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Al pasear por las afueras de Florencia, Cimabue descubrió a Giotto…

Desde un principio Giotto fue dejando atrás las formas, en cierta forma más rígidas y sujetas a exigencias religiosas para decorar capillas para hacer figuras, rostros y espacios acordes a la realidad, a lo que vemos con nuestros ojos

Cuando el gran pintor florentino Cimabue (1240–1302) paseaba en un campo en las afueras de Florencia vio a un jovencito de once años haciendo un dibujo prácticamente perfecto en una roca plana, por lo que de inmediato fue con él a la casa de sus padres para pedir que lo dejaran entrar como discípulo en su taller de pintura.

El niño, que la posteridad conoce como Giotto de Bondone (1266–1337), con el paso del tiempo destacó como pintor, muralista, escultor y arquitecto; el artista que el biógrafo Giorgio Vasari considera fue el iniciador del movimiento renacentista, lo que un par de siglos más tarde se convierte en el Renacimiento, iniciando lo que luego será la Edad Contemporánea en el arte: uno de los más esplendorosos momentos del arte universal que dio al mundo genios como Miguel Ángel, Rafael Sanzio, Piero della Francesca, Tiziano Vecellio, Leonardo da Vinci, Bronzino, Correggio… La lista es muy amplia, un milagro que se repite con los impresionistas…

A Giotto se le describe como una persona amigable, de buen humor y cuidadoso con el dinero, lo cual hizo que muriera como un hombre de fortuna, sin dejar deudas.

Desde un principio Giotto fue dejando atrás las formas, en cierta forma más rígidas y sujetas a exigencias religiosas para decorar capillas (donde se establecía el color de los mantos de la Virgen María, las posturas de los santos…), para hacer figuras, rostros y espacios acordes a la realidad, a lo que vemos con nuestros ojos.

Muchas personas nacen con una fuerte o cierta vocación hacia un particular quehacer, se trate de músicos, escultores, cantantes o actores… lo que les hace sobreponerse a condiciones difíciles o aprovechar la relativa o buena fortuna del entorno donde nacen.

Así como Giotto desde muy temprana edad debe de haber dibujado, Miguel Ángel Buonarroti desde muy joven inició esculpiendo, seguramente desde tallas simples en madera o barro de niño, hasta La Piedad del Vaticano, donde grabó su nombre: Michelangelo Buonarroti fecit, pasando luego a decorar la Capilla Sixtina, uno de los fulgurantes espacios de la civilización occidental.

Desde tal punto de vista, la postura de algunas religiones de rechazar el arte sacro o la representación de figuras vivas —no solo humanas, sino de árboles y animales— no tiene sentido, pues literalmente va contra la naturaleza intrínseca del ser humano de presentar o reproducir lo que ven sus ojos o puede evocar, lo que entre otras cosas dio lugar a las miniaturas persas, muchas de ellas pintadas sobre marfil.

El mismo ser humano es una imagen de Dios y, por tanto, un atropello a un ser inocente o indefenso ofende al mismo Creador. Y el mismo Jesucristo es la imagen de Dios entre la humanidad, dice el Buen Libro.

De ahí que sea absurdo el extremo de los talibanes y otros radicales de rechazar imágenes, videos y fotografías y hasta destruir las estatuas de Buda en Kandahar.

Artistas, músicos, actores… son tendencias que enriquecen nuestra civilización…

Pintar es congénito al Homo sapiens, como lo demuestran las pinturas en cuevas elaboradas hace decenas de miles de años, sea para propiciar buena cacería o protegerse de las fieras que los amenazaban.

Las pinturas de las Cuevas de Altamira, en el norte de España, fueron descubiertas cuando un padre llevó a su hijo a recorrerlas; el padre no veía nada de especial, pero el pequeño vio, a la luz de la antorcha que llevaban, las figuras en el cielo de la cueva…

Las vocaciones van desde muy definidas hasta la que hace presa de la mayoría de hombres y mujeres: pasarse la vida sin pena ni gloria…

A Dios gracias, nacen suficientes personas con claras y definidas disposiciones…

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