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Astrid Suárez, referente del arte femenino y legado de Valero Lecha en la Sala Nacional Salarrué

La Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué” mantiene en exhibición una retrospectiva histórica de Astrid Suárez. Bajo la curaduría de la Dra. Astrid Bahamond, reúne 50 piezas que condensan décadas de maestría técnica, desde el rigor de la escuela de Valero Lecha hasta una profunda conciencia ecológica y mística.

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
Visita la Sala Nacional de Exposiciones en el Parque Cuscatlán y recorre la trayectoria de la artista visual salvadoreño. Fotos EDH / Jorge Reyes

Hay nombres que, por derecho propio, se convierten en pilares de la identidad visual de una nación. El de Astrid Suárez es uno de ellos.

Actualmente, el corazón del Parque Cuscatlán, en la Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”, se ha transformado en un santuario que resguarda años de una trayectoria ininterrumpida, polifacética y profundamente humana.

La exposición, titulada simplemente “Retrospectiva”, no es solo una exhibición de obras; es el testimonio de una mujer que logró amalgamar la disciplina de la academia clásica con las urgencias de un mundo que clama por su conservación. La artista visual Licri Bicard lo resume con precisión al afirmar que Suárez es, sin duda, “una de las grandes referentes de la pintura femenina en El Salvador”.

La historia de Suárez en el arte comenzó con una mirada atenta: la de su madre, Carmen Delia Aguirre de Suárez, quien detectó desde temprano las dotes artísticas de su hija. Fue ese estímulo familiar el que la llevó a las puertas de la Academia de Valero Lecha, donde estudió durante seis años.

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
En la muestra se puede dialogar con las pinturas y la cerámica de Suárez. Foto EDH / Jorge Reyes

Para la pintora, el maestro aragonés no fue solo un instructor de técnica, sino el arquitecto de su cosmovisión cromática. “Mi maestro fue Valero Lecha, quien para mí fue mi luz en la oscuridad; él me abrió un mundo de colores que nunca creí que existían”, confiesa la artista vía mensajería.

Esta influencia es el hilo conductor que la Dra. Astrid Bahamond, curadora de la muestra, identifica como el cimiento de su obra: un rigor académico que se traduce en un dominio magistral de la línea, la composición, la perspectiva y los contrastes lumínicos.

De México al tercer milenio

Tras su formación con Lecha, Suárez emprendió un viaje hacia México, un hito que expandió sus horizontes hacia la experimentación. Fue allí donde consolidó su capacidad para «domar» el material.

La retrospectiva en la Sala Salarrué da fe de esta versatilidad, presentando 50 obras que navegan por técnicas diversas. Súarez domina el óleo, el acrílico, el pirograbado, la tinta china, el pastel, la acuarela y la espátula, entre otros.

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
«Sinfonía en Rojo». Óleo sobre tela. Foto EDH / Jorge Reyes
Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
Son 50 las piezas que se pueden contemplar en la Sala Nacional «Salarrué». El óleo en primer plano se titula «Hojarasca llamarada del bosque». Foto EDH / Jorge Reyes

Especial mención merece su trabajo en cerámica y porcelana, que incluye técnicas como china paint, stoneware y caolín, disciplinas en las que ella ha incursionado e investigado con rigor científico y sensibilidad estética. La muestra incluye algunas de esta cerámica.

Según explica la artista, muchas de las obras en su «Retrospectiva» pertenecen a colecciones privadas, lo que convierte a esta exhibición en una oportunidad inédita para el público de apreciar obras que suelen estar fuera del alcance del ojo ciudadano.

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La Dra. Bahamond, experta en arte y curadora de la muestra, propone una lectura que va más allá de lo visual. En el texto de sala, la especialista en arte destaca que lo que define a Suárez como «individual creadora» es una práctica de géneros que se alejan del paisaje común para adentrarse en la recuperación étnica, cultural, mística y paisajística.

“Notaremos que Astrid Suárez estará interesada visualmente en el momento, como espectadora ante los fenómenos ecológicos, culturales e históricos”, señala el texto curatorial, firmado también por Alejandra Cabezas, directora de Museos y Salas de Exposición

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
Pieza titulada «Azules». Un acrílico. Foto EDH / Jorge Reyes

En sus lienzos, la naturaleza no es un fondo estático, sino un proceso de vida. Es frecuente encontrar seres antropomórficos o zoomórficos que, en su fragilidad, nos recuerdan nuestra propia vulnerabilidad.

Para la curadora, la «solución estética es entonces circular en la pintura de Astrid Suárez, significando en ello el proceso de vida no solamente humano, sino de continuidad hacia una perspectiva macroecológica y macrocultural enfatizada en esta muestra por la temática paisajística».

Testamento ecológico

Para la pintora, el lienzo es también una plataforma de denuncia y conciencia. A lo largo de su carrera, ha mantenido una preocupación constante por la pérdida de las fuerzas naturales ante la indiferencia contemporánea.

“Una de las cosas que siempre me interesó fue plasmar en un lienzo la naturaleza para dejar una constancia de la necesidad de conservarla para las próximas generaciones y hacer conciencia de la necesidad de eso para la vida humana”, explica Suárez.

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
«Bosque I», óleo sobre tela. Foto EDH / Jorge Reyes

Esta misión cobró vida mientras la artista equilibraba su labor creadora con la crianza de sus cuatro hijos. Su vida, dice, transcurrió entre el mundo maravilloso del arte y la responsabilidad del hogar, demostrando que la sensibilidad materna y la fuerza creativa son, en su caso, dos caras de la misma moneda.

Pero la trayectoria de Astrid Suárez no se limita al caballete. Su biografía revela a una mujer comprometida con el ecosistema artístico de El Salvador. Ha realizado alrededor de 150 exposiciones individuales y colectivas en todo el mundo y su obra forma parte de acervos prestigiosos como la Asamblea Legislativa, la Pinacoteca de la Universidad Nacional, la Universidad Don Bosco, el Museo de Suchitoto y la Embajada de Corea.

Además, su labor institucional ha sido titánica: fue presidenta de la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (ADAPES), fundadora de la organización Arte y Mujer, y coordinadora de la segunda Bienal de Pintura Centroamericana. Su influencia se extiende a la docencia y a la asesoría de títulos fundamentales como el libro «100 años de Pintura en El Salvador».

Retrospectiva de Ástrid Suárez en la Sala Nacional de Exposiciones febrero 2026
Óleo sobre tela «A la sombra de las flores». Foto EDH / Jorge Reyes

Nacida en 1944 e hija de Carmen Delia Aguirre de Suárez, Astrid es una de las figuras más completas de la plástica salvadoreña.

En 2009, fue reconocida como «Pintora Distinguida» por la Asamblea Legislativa, consolidándose como una guardiana del color y la naturaleza en El Salvador.

TOMA NOTA
La retrospectiva de Astrid Suárez, que documenta la identidad nacional a través de paisajes tropicales y una iconografía personalísima ante la llegada del tercer milenio, es un imperdible de la agenda cultural.

Lugar: Sala Nacional de Exposiciones “Salarrué”, Parque Cuscatlán.

Horarios: De martes a domingo, de 8:00 a.m. a 5:30 p.m.

Entrada: Gratuita.

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