidense ha impuesto en la administración actual. Según la AAMES, este impuesto podría implicar la reducción de los flujos de envíos hacia El Salvador hasta en $30.1 millones.

La importancia de las remesas

Las remesas familiares tienen un gran peso en la economía del país, sobre todo, porque representan un gran porcentaje con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), y solo en 2025 alcanzaron el 24% del PIB al sumar casi $10,000 millones durante el 2025.

Asimismo, los datos del BCR apuntan que este ingreso es clave para las familias beneficiarias en el país, las cuales en su mayoría las destinan al sostén del hogar, es decir, a la compra de alimentos, al pago de servicios públicos o para cubrir otras necesidades como salud o educación.

De hecho, durante el mes de febrero, solo un 1.1% del total de remesas recibidas se destinaron a la inversión, mientras que el 98.9% se utilizó, precisamente, en el consumo.

El uso y la dependencia que tienen muchas familias en el país son un reflejo del contexto económico actual, en el que el alto costo de la vida, principalmente de los alimentos, evita que el dinero enviado por medio de remesas se utilice con fines de inversión.

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