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«TOC TOC», la comedia que desafía prejuicios y celebra la fragilidad humana, regresa al Luis Poma

Bajo la dirección del director Roberto Salomón, la aclamada obra de Laurent Baffie vuelve este 30 de abril al Teatro Luis Poma para recordarnos que, entre risas, la empatía es el mejor remedio

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Los actores Juan Barrera (i), Óscar Guardado, Patricia Rodríguez y Dinora Alfaro en el consultorio del Dr. Cooper recreado en el Luis Poma. Foto EDH / Lissette Monterrosa

En el corazón del bullicio comercial de Metrocentro, existe un refugio donde la realidad se suspende para dar paso al arte: el Teatro Luis Poma. Y este 30 de abril, en el marco de su Acto I de la temporada 2026, el escenario vuelve a iluminarse para recibir a una vieja conocida, pero siempre oportuna: TOC TOC.

La adaptación de la obra del francés Laurent Baffie, que ya supera las cien funciones en esta sala, regresa bajo la mano maestra de Roberto Salomón y un elenco de lujo que ha convertido esta pieza en un fenómeno cultural sin precedentes en El Salvador.

Como bien señala el investigador David Rocha -en un análisis compartido en el sitio web del teatro- sobre esta puesta en escena, la eficacia de TOC TOC en el Poma no reside en el humor fácil o el ridículo superficial.

Al contrario, es una «comedia de precisión». El elenco —integrado por Juan Barrera (Alfredo), Óscar Guardado (Camilo), Naara Salomón (Blanca), Dinora Alfaro (María), Patricia Rodríguez (Lili), Fernando Rodríguez (Otto) y Susana Reyes (asistente del doctor Cooper)— ejecuta una coreografía de tics y obsesiones que requiere un dominio corporal y rítmico absoluto. El público no puede perderse ni gestos, ni expresiones, ni pequeños detalles.

Cada movimiento, desde la aritmética compulsiva de Camilo hasta el temor a las bacterias de Blanca, está medido para que la risa nazca de la observación aguda del comportamiento humano. Sin embargo, detrás de la carcajada colectiva que llena la sala, subyace una realidad clínica que instituciones como la Clínica Mayo y la Clínica Universidad de Navarra definen como un círculo vicioso de ansiedad: el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

ENTRE LA CLÍNICA Y LAS TABLAS

Clínicamente, el TOC no es una «manía» graciosa; es una condición donde el sistema de alarma del cerebro falla, atrapando al individuo en pensamientos intrusivos (obsesiones) y rituales agotadores (compulsiones). En la obra, vemos a personajes que sufren por la necesidad de simetría, la duda constante o la coprolalia involuntaria (Síndrome de Tourette).

Aquí es donde el análisis de Rocha y la percepción contemporánea convergen. Vivimos en una sociedad que a menudo banaliza la salud mental, utilizando el término «TOC» como un adjetivo para el orden excesivo, mientras paradójicamente muestra una baja tolerancia hacia las diferencias que no son «estéticas».

La genialidad de la adaptación del Poma es que logra desarmar ese juicio punzante del espectador. La risa no es una burla hacia el paciente, sino una catarsis con el personaje.

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El elenco de lujo que protagoniza «TOC TOC» ha estado ensayando desde hace semanas. Acá en uno de los últimos; aparecen: Dinora Alfaro (i), Naara Salomón, Susana Reyes, Óscar Guardado y saltando, Fernando Rodríguez. Foto EDH/ Lissette Monterrosa

Las personas que padecen TOC a menudo enfrentan el estigma de una sociedad que, como se indicó anteriormente, premia la inmediatez y la productividad. El paciente con TOC es «lento» o «extraño» bajo la métrica del éxito moderno.

Sin embargo, en la sala de espera del Dr. Cooper (el escenario de la obra), sucede lo que la psicología clínica llama «validación emocional». Al verse reflejados en otros, los personajes —y el público— experimentan un alivio del aislamiento.

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La obra nos sitúa frente a una paradoja de nuestra generación: hablamos de inclusión, pero tememos a lo que no podemos controlar. TOC TOC nos obliga a mirar ese miedo.

Como apunta Rocha, «la comedia actúa como un mecanismo de liberación, pues convierte la rigidez del síntoma en movimiento». Al reírnos, suspendemos por un momento ese prejuicio que nos hace etiquetar al prójimo y reconocemos que la fragilidad mental es una parte intrínseca de la condición humana.

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Juan Barrera (Alfredo) y Óscar Guardado (Camilo) son la columna vertebral de esta comedia del Luis Poma. Foto EDH / Lissette Monterrosa

UNA CITA IMPERDIBLE

El Teatro Luis Poma ha logrado posicionar esta obra no solo como un éxito de taquilla, sino como un espacio de reflexión, de cuestionamiento. Ver a Roberto Salomón dirigir este caos organizado es asistir a una lección de humanidad. Es una invitación a dejar de ser «normales» por una hora y media para ser, simplemente, humanos.

Este 30 de abril, la invitación está abierta. Ya sea por primera vez o para repetir la experiencia, asistir a TOC TOC es una oportunidad para entender que, tal vez, nuestras propias manías no nos hacen extraños, sino únicos. En un mundo que juzga antes de comprender, el teatro nos devuelve la certeza de que no estamos solos en nuestras obsesiones.

TOMA NOTA

Lugar: Teatro Luis Poma, Metrocentro, San Salvador
Fecha: del 30 de abril al 10 de mayo
Dirección: Roberto Salomón
Entrada: $10 general (disponibles en teatroluispoma.com y taquilla)
Horarios: jueves y viernes 8:00 pm; sábados, 5:00 y 8:00 pm; domingos, 5:00 pm.
Clasificación: mayores de 18 años

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